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'Whey', 'carbos' y batidacos: un diccionario para no caer en los mitos de gimnasio

Si crees que kettlebell, burpees y core son los defensas titulares de la selección inglesa, debes leer esta guía, en la que pasamos por la lupa de la ciencia los términos relacionados con el ponerse mazado.

A comer y a levantar mancuernas
A comer y a levantar mancuernasPHOTOMIX (PIXABAY)
Juan Revenga

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Pocas cosas hay tan recurrentes en nuestra predecible humanidad como la de establecer una serie de buenos propósitos de año nuevo. Entre ellos no suele faltar el deseo de hacer algo por cuidar la salud, la imagen o ambas, o que implica un posible compromiso con algún tipo de actividad deportiva. Si eres de esas personas que ya lo tenían todo previsto -y por eso los reyes te trajeron una bici estática que irá a Wallapop dentro de dos meses-, este post no va contigo. Sin embargo, si eres de los que con más de 30 años se acaban de apuntar por primera vez a un gimnasio, este es el artículo que necesitas leer. En especial si eres de los que creen que “kettlebell” es el título de un villancico danés o de los que solo asocian el término “macro” con los objetivos fotográficos.

Pero antes de dar paso, a ritmo de chirigota, a la terminología propia de estos modernos templos del músculo y el sudor -además de los hongos-, se hace imprescindible hacer tres aclaraciones serias. La primera y más importante: que sepas que mantener una cierta rutina deportiva, la que sea, es una de las mejores decisiones que jamás puedas tomar por tu salud, siempre que esté adaptada a tus circunstancias. Me refiero a aquella en la que se tenga en cuenta tu historial de actividad física, edad, condición física, habilidades, etcétera: el volumen de la literatura científica que pone de relieve la relación entre la actividad física y los beneficios sobre la salud es abrumador, y su asociación, incuestionable.

La segunda: has de estar prevenido y saber que, en el mundillo de los gimnasios se dan cita una serie de circunstancias que suelen cristalizar en un microcosmos particularmente peligroso respecto a la proliferación de ciertos mitos y suplementos pseudocientíficos. Ambos suelen disfrazarse de una parafernalia lingüística que fluye, sin cortapisas, desde los apolíneos monitores a los usuarios y de estos a otros nuevos usuarios. Quizás tú mismo seas ya -o termines siendo- un eslabón de la cadena. Además los emisores de estos mensajes -aquí y aquí tienes algunos ejemplos palmarios- pueden referir una dilatada experiencia, propia o ajena, en el uso de este suplemento o de aquella estrategia.

La tercera: usa protecciones, porque si en algún momento se te ocurre cuestionar -ya no te digo ridiculizar- ciertos conceptos sobre la doctrina de la hipertrofia muscular, los dogmas quemagrasa o los principios axiomáticos del rendimiento deportivo en estos santuarios, es posible que te caiga la del pulpo. Por tanto, más te vale estar sobre aviso -te lo digo por experiencia- y si vas a contradecir algún mito de los antedichos, ya sea de forma pública o privada, protégete mentalmente frente a la posibilidad de ser ridiculizado, menospreciado e ignorado.

Cualquier diccionario que refiera expresiones o elementos de este ámbito podría hacerse infinito, por eso es posible que no encuentres algunas de las expresiones que hayas oído por ahí. No obstante, se ha tratado de recopilar algunas de las más habituales, ya sean del ámbito nutricional, de los particulares aparatos que puedes encontrar en una sala de musculación, de las diversas rutinas o de aquellos perfiles de usuarios que son tradicionales en este singular ecosistema. Vamos allá.

A

B

Tiene la misma grasa que un kilo de mármol. GIPHY

C

Más fuerte que el Athletic en casa, niño. GIPHY

E

H

Hidrofobia. GIPHY

K

F

M

Mal reparto. GIPHY

P

S

Bob Esponja se quedó cuadradísimo después de tomarlas. GIPHY

S

T

V

Como chute a portería acaba el balón en Urano. GIPHY

W

Juan Revenga es dietista-nutricionista, biólogo, consultor, profesor en la Universidad San Jorge y miembro de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN). Ha escrito los libros Con las manos en la mesa y Adelgázame, miénteme.

Sobre la firma

Juan Revenga
Es dietista-nutricionista, biólogo, consultor, y divulgador. Es profesor en la Universidad San Jorge, en la Universidad Francisco de Vitoria y un montón de cosas sesudas más. Definido como un Don Quijote con cuchara, es muy activo en redes sociales en donde, a partes iguales, reparte estopa y defiende la salud a través de la cocina.

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