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Cuba vive la enfermedad de Chávez como un asunto prioritario de política interna

Hay demasiado en juego, debido a la estrecha relación económica y política entre Caracas y La Habana. - Chávez asegura en un programa de televisión que Fidel Castro le aconsejó que se quedara tras la primera operación

En Cuba el secretismo es lo habitual. Y más cuando se trata de temas sensibles. En el caso de las relaciones cubano-venezolanas y de la salud de su principal aliado y valedor, Hugo Chávez, hablamos de asuntos supersensibles, podría decirse incluso que de seguridad nacional. No es extraño que, desde que fue operado de urgencia el pasado 11 de junio, el manejo de la enfermedad de Chávez en La Habana haya sido similar a lo ocurrido con la crisis de salud de Fidel Castro en julio de 2006: tratamiento de asunto de Estado, hermetismo absoluto, cero filtraciones.

Aunque Chávez parece no seguir el secretismo de sus homónimos cubanos. El mandatario venezolano ha intervenido, de nuevo, en un programa televisivo, aunque esta vez a través del teléfono. Concretamente en el Mesa Redonda, emitido simultáneamente para Venezuela y Cuba. En él ha asegurado que Fidel Castro le aconsejó que se quedara en la isla después de la primera intervención: "Si no es por Fidel quien sabe donde y en qué laberinto estaría yo en este momento (...) el se encargó de preparar a mis hijas, y a Nicolás (Maduro, canciller)", ha contado Chávez, refiriéndose que fue Castro quien avisó a sus familiares y a su Gobierno sobre el diágnostico médico que había recibido.

Demasiadas cosas hay en juego, y por eso los achaques y tropiezos de Chávez, tanto los de salud como los electorales, son seguidos en la isla como un tema de política interna, y altamente priorizado. Para el Gobierno de Raúl Castro, la Venezuela bolivariana es un pilar estratégico y todavía más: es una garantía económica y política de la que no es posible prescindir en estos momentos de aguda crisis, tanto interna como internacional.

No se trata solo de que los intercambios comerciales con Venezuela se hayan multiplicado por 10 en los últimos años, superando ya la cifra de 3.500 millones de dólares anuales, lo que convierte a Caracas en el principal socio comercial de la isla. El peso de las relaciones adquiere verdadero valor cuando se tiene en cuenta que La Habana recibe unos 100.000 barriles diarios de petróleo venezolano a precios preferenciales -que de otro modo le sería muy difícil pagar- y "exporta" al país suramericano los servicios de 30.000 médicos y personal de salud, además de otros 10.000 técnicos, profesionales, profesores y entrenadores, que participan en diferentes misiones sociales chavistas.

Se trata de un negocio irrepetible, que se ha convertido en la primera fuente de ingreso de Cuba y que algunas fuentes valoran en unos 6.000 millones de dólares anuales. Como dato de interés, en la época de más intensa relación entre Cuba y la extinta Unión Soviética, el volumen de los intercambios bilaterales rondaba los 8.000 millones de dólares, y suponía el 70% de los intercambios totales de la isla. Hoy existen más de un centenar de empresas y asociaciones mixtas y Venezuela respalda proyectos multimillonarios, como el de la rehabilitación y ampliación de la refinería de Cienfuegos, que se financia con capital chino y garantías de petróleo venezolano. Miles de millones de dólares de inversión.

Que la salud de Chávez es asunto de suma relevancia para los cubanos, ha quedado demostrado en el diario Granma. En la página tres se reproducía íntegra la alocución de Chávez al pueblo venezolano realizada la víspera. En las páginas 4 y 5 se daba cuenta de una importante reunión del Consejo de Ministros de Cuba, presidida por Raúl Castro, en el que se informó que antes de fin de año los cubanos podrán comprar y vender casas y coches, y que se simplificarán los trámites para trasmitir la viviendas, aunque se mantendrá el "requisito" de que una persona no puede ser propietaria de más de una casa. La reforma ya fue aprobada por el partido Comunista cubano en su último Congreso, pero ahora se trabaja en elaborar una nueva Ley General de la Vivienda .