Continúan las negociaciones para evitar la suspensión de pagos

El presidente de EE UU se reúne con los senadores republicanos un día después de discutir la propuesta de sus colegas en la Cámara

Los senadores Ted Cruz y John McCain abandonan la Casa Blanca tras reunirse con Barack Obama.
Los senadores Ted Cruz y John McCain abandonan la Casa Blanca tras reunirse con Barack Obama.KEVIN LAMARQUE (REUTERS)

El Partido Republicano mantiene los contactos con la Casa Blanca para solucionar la crisis del cierre de la administración. En un ambiente de prudente optimismo, los senadores republicanos acudieron a una reunión este viernes con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para discutir con él su propia propuesta para terminar con el cierre de la Administración y evitar la suspensión de pagos. Aunque no se ha llegado a ningún acuerdo, la sucesión de iniciativas confirma la sensación de un cauto acercamiento entre la Casa Blanca y el Capitolio para poner fin a la parálisis fiscal de Washington.

La Casa Blanca está optimista tras las reuniones que el presidente ha mantenido estos días con los miembros del Capitolio. "Los encuentros han sido muy constructivos y esto supone un gran avance respecto de donde estábamos antes", ha reconocido el portavoz, Jay Carney. Los 40 senadores republicanos también salieron esperanzados en poder lograr un acuerdo que acabe con el cierre del Gobierno en los próximos días, si bien no adelantaron los posibles ejes del futuro pacto. “No se ha decido nada obvio, pero tengo esperanzas. Estoy sorprendido de que esté habiendo progresos”, señaló en Twitter el republicano Chuck Grassley. “Ahora hay que convertir las palabras en hechos para resolver este asunto”, coincidió su compañera de partido, Kelly Ayotte.

El encuentro se produce un día después de que sus colegas en la Cámara de Representantes trataran con el mandatario su propia oferta que incluía una ampliación del techo de la deuda de seis semanas, un período demasiado corto que no satisface a la formación demócrata ni a los miembros de su propio partido en el Senado. La propuesta que éstos han planteado a Obama difiere sustancialmente de la de los conservadores de la Cámara ya que sí contempla el fin de la parálisis de la Administración con un presupuesto que garantiza la financiación del Gobierno entre seis meses y un año. El plan de los senadores conservadores incluye, a cambio, reformas en varios aspectos de la reforma sanitaria, que, si bien no afectan al corazón de la ley, suponen el principal obstáculo para que esta nueva propuesta pueda ser aceptada tanto por la Casa Blanca como por los senadores demócratas, que han dejado claro que no respaldarán ningún proyecto normativo que afecte a la legislación sanitaria de Obama.

Durante la mañana del viernes, diferentes medios estadounidenses adelantaron nuevos detalles de la oferta que presentaron los republicanos a Obama la tarde anterior. El plan establece dos vías de negociaciones, una para reabrir la administración y otra posterior para alcanzar un acuerdo más amplio sobre el presupuesto federal hasta finales de año y el aumento del techo de la deuda. La renegociación de las cuentas incluiría, según fuentes consultadas por la Agencia Associated Press, recortes en programas sociales respaldados por el presidente y cambios en parte del sistema impositivo de la reforma sanitaria.

Por su parte, la iniciativa de los senadores republicanos aspira a atraer el apoyo de varios de sus colegas demócratas, con los que han entablado conversaciones en los últimos días. “Estamos tratando de alcanzar una solución presupuestaria bipartita y vamos a ponernos a trabajar en ello de inmediato”, aseguró a la salida de la reunión en la Casa Blanca el líder de la minoría, Mitch McConnell. A la espera de que la oferta de los senadores conservadores se concrete en la cámara Alta, este sábado sus miembros están llamados a votar la iniciativa presentada el jueves por el líder demócrata del Senado, Harry Reid, que plantea un incremento del techo de la deuda en un billón de dólares hasta el fin de 2014, además del fin inmediato y sin concesiones del cierre de la Administración. La iniciativa de Reid no tiene visos de ser aprobada ya que le faltan apoyos suficientes por parte de la bancada republicana, contraria a respaldar un aumento de la capacidad de endeudamiento de EE UU a tan largo plazo sin reformas fiscales previas.

Aunque todavía no hay ningún acuerdo concreto, la ronda de reuniones de presidente con los miembros del Gobierno ha despertado un moderado optimismo y ha logrado avances en la postura republicana, que a principios de semana seguía firme en condicionar cualquier pacto a la prórroga de la entrada en vigor de una parte substancial de la reforma sanitaria y que ya ha eliminado esa premisa de su estrategia.

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