Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

“La lucha contra el cambio climático no puede esperar”

Mariana Panuncio, en la marcha de Nueva York.
Mariana Panuncio, en la marcha de Nueva York.

La ciudad de Lima ya es desde este lunes el corazón ambiental del mundo. Miles de personas se reunirán a lo largo de los próximos 12 días en la capital peruana con el aliento de la prisa en la nuca. Parece que al fin se ha instalado la idea de que el tiempo para alcanzar un acuerdo global en la lucha contra el cambio climático se está agotando. Mariana Panuncio, directora de cambio climático de WWF Latinoamérica, explica la importancia de la llamada COP 20, vigésima Conferencia de las Partes organizada por la ONU, como antesala del acuerdo final que se tiene que alcanzar en París el próximo año.

Pregunta. ¿Por qué la gente tiene que creer que esta cumbre del clima sí es decisiva?

Respuesta. Es decisiva porque lo que está en discusión es qué modelo de desarrollo vamos a utilizar en los próximos años. La ciencia es muy clara, estamos encaminados a que el planeta se recaliente más de dos grados y ese es el límite para entrar en un desajuste climático. Tenemos que actuar con urgencia.

P. ¿Cree que es posible que se alcance un acuerdo?

R. Estamos en un momento propicio: el cambio climático está en la agenda global, los líderes del mundo se han comprometido a alcanzar un nuevo acuerdo el año que viene en París, la sociedad civil también se ha movilizado. Esta cumbre es fundamental para sentar las bases y que la presión se traduzca en avances concretos. La realidad es que no podemos esperar, el cambio climático no es un tema del futuro, es un tema del presente.

P. ¿En manos de quién está la lucha contra el cambio climático?

R. Está en manos de todos. Necesitamos a todos los países del mundo y a todos los actores de la sociedad. Necesitamos que los gobiernos tomen las medidas necesarias para encaminarnos hacia un modelo de desarrollo que deje atrás los combustibles sólidos y se encamine hacia las energías renovables. Necesitamos acción de las empresas y de cada uno en su ámbito.

P. ¿Qué significado real tiene el acuerdo que firmaron China y EE UU el mes pasado para reducir sus emisiones?

R. Es una señal política muy importante. EE UU y China son los países que más emiten, que se hayan parado a poner sobre la mesa metas concretas para la reducción de emisiones da una señal positiva. Esto, y que la Unión Europea haya hecho lo propio, abre el espacio para que otros países puedan contribuir. Habiendo dicho esto, ese acuerdo es solo el principio de lo que hay que lograr.

P. Hay una especie de pugna entre los países ricos y los países en vías de desarrollo sobre el esfuerzo que deben hacer unos y otros. ¿Cómo considera que debe ser ese acuerdo?

R. Hace falta acción por parte de todos , pero es fundamental que aquellos países que emiten más pongan compromisos sobre la mesa contundentes y justos con relación a lo que han emitido hasta la fecha.

P. ¿Cómo se está enfrentando América Latina al problema del cambio climático?

R. En los próximos 20 años se va a duplicar la necesidad de energía en la región y la pregunta ahora es qué futuro vamos a elegir, qué inversiones vamos a hacer para poder generar esa energía. Ahí está la gran oportunidad de América Latina. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) decía que si la región desarrollaba solo el 4% de su potencial de energías renovables podría atender el 100% de su demanda energética. Hoy los hidrocarburos tienen un papel importante y hay que ver el rol que se les da en el futuro.

P. ¿Cuáles son los principales retos de la región en materia ambiental?

R. Las emisiones de Latinoamérica no han sido muy grandes en relación con otras regiones, pero hasta hace poco el cambio de uso de la tierra y a la deforestación han tenido un rol preponderante. Es posible no continuar por ahí y tener un desarrollo económico que no sea a costa de los bosques. Brasil redujo su deforestación en un 70% incrementando la producción de soja en un 80%. Esto muestra que es posible encontrar un desarrollo económico sin devastar el entorno natural.