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Los coches más contaminantes empiezan a pagar 27 euros para entrar al centro de Londres

Este lunes entra en vigor un nuevo peaje de 14 euros, que afecta a 40.000 vehículos, y que se suma a la tasa de congestión

Señal del área en la que se aplica la tasa de congestión de Londres. En vídeo, entrada en vigor de la Zona de Emisiones Ultrabajas. GETTY / ATLAS

Londres ha despertado este lunes con un cielo encapotado y una atmósfera húmeda que hace que el frío pese. El tráfico en el centro es igual de intenso y lento que en cualquier comienzo de semana. Y sin embargo, ha sido el día escogido para lanzar una iniciativa contra la contaminación con la que se pretende reducir en 2025 hasta un 40% el número de vehículos que circulan por la ciudad. La Ultra Low Emission Zone (Zona de emisiones ultra bajas), ULEZ en sus siglas en inglés, supone una tarifa de 12,5 libras, unos 14,5 euros diarios, para aquellos vehículos viejos y contaminantes que entren al centro de la capital británica las 24 horas del día. Ya existía algo similar, la Zona de Congestión, impuesta por el entonces alcalde de la ciudad, Boris Johnson, en 2014. Pero con esa medida, la restricción de tráfico solo se imponía de lunes a viernes de siete de la mañana a seis de la tarde. La tasa era de 11,5 libras, unos 13,3 euros, y se suma al nuevo peaje, con lo que los vehículos más contaminantes deberán pagar desde este lunes más de 27 euros por entrar al centro en ese horario.

El actual alcalde laborista, Sadiq Khan, quien sufre personalmente los efectos un severo asma, ha decidido acelerar los plazos. "Los estudios realizados nos demuestran que la polución de Londres afecta de un modo desproporcionado a los habitantes más vulnerables, y voy a hacer todo lo que esté en mi mano para proteger a los niños, a las personas mayores y aquellos que sufren afecciones respiratorias por el aire contaminado", ha dicho Khan.

Hasta octubre de 2021, la ULEZ solo afectará al centro de Londres. A partir de esa fecha, será norma obligatoria de punta a punta de una ciudad que se expande en decenas de kilómetros y da cobijo a 12 millones de habitantes.

Sombreada en azul en el mapa, la Zona de Emisiones Ultrabajas.
Sombreada en azul en el mapa, la Zona de Emisiones Ultrabajas.

La medida afecta a los vehículos diésel que tengan más de cuatro años vida o a los de gasolina con más de 13 años. Solo se librarán de la tasa los famosos taxis negros de la ciudad y aquellos automóviles que hayan superado estrictas pruebas de emisión o respondan, por sus ocupantes, a excepciones contempladas en la ley, como el periodo de gracia de tres años concedido a los residentes, los autos para uso de discapacitados o los coches registrados con la categoría de históricos. Aquellos que incumplan la restricción se verán expuestos a una multa de unas 160 libras, unos 185 euros.

En un primer impacto, se calcula en 40.000 el número de vehículos que se verán afectados por la restricción. Una vez que la ULEZ se extienda por toda la ciudad, la medida alcanzará a cerca de 100.000 coches, 35.000 furgonetas y 3.000 camiones, según cifras estimadas por las autoridades londinenses.

La decisión del alcalde ha provocado un debate económico e ideológico en el que se cruzan intereses empresariales ocultos y preocupaciones reales sobre la justicia de la medida. "Para que la ULEZ tenga éxito, es fundamental que el Ayuntamiento colabore con las empresas para que aprovechen las nuevas tecnologías, y acelerar así la adquisición de vehículos de baja emisión", ha dicho Eddie Curzon, el director de la rama londinense de la patronal CBI.

La organización respalda la medida, pero se ha hecho eco de las preocupaciones expresadas por muchos pequeños comercios e instituciones sin ánimo de lucro. "No nos afecta solo a nosotros, afecta a todo el sector. A todo aquel que sea propietario de una furgoneta o un camión pequeño y viva de ellos. Nuestros negocios son pequeños y nuestros márgenes muy estrechos. Y vamos a tener que dejar de trabajar porque no podremos permitirnos las reparaciones necesarias o la compra de un nuevo vehículo", se quejaba a la BBC Jim Parker, director de una compañía, Boley, especializada en la recuperación y transporte de vehículos averiados.

Temor en las zonas periféricas

Sobre todo preocupa el momento en que la medida se extienda a toda la ciudad. "Esta norma punitiva afectará de un modo más duro al Londres más pobre", ha denunciado el portavoz conservador en el Ayuntamiento, Gareth Bacon. Porque el verdadero temor se extiende entre muchos ciudadanos y pequeños comercios que residen en las zonas periféricas de la capital.

A la vez, son muchos los que han dado la bienvenida a la decisión del alcalde, que a nadie ha sorprendido porque fue anunciada con bastante antelación. "La contaminación del aire que provoca el tráfico, y que provocan los vehículos individuales, está causando ya serios problemas de salud a las nuevas generaciones. Ya era hora de que hiciéramos algo", ha dicho Sandra Green, portavoz de la organización Clean Air Parents Network (Red de padres por un aire limpio).

Un estudio encargado por el alcalde a las universidades King´s College e Imperial College, ambas en Londres, demostró que la mala calidad del aire que se respira en la ciudad ha provocado el ingreso de más de 1.000 personas al año en centros hospitalarios a causa del asma y de afecciones pulmonares serias.

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