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Bruselas sigue con preocupación e impotencia la doble crisis grecoitaliana

La Comisión evita pronunciarse sobre la incertidumbre de la situación en Italia

 El comisario europeo de Industria, Antonio Tajani, da una rueda de prensa para presentar una estrategia para aumentar la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas hoy en Bruselas
El comisario europeo de Industria, Antonio Tajani, da una rueda de prensa para presentar una estrategia para aumentar la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas hoy en Bruselas EFE

Bruselas sigue con preocupación y la impotencia de quien no puede influir en los tiempos políticos la crisis griega, donde hoy han vuelto a encallar las negociaciones para encarrilar la situación, y la de Italia, donde el anuncio de la salida de Silvio Berlusconi lejos de aplacar a los mercados ha disparado el diferencial con el bono alemán por encima de los 500 puntos básicos y llevado el tipo de interés por la deuda a diez años más allá del 7%. El vicepresidente de la Comisión y comisario del euro, Olli Rehn, “estaba preocupado ayer [por el martes] y sigue estando preocupado hoy”, ha comentado su portavoz en referencia a Italia, sin entrar a comentar la situación en el país.

Las instituciones europeas poco pueden hacer sobre los Gobiernos más allá de presionarles para que cumplan cuanto antes los regímenes de reducción de déficit y reestructuración pautados y alcanzados de común acuerdo. Yorgos Papandreu se atrevió a tomar una iniciativa unilateral con el amago del referéndum y tuvieron que ser Angela Merkel y Nicolas Sarzkozy, no las instituciones europeas, quienes le hicieran entrar en razón en Cannes: si había referéndum debería ser para salir de la zona euro.

Rehn dijo el martes que “Grecia rompió unilateralmente la confianza con la convocatoria del referéndum y ahora tiene que restaurarla”, lo que se traduce en la exigencia de que el Gobierno entrante confirme por escrito que cumplirá lo pactado -demanda que Atenas ve humillante- y en la aplicación sin dilación de las medidas correspondientes.

Con respecto a Italia, convertida en problema de consecuencias muchos más graves en su calidad de tercera economía de la eurozona, el vicepresidente Rehn solo pudo reiterar ayer, mediante un portavoz, que seguía tan preocupado como la víspera. La Comisión no tiene con Roma la superioridad de que goza ante Atenas porque Italia no ha recibido asistencia financiera y tiene una economía solvente, así que las posiciones públicas de Bruselas se limitan a sugerir la pertinencia de alcanzar un consenso amplio ante las reformas que vienen, como ha apuntado Rehn.

Insistimos en la aplicación de las reformas y hemos enviado una misión sobre el terreno".

Portavoz del comisario del euro

La portavoz de la Comisión evitó pronunciarse sobre la incertidumbre de la situación en Italia. “No hay comentarios sobre la cambiante situación interna en Italia”, ha dicho. “Insistimos en la aplicación de las reformas y hemos enviado una misión sobre el terreno. No tengo más que añadir”.

No obstante, los actores se mueven tras las bambalinas. La Comisión da por buenas las promesas realizadas por carta por Berlusconi en el Consejo Europeo del pasado 26 de octubre, pero ha planteado a Roma un cuestionario de 39 preguntas sobre aspectos técnicos y de calendario para estar segura de que Italia va a trascender el siempre facilón compromiso político. Del cuestionario se deduce que la Comisión duda de que Italia pueda estar en condiciones de cumplir en 2013 su plan de alcanzar un presupuesto equilibrado, lo que podría hacer necesarias medidas adicionales, entre las que los analistas califican de urgente la reforma del mercado de trabajo.

En la sala de prensa de la Comisión, y entre portavoces que no pueden dar opiniones, hizo ayer una rápida comparecencia el comisario italiano de Industria y berlusconiano de la primera hora Antonio Tajani. Acudió para presentar un plan para que las pymes europeas trasciendan sus mercados nacionales, y el continental, para buscar negocio en otras regiones. Para Tajani esa es una de las fórmulas para el crecimiento y la creación de empleo.

Se le preguntó al también vicepresidente de la Comisión si el marasmo que vive Italia no es imputable a la falta de credibilidad de Berlusconi. “El problema de Italia no es un problema personal”, respondió Tajani sin citar al primer ministro. “Es un problema de la economía italiana. Es importante que Italia respete la carta firmada por el Gobierno italiano. Es importante mejorar a corto plazo la política económica”.

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