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Marruecos encuentra nueva primera dama

Tras la desaparición de Salma, esposa de Mohamed VI, de la vida pública, la princesa Lalla Hasna, hermana menor del rey, se encarga de representar a la corona

La princesa Lalla Hasna en la séptima Conferencia islámica de Ministros de ministros islámicos de Medio Ambiente celebrada en Rabat en 2017.
La princesa Lalla Hasna en la séptima Conferencia islámica de Ministros de ministros islámicos de Medio Ambiente celebrada en Rabat en 2017. Getty Images

Hace nueve meses que la princesa Salma, la esposa del rey Mohamed VI, madre del príncipe heredero Hasán, de 15 años, no aparece en ningún acto oficial. Aunque la revista española ¡Hola! publicó en marzo que Salma y el monarca se habían divorciado, el Palacio Real no confirmó la noticia, ni tampoco la desmintió. Ahora, conforme se difumina de la esfera pública la imagen de una princesa de 40 años que en su día fue ensalzada por su cabellera roja, su elegancia en el vestir, su dedicación a las actividades contra el cáncer, crece la presencia institucional de la princesa Hasna, la hermana pequeña del rey, de 50 años.

Cada año, por estas fechas, solía acudir la esposa del rey a inaugurar el Festival de Fez de Músicas Sacras del Mundo. Este viernes 22 de junio, sin embargo, asistió la princesa Hasna. “Fue más puntual de lo que solía ser Lalla Salma”, comentó a este diario una fuente de la organización. El concierto duró más de la hora y media. Al final, la princesa Hasna charló con unos 15 artistas, entre ellos el cantaor flamenco Jesús Méndez. “Me dijo en español que el concierto le había parecido maravilloso, que le había encantado”, comenta Méndez por teléfono.

Lalla Hasna está divorciada, es madre de dos hijas y mantuvo en los noventa una relación sentimental con el torero Miguel Báez, El Litri. Solían encontrarse en La Aliseda, una finca que El Litri compró en Cáceres. Las crónicas del ¡Hola comentaban en su día que a ambos les gustaba montar los caballos de la Casa Real marroquí y echarse a la mar. Cuando la relación terminó, ella se casó en 1994 con el cardiólogo, Kalil Benharbit, con el que tuvo sus hijas Oumaima y Nouhaila.

Lalla Hasna en la Conferencia del Clima celebrada en Marrakesh en 2016.
Lalla Hasna en la Conferencia del Clima celebrada en Marrakesh en 2016. Getty Images

Ahora, Hasna se afana en cumplir lo mejor posible con sus labores institucionales. Hace valer su papel como presidenta de la fundación Mohamed VI para la Protección del Medio Ambiente. Y además, acude a las citas donde solía asistir la esposa del monarca, como son las exposiciones en el museo Mohammed VI de Arte Moderno y Contemporáneo. El 25 de abril presidió la inauguración de la muestra El Mediterráneo y el arte moderno. Una semana antes viajó a Doha para representar al rey en la inauguración de la Biblioteca nacional de Qatar.

La hermana mayor del rey, la princesa Meryem, de 55 años, fue la primera de la familia en romper con el tabú del divorcio. Se divorció en 1999 de Fuad Filalli, hijo de un exprimer ministro. La segunda hermana, Lalla Asma, de 52 años, está casada con el empresario Jalid Buchentuf, hijo de un acaudalado hombre de negocios y exalcalde de Casablanca. El hermano menor, el príncipe Rachid, de 48 años, aficionado al golf, a la NBA y al cine, se casó hace cuatro años con Oum Keltoum, hija de un alto cargo del Palacio Real.

Mientras tanto, nada se sabe sobre el paradero de la princesa Salma. Las especulaciones sobre una posible ruptura comenzaron el 27 de febrero, cuando el rey se sometió a una operación de corazón en la clínica parisina Ambroise Paré. Aquel día, la agencia oficial de noticias MAP difundió una foto donde se veía al monarca en su cama rodeado de sus tres hermanas, de su hermano, Mulay Rachid, y de sus dos hijos, el heredero Mulay Hassan, y la princesa Lalla Jadiya, de 11 años. Sorprendió la ausencia en la foto de Lalla Salma.

Hasta ese día, la princesa Salma reflejaba el cambio de timón que imprimió Mohamed VI a la monarquía. El rey quiso otorgar a su esposa un papel institucional de primera dama, algo inédito en Marruecos. Salma reflejaba la imagen rupturista del monarca. Ahora, la palabra rupturista cobra otras acepciones.