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Polémica en Colombia por una serie sobre los paramilitares

Las víctima exigen a los anunciantes que retiren la publicidad de Tres Caínes, líder de audiencia

La protesta ha provocado que aparezca una campaña en Facebook en contra del programa

Una mujer protesta contra la serie este viernes en Bogotá.
Una mujer protesta contra la serie este viernes en Bogotá. EFE

Las heridas del paramilitarismo siguen abiertas en Colombia. Y una serie de televisión llamada Tres Caínes, que intenta mostrar la vida de los fundadores de este fenómeno, los hermanos Fidel, Vicente y Carlos Castaño, ha echado sal al duelo de las 250.000 víctimas del paramilitarismo, según cifras oficiales.

Desde el pasado 4 de marzo, todas las noches, miles de colombianos ven en sus televisores cómo los hermanos Castaño toman venganza del asesinato de su padre a manos de la guerrilla de las FARC. La serie domina los índices de audiencia y sigue al éxito que tuvo dentro y fuera de Colombia Escobar, el patrón del mal, que retrataba al narcotraficante más peligroso del país, Pablo Escobar.

Este tipo de series se han convertido últimamente en una tendencia y en un producto de exportación, con una receta que mezcla la ficción con la realidad del bajo mundo. Pero esta receta se ha topado esta vez con la reacción airada de las víctimas, expertos y periodistas, que consideran que estos programas afectan la dignidad de quienes han padecido el conflicto armado colombiano. La principal queja es que, al menos en su arranque, la dolorosa historia del paramilitarismo está contada desde el lado de los victimarios, lo que, en su opinión, termina por legitimar los crímenes cometidos por estos delincuentes contra civiles inocentes.

Un actor en el papel del paramilitar Carlos Castaño, asesinado en 2004.
Un actor en el papel del paramilitar Carlos Castaño, asesinado en 2004. ap

El creador de la serie, el colombiano Gustavo Bolívar, ha defendido su guión afirmando que se basa en investigaciones, entrevistas y testimonios extraídos del proceso Justicia y Paz, el sistema que se aplica en Colombia desde 2006 a los desmovilizados de grupos armados ilegales. También ha dicho que las víctimas aparecerán más adelante en la historia. “Muchos creen que la televisión es la causante de la violencia en Colombia. De hecho llegan a la postura simplista de culpar a los escritores de lo que pasa”, ha escrito Bolívar en su blog ante la polémica.

A medida que la serie ha ido subiendo de audiencia han crecido las críticas. Ha provocado, por ejemplo, que el actor Julián Román, que interpreta a Carlos Castaño, se disculpara con las víctimas tras recibir una carta de familiares de desaparecidos, en la que le decían que “cada acción que ustedes representan, como ficción, los familiares de los desaparecidos forzadamente, la vivimos en carne propia una y otra vez”. Román, sin embargo, respondió que estas series buscan generar un diálogo para “fortalecernos como sociedad”.

La protesta de las víctimas no ha quedado ahí. Un centenar de ellas protestó frente a las instalaciones del canal privado RCN, dueño de la serie, y le enviaron una carta a sus directivos pidiéndoles que la retiraran y que les dejaran contar su versión porque creen que Tres Caínes no corresponde a la realidad. “El paramilitarismo no es un producto de venganzas y pasiones personales y las consecuencias de su accionar, que ha dejado millones de familias desplazadas y cientos de miles de hombres y mujeres asesinadas, desaparecidas, torturadas y masacradas, no son el resultado de una decisión aislada y solitaria de los hermanos Castaño”, dice la carta de las víctimas.

Omar Rincón, crítico de televisión, ha escrito en el diario El Tiempo que la producción del programa merece un diez, pero que “hay que contar la realidad sin celebrar a los violentos”.

La polémica también se trasladó a las redes sociales donde surgió la iniciativa Noen3caines. En Facebook el grupo tiene más de 12.000 seguidores que apoyan una campaña de mensajes directos a las compañías que anuncian sus productos en el programa para que retiren su publicidad. La campaña la crearon expertos en marketing que, cansados de los contenidos violentos de las producciones colombianas, imitaron una similar que logró la retirada de los anunciantes del programa español La Noria, tras emitir una polémica entrevista con la madre de un menor condenado por encubrir el asesinato de Marta del Castillo, previo pago de 10.000 euros (casi 13.000 dólares).

Desde que se lanzó Noen3caines cinco compañías han retirado su publicidad.Por ejemplo, la empresa chilena Falabella, publicó un mensaje en Twitter apoyando la causa, lo que el guionista Bolívar ha calificado de doble moral, ya que esa empresa se anunció en la serie sobre Pablo Escobar. Por su parte, Fernando Gaitán, creador de la popular Betty la fea y ahora vicepresidente de RCN, ha dicho que la decisión de los anunciantes estaría censurando una serie que no pretende ser la “memoria histórica del paramilitarismo”.

No es la primera vez que una producción sobre narcoviolencia genera controversia en Colombia. Habrá que ver si los que la critican logran dejarla sin anunciantes, si el rating les da la razón a sus creadores o si los televidentes inconformes optan, sencillamente, por cambiar de canal.