Peaje de cuatro euros diarios para los coches con uno o dos ocupantes: la medida contra la contaminación de vecinos y ecologistas en Barcelona

La propuesta pretende destinar la recaudación a mejorar el transporte público metropolitano y a la sanidad pública

Vehículos en el acceso a la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona, en una imagen de archivo.
Vehículos en el acceso a la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona, en una imagen de archivo.Carles Ribas (EL PAÍS)

Entidades vecinales y ecologistas de Barcelona como Eixample respira o la Plataforma por la calidad del Aire han presentado este martes una contundente propuesta de peaje contra la contaminación en la ciudad. La idea consiste en que los coches que circulen por la ciudad entre las 7 y las 20 horas con solo uno o dos ocupantes paguen cuatro euros al día. El horario está pensado para que haya alternativa al coche en el transporte público.

El peaje no sería físico, con barreras, sino que comprendería el área de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y sería la Guardia Urbana quien velaría por su cumplimiento con controles aleatorios. Las actuales cámaras que leen matrículas para comprobar las emisiones de los vehículos servirían para controlar el pago, que se realizaría el día anterior. Los impulsores, que plantean implantar el sistema en los próximos dos años, descartan bonificaciones en la tasa del peaje, porque entienden que sería fomentar el uso del coche. La tasa se tendría que pagar la víspera de circular, antes de medianoche.

El peaje afectaría a todos los vehículos con uno o dos ocupantes: sean o no residentes y también los de reparto de mercancías, salvo vehículos de emergencias o especiales, personas con movilidad reducida, rentas bajas que necesitan coche para trabajar o transporte público. La medida pretende penalizar el uso individual y habitual del vehículo privado, de ahí la exclusión de pago del peaje a los vehículos de “alta ocupación” (de 3 o más personas). Todos los vehículos tendrían una autorización de diez días de circulación al año.

Permitiría, eliminar un 17% del tráfico de acceso y un 30% del interno (un 21% en total) y recaudar 370 millones de euros que se destinarían a transporte urbano y sanidad, siempre según los impulsores. El 69% de los coches privados que entran o salen de la ciudad se desplazan entre zonas donde llega el metro (además del tranvía, Ferrocarriles, Cercanías o buses), han concretado.

Los promotores defienden que es “la medida más efectiva para disuadir el uso del coche” y que funciona en 19 ciudades europeas, con reducciones de hasta el 30% del tráfico. En Barcelona, la tasa media de ocupación de los vehículos es de 1,19 personas.

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El gobierno de la alcaldesa Ada Colau estudia desde 2019 la implantación de un peaje, pero a estas alturas de mandato, a un año de las elecciones, descarta ponerlo en marcha. Tras la presentación, preguntada la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha asegurado que estudiarán la propuesta y ha matizado que “como la ZBE necesita un gran consenso entre administraciones porque, entre otras cuestiones, habría que modificar la legislación”. En Barcelona, la justicia tumbó la ZBE por “excesiva” tras un recurso de patronales y asociaciones de conductores, pero sigue vigente porque se puede recurrir.

La propuesta llega acompañada de la campaña “Barcelona 2022, de la ciudad de los coches a la de las personas”, un guiño al treinta aniversario de los Juegos Olímpicos de 1992. Si las olimpiadas transformaron la ciudad con grandes infraestructuras de movilidad, ahora es el momento de sacar coches, defienden. Entre las entidades que han trabajado la propuesta figuran la Plataforma por la calidad del aire, Eixample Respira, Ecologistes en Acció, Bicicleta Club de Catalunya (BACC) o la Plataforma por el Transporte Público (PTP).

“El mensaje es que un coche de una tonelada circulando con una persona de ochenta kilos un privilegio: no te prohibimos circular pero debes compensar los costes ambientales”, ha defendido Guille López, de la entidad vecinal Eixample Respira. “Queremos provocar un cambio de comportamiento”, ha añadido Maria García, de Ecologistes en Acció.

“Entendemos que la ZBE está amortizada, ya ha reducido la contaminación según las previsiones iniciales. Se ha demostrado necesaria pero insuficiente. Y ante la inacción de las administraciones, el debate de peaje sí o peaje no ya está superado. Ahora el debate es cómo debe ser el peaje”, ha argumentado López. La propuesta de peaje contempla que su recaudación se destine a un plan de choque de mejora del transporte público metropolitano y a crear carriles bus de acceso a Barcelona y más carriles bici. Un 10% de la recaudación se destinaría a la sanidad.

Este plan de choque consistiría en sacar coches de las grandes arterias de Barcelona y habilitar carriles bus, bici o zonas peatonales; más inversión en el transporte público interno y radial; y un plan específico para aumentar el uso de la bici hasta un 10% en el reparto modal (ahora está en un 3%).

Sobre la cantidad de cuatro euros, López ha asegurado que “no es un precio aleatorio” sino que se basa en un análisis coste beneficio: “Los costes de implantación de la medida y los que supone la actual contaminación en Barcelona”. La tasa diaria, ha defendido, estaría en la franja baja de otras ciudades que tienen peaje urbano, como Milán (5 euros, desde 2006), Londres (12 euros la primera de las dos coronas) o Estocolmo (14 euros).

La propuesta llega a un año de las elecciones municipales, por lo que la plataforma forzará a los partidos políticos a posicionarse al respecto. En realidad, Barcelona en comú o ERC ya llevaban la idea en sus programas de las últimas, en 2019.

La idea de peaje por parte de las entidades va acompañada de una batería de datos y un estudio realizado por la Universidad Politécnica de Barcelona, cuyos autores no han participado en la presentación porque entienden que su aportación es técnica. Entre otras cifras los impulsores apuntan que solo el 25% de los desplazamientos se hacen con vehículo privado, y que en las ciudades donde se ha aplicado el peaje, “el apoyo ciudadano previo a la medida estaba entre el 9% y el 39% y saltó a ser mayoritario después de su implantación”. Los promotores también han encargado una encuesta al Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP) que muestra “un 51% de encuestados a favor de la medida”.

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Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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