Castro justifica la ola de represión como respuesta a "una conspiración" de EE UU

El presidente cubano arremete contra Aznar y González

El presidente de Cuba, Fidel Castro, ha aprovechado su primera comparecencia pública en televisión desde la ejecución el pasado 11 de abril de tres personas, condenadas a muerte por secuestrar una lancha de pasajeros, para explicar que estas sentencias, junto con las que han condenado a 75 disidentes, periodistas y activistas de derechos humanos a penas de cárcel que suman 1.454 años, son "consecuencia" de una "conspiración" urdida por el Gobierno estadounidense.

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Así, según Fidel Castro las autoridades cubanas no tienen ninguna responsabilidad en estas muertes y condenas de "mercenarios al servicio de EE UU". "El arresto de varias decenas de mercenarios, que traicionan a su patria a cambio de privilegios y del dinero que reciben de EE UU, y la pena capital a delincuentes comunes, que con una pistola y cinco armas blancas secuestraron una embarcación de pasajeros en la Bahía de La Habana, fueron consecuencia de una conspiración urdida por el gobierno de aquel país y la mafia terrorista de Miami.

A las autoridades cubanas no se les puede pedir responsabilidad alguna", ha manifestado Castro. El líder de la revolución cuaban no ha dejado lugar a dudas sobre su intención de seguir aplicando la pena de muerte cuando lo crea necesario, toda vez que, como ha recordado, Cuba no se ha comprometido a mantener definitivamente la moratoria en la aplicación de la pena capital. "No habrá clemencia para los secuestradores" de aviones o embarcaciones, que "serán sometidos a juicios sumarísimos en los tribunales correspondientes y no deberán esperar clemencia del Consejo de Estado [máxima instancia de Gobierno en Cuba]".

El "costo político" de la medida

La pena de muerte es, para Castro, "una medida dura, pero imprescindible porque hay que cortar de raíz" los secuestros: "La experiencia demuestra que cuando los autores saben que no tienen alternativas, se abstienen de cometer tales crímenes". Para el presidente cubano, la prueba "irrebatible" de esto es que cuando en septiembre de 1980 dos cubanos secuestraron un avión estadounidense y lo trajeron a Cuba, su Gobierno los extraditó al país vecino, "y en 22 años ningún avión estadounidense ha sido secuestrado hacia territorio cubano".

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En cualquier caso, la última ejecución de tres secuestradores fue, según Castro, analizada "en todos sus aspectos", y se llevó a cabo siendo "plenamente conscientes del costo político" de la medida. Pese a que, según ha asegurado, la gente se toma "mal" estas condenas, "no siempre un gobierno tiene que hacer lo que la gente pide".

En este contexto, Castro ha arremetido contra el presidente español, José María Aznar, y el ex presidente Felipe González, al señalar que en el país no hay "ejecuciones extrajudiciales" ni tortura, como, según él, ocurrió en algunos países europeos con el caso de las Brigadas Rojas o los terroristas de ETA. "González era jefe del gobierno cuando decenas de etarras fueron ejecutados. Decir que no conocía nada era una declaración de tonto o cínica", ha señalado Castro. Sobre Aznar, ha indicado que, en 1999, "en un momento incierto de la guerra contra Yugoslavia, aconsejó textualmente a EE UU: si estamos en una guerra hagámosla completamente para ganar".

Castro, en un momento de su comparecencia.
Castro, en un momento de su comparecencia.EFE

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