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Jadiya de Marruecos se presenta como ‘primera dama’ de la monarquía de Mohamed VI tras el divorcio de sus padres

Tras una adolescencia alejada de los focos, la princesa alauí alcanza este viernes la mayoría de edad y comienza a asistir a actos oficiales siguiendo los pasos de Mulai Hasán, su hermano mayor y heredero del trono

Juan Carlos Sanz
Jadiya de Marruecos
El rey Mohamed VI de Marruecos, con su hija, la princesa Jadiya, el 28 de febrero de 2007 en el palacio real de Rabat.NIV/SIPA/SIPA (SIPA / Cordon Press)

La princesa Jadiya de Marruecos cumple este viernes 18 años y se presenta simbólicamente como primera dama de la monarquía de Mohamed VI. Tras un largo periodo de la adolescencia en la que la hija del rey apenas se había dejado ver en público, en particular tras el divorcio de sus padres en 2018, Lala (dama) Jadiya Alaui alcanza la mayoría de edad sin repercusiones constitucionales, ya que el trono está reservado a su hermano mayor, Mulai (señor) Hasán, que el próximo mayo cumplirá 22 años mientras completa sus estudios universitarios en Rabat. Su presencia en actos públicos en los últimos meses, sin embargo, parece llamarla a ir ocupando crecientemente el papel de representación femenina de la familia real que tras la salida de la escena oficial de su madre, Lala Salma, han desempeñado sus tías Lala Meriem, Lala Hasna y Lala Asma, hermanas del monarca marroquí.

Hasta que se difundieron imágenes junto con su madre y su hermano paseando por la isla de Mikonos, robadas el pasado verano por los paparazis griegos, poco se sabía de una joven princesa que apunta a convertirse en futuro icono de las revistas de papel cuché que siguen los pasos de aristócratas, celebridades y gentes de bien vivir. Su apariencia distendida y desenfadada, ataviada con un vestido veraniego de tirantes, marcó entonces un destello de modernidad en la tradicional dinastía alauí. Una vida alejada de los focos, que su padre ha protegido celosamente desde el palacio de Rabat, le ha permitido emerger con un papel de estrella revelación en recientes actos oficiales, donde su presencia ha llamado la atención a los observadores del protocolo real y deslumbrado a los admiradores de la realeza.

Los niños que nacieron en Marruecos el 28 de febrero de 2007, el mismo día que la princesa, fueron colmados de regalos por la casa real, de acuerdo con la tradición. El nombre de Jadiya —el de la primera esposa del profeta Mahoma, de quien se reclaman descendientes los miembros de la dinastía alauí— evoca confianza y respeto. Sus compatriotas recuerdan las imágenes de los cumpleaños en familia, cuando el rey Mohamed VI y la informática plebeya Salma Bennani aún se mostraban como un matrimonio feliz. Recuerdan también su primer día en el colegio, acompañada por sus padres en un gesto de acercamiento a la vida cotidiana de los marroquíes. Al igual que otras niñas, ha tenido una infancia jalonada por los hitos de las celebraciones religiosas anuales, los eventos escolares, o los acontecimientos familiares, como la boda, a los 44 años, de su tío paterno Mulai Rachid, tercero en la línea de sucesión al trono. Incluso acudió con su padre a la inauguración oficial del programa de mejora de la actividad escolar o a la apertura al público de unos viveros en el zoológico de Rabat.

Pero mientras su hermano y heredero del trono, ya adolescente, prodigaba su presencia en ceremonias locales y visitas internacionales, Lala Jadiya se mantenía fuera de la escena pública en plena niñez. Su vida ha girado en torno a las clases en el Colegio Real de Rabat, donde estudian los miembros de la familia real junto a retoños de la élite política y económica del país magrebí, y al aprendizaje de idiomas. Además de árabe, la princesa ha estudiado francés, inglés y español. Es conocida también su afición por la guitarra clásica. Poco más se sabe de la hija menor de Mohamed VI, aparte del gusto por los viajes inculcado por sus padres, a pesar de su separación conyugal. Ha sido vista en Nueva York y Grecia con su madre, y en París y otros destinos con su progenitor.

Hace ahora cinco años, al inicio de su adolescencia, Lala Jadiya se estrenó en apenas unas semanas en la pompa de las visitas oficiales ante los reyes Felipe y Letizia y el papa Francisco en Rabat. Después, la pantalla de su biografía se fue a negro hasta que los paparazis repararon en ella el pasado mes de julio en la isla de Mikonos, adonde había llegado con un amplio séquito de guardaespaldas y vehículos de escolta.

El rey Mohammed VI, acompañado por su hijo, el príncipe heredero, el príncipe Mulai Hasán; su hermano Mulai Rachid, y las princesas Jadiya (en el centro, de rojo), Lala Meriem, Lala Asma, Lala Hasna y Lala Um Keltum, posan tras la ceremonia oficial de bienvenida de los Reyes de España, en 2019.
El rey Mohammed VI, acompañado por su hijo, el príncipe heredero, el príncipe Mulai Hasán; su hermano Mulai Rachid, y las princesas Jadiya (en el centro, de rojo), Lala Meriem, Lala Asma, Lala Hasna y Lala Um Keltum, posan tras la ceremonia oficial de bienvenida de los Reyes de España, en 2019.MAP (EFE/MAP)

Su puesta de largo oficial en el protocolo del palacio real llegó poco después, durante el viaje oficial a Rabat del presidente francés, Emmanuel Macron, en el que se selló la reconciliación diplomática entre ambos países tras un largo periodo de desavenencias sobre el Sáhara Occidental. Las empresas francesas firmaron contratos en Marruecos por 10.000 millones de euros. En esta visita de Estado, la joven princesa ocupó por primera vez un lugar preeminente junto a su padre como contraparte a la primera dama francesa, Brigitte Macron, que acompañó a su marido en la mayoría de los actos de su agenda.

