Una clase de catalán en la escuela Sant Cosme y Sant Damià, en el Prat de Llobregat, Barcelona.
OPINIÓN

Chapurquiar

A estas alturas ya no se pueden hacer más chistes a costa de la decisión de las Cortes regionales de Aragón, que aprobaron una nueva ley por la cual el catalán pasa a llamarse Lapao y el aragonés pasa a ser Lapapyp

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