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El ‘president’ Aragonès queda en manos del PSC y los comunes tras el portazo de Junts

Esquerra no tendrá otro remedio que aceptar los votos de los socialistas para aprobar los presupuestos

Pere Aragonès conversa con Salvador Illa, durante la segunda jornada del debate de política general, en septiembre.Foto: Albert Garcia
Clara Blanchar

El presidente catalán, Pere Aragonès, afronta desde este sábado un nuevo escenario tras la renuncia de Junts, su socio hasta el viernes en la Generalitat. Un Ejecutivo solo y en minoría. Si la legislatura no se trunca antes, los republicanos pasarán a depender hasta 2025 del PSC, el partido que ha sido su gran rival y que ganó las elecciones en febrero de 2021, con Salvador Illa como cabeza de cartel. También dependerá de los comunes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, marcó el viernes el camino a Illa al pedir “estabilidad” y afirmar que “el PSC ha demostrado que siempre ha tendido la mano en aras del interés general”. Illa no habló. Lo hará este sábado en un acto en la comarca del Berguedà, entre Barcelona y Lleida.

El primer asalto en la nueva etapa de relación serán los presupuestos: Illa se ha ofrecido a pactarlos. Pero Aragonès ha rechazado hasta la fecha la oferta: porque no quiere verse en la obligación de aprobar las Cuentas del Gobierno central en el Congreso de los Diputados; y porque la Esquerra tradicional ve al PSC como su verdadero rival, mucho más que al inestable entorno de Junts. Ahora, el president no tendrá más remedio que aceptarlo. Ya lo aconsejaba hacer, pragmático, el ya exconsejero de Economía, Jaume Giró: mejor las exigencias de los socialistas, que las que han pedido los comunes para facilitar la aprobación de las dos últimas cuentas, pensaba.

A partir de enero, la relación entre republicanos y socialistas consistirá en capear el “todos contra todos”, hasta las municipales de mayo. Y pasado el verano, volver a colaborar, con acuerdos puntuales. ERC necesita apoyo sí o sí; PSC y En Comú Podem exigirán contrapartidas. Sobre todo los socialistas.

Illa es un hombre tranquilo, ha ejercido de alcalde, de fontanero en el partido y de ministro de Sanidad durante el peor año de la pandemia. Pero no es plato de buen gusto ganar unas elecciones y acabar en la oposición. Ahora buscará tener más visibilidad y reivindicar su papel de garante de que el Govern no quede al pairo. Todavía no hay nada hablado, aseguran fuentes socialistas. El lunes, el PSC celebrará una reunión extraordinaria de su ejecutiva.

En las elecciones de 2021, Esquerra y los socialistas obtuvieron los mismos escaños, 33, lejos de la mayoría absoluta del Parlament, que está en 68. Pero Illa ganó en votos (un 23% frente a un 21,3%). El socialista lleva días tendiendo la mano a Esquerra ante la eventualidad de que el Govern saltara por los aires. Y el presidente del Gobierno central y líder del PSOE, Pedro Sánchez, le dio pista en una valoración de urgencia desde la República Checa en la que instó un escenario de estabilidad: “En estos momentos tan difíciles y complejos (...), la estabilidad de los gobiernos es fundamental. Por eso yo abogo por esa estabilidad, en este caso del Govern de Cataluña”, afirmó.

También los comunes de Ada Colau se afanaron en apelar a la “oportunidad” de que Cataluña tenga una “mayoría progresista”. Fue la presidenta del grupo parlamentario de En Comú Podem, Jessica Albiach, quien escribió en las redes sociales: “Dos años perdidos y un Gobierno roto, en medio de una crisis económica, nunca es una buena noticia. La ciudadanía necesita gobiernos fuertes y estables”. “A partir de hoy se abre una nueva oportunidad de poner a Cataluña en marcha con una mayoría progresista”, escribió. Los de Colau no se plantean entrar en el Govern, aseguran fuentes del partido. En el Ayuntamiento de Barcelona, ERC es el socio preferente del Gabinete que forman Colau y el PSC. Los comunes han convocado una reunión extraordinaria de su partido este sábado a mediodía tras la que comparecerá Albiach.

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El impacto de la ruptura del Govern en las elecciones municipales en Barcelona y la decisión de Xavier Trias

La salida de Junts del Govern tiene entre los efectos de su onda expansiva la incógnita sobre qué ocurrirá con el candidato del partido a la alcaldía de Barcelona. Xavier Trias, exalcalde entre 2011 y 2015, a quien desbancó la actual edil, Ada Colau, lleva desde la vuelta de las vacaciones estudiando si se presenta. Trias con todo, ha exigido de forma insistente a los suyos que no haya “ruido” ni “división”. Cuando muchos daban por sentado que se presentaría, la ruptura del Govern abre un nuevo e incierto escenario a solo ocho meses de las elecciones municipales. Jordi Turull aseguró el viernes que recibió un mensaje del exalcalde diciendo que "contaran con" él, afirmó.

La eventual irrupción de Trias como alcaldable convertiría el duelo electoral en cosa de dos: el exalcalde contra la actual regidora. Dos modelos de ciudad. Si Trias no se presenta, el escenario será a tres: entre Colau sus socios del PSC y ERC, que ha sido la formación que ha apuntalado las políticas de la coalición en la alcaldía de la ciudad.

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Sobre la firma

Clara Blanchar
Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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