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California votará en referéndum un plan de 5.600 millones contra las sequías

Demócratas y republicanos acuerdan una emisión de deuda multimillonaria que irá dedicada a presas y canalizaciones

Carteles en Los Ángeles para concienciar sobre la sequía.
Carteles en Los Ángeles para concienciar sobre la sequía. AP

Los dos partidos del Legislativo de California alcanzaron este miércoles, a pocas horas de cerrase el plazo, un acuerdo político de calado por el que el Estado, si así lo quieren sus ciudadanos, emitirá deuda por valor de 7.500 millones de dólares (5.600 millones de euros) para invertir en infraestructuras hídricas en previsión de futuras sequías como la actual. El acuerdo fue anunciado por la tarde en Sacramento, capital de California y alcanzó una asombrosa unanimidad.

Para que la medida se haga realidad, debe ser votada en las elecciones de noviembre. Y para que entre en la papeleta del referéndum, debe aprobarla una mayoría cualificada del Legislativo que el impulsor de la medida, el gobernador Jerry Brown, solo podía conseguir con el acuerdo del Partido Republicano en el Senado estatal. El límite para aprobarlo era este miércoles. La Asamblea estatal lo aprobó por 77 votos a 1 y el Senado, por unanimidad de los 37 presentes.

En el debate en el Senado, ambas partes alabron el esfuerzo negociador y destacaron que se trata de una medida histórica, que tendrá consecuencias para las generaciones venideras y por primera vez compromete grandes cantidades de dinero a proyectos concretos. El veterano senador republicano Jim Nielsen dijo: "Estamos en un momento histórico en California. Lo que están viendo no sucede a menudo". "Esto no es para las próximas elecciones, es para nuestros nietos. Es a ellos a los que va a afectar lo que estamos haciendo esta noche", añadió.

Esto no es para las próximas elecciones, es para nuestros nietos. Es a ellos a los que va a afectar lo que estamos haciendo esta noche

Jim Nielsen, senador republicano

El senador angelino Kevin de León, demócrata, agradeció en el debate la disposición al diálgo de los republicanos y en especial de su líder en el Senado, Rob Huff. "Esto no sería posible sin el sur de California, ni tampoco sin el Valle Central, ni tampoco sin el delta. Este es un proyecto de California", dijo De León, contribuyendo a las felicitaciones de ambos partidos por encontrarse ante una medida histórica, con un sólido apoyo bipartidista.

Brown había advertido que si no se lograba un compromiso para la votación de noviembre, no habría una nueva oportunidad de inervenir sobre las infraestructuras hídricas de California quizá durante décadas.

California vive una sequía de tres años seguidos, la más intensa en al menos una generación y con algunos de los peores registros de lluvias de la historia. La situación ha desatado la alarma en la primera potencia agrícola de Estados Unidos y en las ciudades, especialmente del sur, donde ya se han aprobado medidas de control del agua, aunque con poco resultado hasta el momento. El mes pasado, se aprobaron multas a nivel estatal por malgastar el agua por primera vez en la historia. El 80% del Estado se encuentra en situación de sequía severa. El gobernador declaró el estado de emergencia. Según datos del Departamento de Recursos Hídricos, 10 de los 12 mayores embalses de California están por debajo de la mitad de su capacidad.

La propuesta del gobernador va dirigida a mejora de infraestructuras que permitan al Estado enfrentarse a situaciones como esta en el futuro. A pesar de que la ingeniería californiana de la primera mitad del siglo pasado hizo posible el crecimiento de las ciudades del sur, con un sistema de trasvases desde las montañas del norte, la situación extrema ha puesto de relieve problemas estructurales como la pérdida de agua, la antigüedad de algunas conducciones o la falta de control sobre los acuíferos, que ahora mismo son los que están salvando la situación.

En la papeleta de noviembre ya existía una medida para emitir deuda por valor de 11.000 millones de dólares para este cometido, aprobada durante el Gobierno de Arnold Schwarzenegger. La propuesta de Brown pretende sustituirla por un gasto mucho menor. Finalmente, serán 7.120 millones de dólares de deuda más 425 millones de deuda ya autorizada pero que no se ha utilizado.

Tal como está planteado el texto, 2.700 millones de dólares serían dedicados a infraestructuras de almacenamiento de agua, como presas y pantanos. Esta era la prioridad para los republicanos del Senado de California, querían que fueran 3.000 millones, y para las comunidades agrícolas del Valle Central. "Hemos tenido muchas mediadas en los últimos 15 años que no han aportada nada en almacenamiento. Por fin tenemos un plan hídrico con agua", dijo Huff.

En un extraño intercambio de papeles, en esta ocasión son los demócratas quienes quieren gastar menos dinero del contribuyente y los republicanos se oponían porque quieren gastar más. Brown declaró el martes que el acuerdo estaba “muy cerca”. Finalmente, la cifra eleva en 300 millones el gasto previsto inicialmente, según el acuerdo confirmado por el líder republicano en el Senado estatal, Rob Huff, citado por el diario Los Angeles Times.

La propuesta tiene el apoyo entusiasta de constructores y contratistas, que se han reunido estos días con las partes en Sacramento, sede de las instituciones del Estado. El consenso alrededor de un fuerte gasto en infraestructuras hídricas sólo parece diluirse cuando se trata de cifras y de en qué se gasta ese dinero. El martes, Brown se presentó en Sacramento junto con representantes del California Farm Bureau, la Cámara de Comercio estatal y la Alianza de California por el Empleo, para presionar a los legisladores para que la medida entre en el referéndum de noviembre.

Paul Wenger, presidente del Farm Bureau, la asociación de granjeros más importante de California, dijo al diario San José Mercury News que lo más importante en el proyecto debe ser el almacenamiento de agua. Esta es la posición de empresarios y políticos del Valle Central de California, donde se concentra la producción agrícola. Sin embargo, las ciudades de la costa quieren que se destine más dinero a las infraestructuras que permiten el envío de agua hacia las ciudades.