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El conflicto de Oriente Próximo

Obama considera prematuro condenar a Israel por el ataque a la flotilla

El presidente estadounidense condena la acción en la que murieron nueve activistas pero insiste en que antes de pronunciarse sobre quien debe asumir responsabilidades por el incidente necesita "saber cuáles son todos los hechos"

El asalto a una flotilla que trasladaba ayuda humanitaria a Gaza "no beneficia a la seguridad de Israel a largo plazo", según el presidente de EE UU, Barack Obama, quien considera que es prematuro condenar a ese país por el incidente. "Hubo pérdidas innecesarias de vidas", ha apuntado Obama pero antes de pronunciarse sobre responsabilidades en el incidente "necesitamos saber cuáles son todos los hechos". Estados Unidos ha sido mucho menos tajante en su respuesta al incidente que la mayoría de los países del mundo, que han condenado con rotundidad el asalto israelí en aguas internacionales y en el que murieron nueve activistas , ocho turcos y un estadounidense de origen turco.

En una entrevista concedida al programa Larry King Live, de la cadena CNN y emitido esta noche, Obama ha indicado que "EE UU ha dicho, junto al resto de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que condenamos todos los actos que llevaron a esta violencia. Fue una situación trágica". El presidente estadounidense ha recordado que su país apoya una investigación "de estándares internacionales" sobre lo sucedido y está seguro de que Israel estará dispuesto a someterse a ella.

El presidente estadounidense ha señalado que el ataque del pasado lunes contra la llamada Flotilla de la Libertad debe interpretarse como una prueba de que es "necesario lograr una paz duradera en Oriente Medio". "No es prematuro decirle a los israelíes y a los palestinos, y a todas las partes en la región, que la situación actual es insostenible. Hemos intentado resolver esto pedacito por pedacito y no funciona" ha subrayado Obama.

Israel se defiende

Israel alega que asaltó la flotilla en aguas internacionales para preservar el elemento sorpresa y sus soldados recurrieron a la violencia en defensa propia. El Gobierno de Benjamín Netanyahu afirmó también que algunos de los activistas tenían conexiones con grupos terroristas y pretendían introducir armamento en Gaza. La franja palestina está bajo el control del grupo radical islámico Hamás, e Israel defiende que el bloqueo es imprescindible para evitar que esa organización pueda recibir armas.

Hasta el momento, Benjamín Netanyahu se niega a que se investigue el asalto militar del pasado lunes y rechaza, como ya ocurrió tras la Operación Plomo Fundido contra Gaza, cualquier investigación que emprenda la ONU y también se opone a una investigación interna israelí tutelada por un observador estadounidense, pese a las presiones de Barack Obama. A pesar de las presiones internacionales, el primer ministro israelí sostiene que Israel es un país soberano no tiene por qué someter a investigación acciones que considera legales y legítimas, como la interceptación de la Flotilla de la Libertad.