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La tierra, epicentro del conflicto armado en Colombia

Más de 1.300 personas se reúnen en Bogotá para hablar sobre el futuro del campo

El gran ausente fue el gremio ganadero que calificó la iniciativa de “inútil”

El director del Centro de Pensamiento sobre el Proceso de Paz de la Universidad Nacional, Alejo Vargas (d), y el representante de la ONU en Colombia, Bruno Moro, el miércoles durante una conferencia en el foro agrario.
El director del Centro de Pensamiento sobre el Proceso de Paz de la Universidad Nacional, Alejo Vargas (d), y el representante de la ONU en Colombia, Bruno Moro, el miércoles durante una conferencia en el foro agrario. EFE

Como un verdadero y novedoso ejercicio de paz podría definirse lo que ha ocurrido en Bogotá en los últimos tres días, durante un gran foro sobre la tierra y el conflicto armado, organizado a instancias del proceso de paz que adelanta el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, desde el 19 de noviembre.

Mientras los representantes del gobierno y esa guerrilla negocian en La Habana una política de desarrollo rural, que es el primer punto de la agenda de negociación que busca acabar con una guerra de medio siglo, en Bogotá se reunieron para hablar del mismo tema más de 1.300 personas provenientes de diferentes y opuestos sectores de la sociedad como sindicatos, campesinos, indígenas, afrodescendientes, académicos, movimientos sociales y empresarios del campo. Se supone que el foro dará herramientas de discusión a la mesa de negociaciones.

Pero a pesar de la nutrida asistencia, este foro mostró lo complejo que será resolver uno de los principales temas que mueven la guerra en Colombia. Discutir el tema agrario genera gran resistencia entre algunos sectores, como los ganaderos del país, que han mantenido un pulso de décadas con el campesinado y algunas organizaciones sociales, por sus visiones opuestas sobre el desarrollo rural.

El encuentro dejó en evidencia los obstáculos que tendrá que enfrentar un eventual acuerdo de paz con las FARC. Primero porque hay sectores de la derecha colombiana que creen que no se debe tranzar con la guerrilla temas como la distribución de la tierra, en un país donde son muy pocos los que concentran la mayor cantidad de la propiedad rural. Se habla de que el 1,5 por ciento de los propietarios tiene el 52% de la tierra que se puede cultivar en Colombia. Por otro lado están los miles de campesinos víctimas de la violencia que reclaman no solo la devolución de millones de hectáreas de tierras robadas por los actores armados, sino también una reforma agraria que rompa el monopolio de los grandes terratenientes.

El fin del foro era reunir a representantes claves de los más variados sectores para que hablaran de cómo se imaginan un mejor futuro para el campo, un sector que históricamente ha estado rezagado del desarrollo nacional. Los analistas del tema agrario coinciden en que a la concentración de la tierra se suma el uso que se hace del suelo, ya que 4,9 millones de hectáreas se dedican a la agricultura y más 38,6 millones a la ganadería. Por eso, Alejo Vargas, investigador de la Universidad Nacional y coordinador del foro, afirmó que ya era una ganancia poner a hablar a empresarios y campesinos.

Durante la instalación del evento, Bruno Moro, representante de Naciones Unidas, afirmó que “las causas del conflicto colombiano, así como sus efectos, tienen estrecha relación con la tierra” y de ahí la importancia de la participación de la sociedad civil en la discusión que se adelanta en La Habana. Entre los participantes estaba la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), que reúne a 45 gremios agrícolas, que descartaron discutir sobre la propiedad privada y la economía de mercado. También estaba la Mesa Nacional de Unidad Agraria, que reúne a 20 organizaciones campesinas que proponen ponerle límites a la concentración de la tierra.

El gran lunar que opacó el optimismo que generó la multitudinaria participación en el foro, corrió por cuenta del gremio ganadero, que aunque afirmó apoyar el proceso de paz con las FARC, no participó de esta iniciativa porque la considera inútil. José Félix Lafaurie, presidente del gremio, fue enfático en sus declaraciones. “Lo consideramos inútil, porque habrá dos posiciones antagónicas: las Farc, que defienden el minifundio, y nosotros, que creemos que debemos producir para la globalización”.

Las reacciones de indignación no se hicieron esperar. El presidente del Congreso, Roy Barreras, consideró la decisión de los ganaderos como “apostarle todo a la violencia”. El presidente Santos afirmó que era “irracional” que los ganaderos no asistieran al foro, si eran precisamente uno de los sectores más golpeados por el conflicto. Aun así, el expresidente Álvaro Uribe, el mayor opositor de una salida negociada al conflicto, apoyó a Lafaurie. “¿Qué dirían otros sectores de la economía si los someten a definir su futuro con el terrorismo?”, escribió en su cuenta de Twitter.

Por su parte, Iván Márquez, jefe negociador de las FARC y segundo de esta guerrilla, que había celebrado desde La Habana la realización del foro afirmando que para ellos, el destino de Colombia depende de solucionar el problema de la tierra, leyó hoy un comunicado donde acusa a Lafaurie de intentar sabotear el evento y además de ser aliado de los paramilitares, basado en declaraciones del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, preso en EEUU.

Este foro agrario, organizado por la Universidad Nacional y la ONU, es uno de los primeros mecanismos de participación ciudadana que han establecido gobierno y FARC, junto con el sitio www.mesadenegociones.com.co, donde los colombianos envían propuestas sobre lo que consideran se debe discutir en La Habana. Estas propuestas se centran en el desarrollo agrario, la participación política de una guerrilla sin armas, el fin del conflicto, la solución al problema de las drogas ilícitas y la reparación a las víctimas. Lo que se tiene previsto es que las propuestas que se recogieron luego de los tres días de discusión en el foro agrario, que suman más de 400, sean entregadas a los negociadores en Cuba en próximo 8 de enero.