La foto oficial que simboliza el reencuentro, en la que aparece —vestida de Dior y calzada por Jimmy Choo— sentada ante al rey de Marruecos y el presidente de Francia, pone de relieve su destacado papel en el protocolo de la escena. En la imagen, sus tías acompañan a la esposa del mandatario galo. Habituadas a asistir a actos de beneficencia y ceremonias tradicionales, ellas habían tenido que representar a su país, a falta de una esposa del monarca marroquí, en la delicada trama de los gestos diplomáticos. Las tres hermanas del rey de Marruecos fueron invitadas a almorzar en el palacio del Elíseo por la mujer de Macron en febrero del año pasado, un encuentro que abrió la puerta a la reconciliación entre la antigua metrópoli europea con su excolonia norteafricana.

Jadiya de Marruecos, sentada en el sillón a la izquierda de la imagen, junto a sus tíos, su hermano, su padre y el matrimonio Macron durante el viaje de Estado del presidente francés a Rabat, en octubre de 2024.
Jadiya de Marruecos, sentada en el sillón a la izquierda de la imagen, junto a sus tíos, su hermano, su padre y el matrimonio Macron durante el viaje de Estado del presidente francés a Rabat, en octubre de 2024.Maghreb Arabe Presse/Anadolu/Getty Images

Las hermanas del rey pasaron a segundo plano tras el matrimonio en 2002 de Mohamed VI, que otorgó por primera vez el principesco título de Lala a la esposa de un monarca marroquí. Su protagonismo fue visto entonces como un nuevo signo de modernidad y renovación en el inicio del reinado del soberano alauí. Tras el divorcio de la pareja real regresaron a la escena oficial.

Meriem, de 62 años, se casó con el hijo de un ministro de Hasán II, pero se divorció años más tarde mientras su familia política caía en desgracia y era apartada del poder. Lala Asma, de 59 años, contrajo matrimonio con un rico empresario, hijo de un exalcalde de Casablanca. La menor de ellas, Lala Hasna, de 57 años, frecuentó en su juventud la crónica de las revistas del corazón en un apasionado romance con el torero Miguel Báez, El Litri, a quien conoció en Sevilla durante la Exposición Universal de 1992. Casada con un prestigioso cardiólogo, vive en la actualidad dedicada al negocio de los hoteles de lujo.

El cumpleaños que sella la mayoría de edad de la princesa Jadiya de Marruecos llega en medio de una crisis económica marcada por una prolongada sequía, que obligó a su padre a anular el pasado miércoles la celebración religiosa de la Fiesta del Cordero, para no sobrecargar con los gastos de adquirir y sacrificar un animal a las familias con menos recursos. Estaba previsto celebrarla en junio, 70 días después del final de Ramadán, que comienza este fin de semana con el ritual de la oración y el ayuno.

El rey Mohamed VI y su entonces esposa,  Lala Salma, celebran junto con su hijo, Mulai Hasán, el cumpleaños de la princesa Jadiya, en 2011.
El rey Mohamed VI y su entonces esposa, Lala Salma, celebran junto con su hijo, Mulai Hasán, el cumpleaños de la princesa Jadiya, en 2011.NIV/SIPA (NIV/SIPA /Cordon Press /Cordon Press)

Limitación de los movimientos del rey

En contra de lo habitual, el monarca tampoco podrá mostrarse en público activamente durante el mes sagrado musulmán. Un comunicado de la Cancillería Real hecho público este jueves 27 de febrero informaba de que, a causa de las sesiones de rehabilitación que sigue el soberano, de 61 años, tras el accidente deportivo que sufrió en diciembre y que obligó a una intervención quirúrgica en el hombro derecho, sus movimientos se ven limitados. No puede permanecer sentado largo tiempo ni ponerse de pie de inmediato, lo que complica su presencia en los tradicionales actos de beneficencia y ceremonias religiosas en las mezquitas. “Su programa será revisado en función de esas exigencias”, rezaba el lacónico comunicado del palacio real.

Atrás quedan las imágenes del rey recibiendo a Macron en el aeropuerto de Rabat en octubre, apoyado en un bastón junto a su hija Jadiya y el resto de la familia real. También sus fotografías paseando vestido con ropa informal junto con sus dos hijos por las calles de París, donde pasaban unas vacaciones en noviembre. La presencia pública del rey es la clave que cierra la bóveda del Estado en Marruecos, donde el poder efectivo se concentra en el palacio real. En los últimos dos años, Mohamed Vi se ha mostrado visiblemente más delgado tras una década de perfil obeso. En 2018 y 2020 se sometió a sendas intervenciones de cirugía cardiaca. El príncipe heredero llamado a ser Hasán III y su hermana menor, que alcanza ahora la mayoría de edad, están encaminados a encarnar la nueva generación de la monarquía, una institución que en Marruecos es vista como faro identitario desde la independencia, reconocida por Francia y España en 1956, y que apenas ha sido cuestionada en las tres últimas décadas.

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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz
Es el corresponsal para el Magreb. Antes lo fue en Jerusalén durante siete años y, previamente, ejerció como jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid.
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