LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Cataluña abre con prisas para no perder otro fin de semana

Solo un día después de tener toda la comunidad en la fase 3, el Govern asume el mando para “acabar con todo el lío que había”

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en rueda de prensa.FOTO Y VÍDEO: EUROPA PRESS

Cataluña ha pisado el acelerador de la desescalada y, a partir de mañana viernes, estará instalada en la nueva normalidad. Pocas horas después de que Lleida y Barcelona y su área metropolitana entrasen en la fase 3 —eran las únicas regiones sanitarias de la comunidad que permanecían en la etapa 2—, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha anunciado el fin del estado de alarma. A pesar de ser una de las comunidades más castigadas por la pandemia y mantener una actitud de más prudencia en los primeros días del desconfinamiento, el Govern no quiere perder otro fin de semana con la actividad económica a medio gas y busca también evitar eventuales aglomeraciones en la movilidad la semana que viene, cuando coinciden el fin del estado de alarma y el puente de Sant Joan.

Así, el Govern ha dado una giro en su estrategia y ha anunciado su entrada este viernes en una nueva etapa de “reanudación”. La comunidad toma por tanto la delantera en el fin de la desescalada junto a otras comunidades como Galicia, que terminó el estado de alarma el lunes, y al País Vasco y Cantabria, que también estrenan hoy la nueva normalidad.

Tras sus constantes críticas a la gestión del Ejecutivo central en la pandemia, el Govern ha celebrado este jueves el retorno de las competencias —vuelven a las comunidades en la fase 3— haciendo uso de ellas de forma inmediata. “Se acaban las fases y todo el lío que había”, ha dicho la consejera de Salud, Alba Vergés, en una comparecencia conjunta con Torra. Vergés ha sido siempre muy crítica con la desescalada por fases por la complejidad de entender las medidas en cada etapa, decía, y porque sentían que las comunidades se vieron inmersas en “un concurso de fases” entre ellas.

En esta nueva situación que anunció el Govern, el Ejecutivo catalán se encomienda a la responsabilidad individual de los ciudadanos y a las tres medidas clave para sortear la transmisión del coronavirus: distancia de seguridad de 1,5 metros, higiene regular de manos y uso de la mascarilla. Aunque también se mantendrán los aforos limitados hasta el 25 de junio en establecimientos abiertos al público (del 50% para los que tengan solo espacios cerrados y del 70% para los que cuenten con terraza). “A partir del 25 de junio, cambio de concepto. Lo importante no es el porcentaje, sino que la gente identifique que hay distancia de seguridad en el local al que van”, ha indicado Vergés.

El nuevo decreto del Govern, que regula esta “etapa de reanudación”, como la han bautizado, contempla el uso obligatorio de la mascarilla en espacios cerrados y cuando no se pueda garantizar la distancia de seguridad de 1,5 metros. “No se pueden mantener distancias inferiores a un metro en espacios cerrados, excepto entre personas que mantienen una relación y un contacto próximo de forma muy habitual, o bien para desarrollar actividades laborales o atención a las personas que requiera una distancia inferior”, reza la norma. Además, el decreto apunta a mantener, en la medida posible, los grupos de convivencia habituales y limitar los contactos sociales diarios para evitar riesgos de transmisión.

Tampoco se limitarán las reuniones familiares o los encuentros sociales, pero la norma exige evitar que se produzcan aglomeraciones. En los eventos al aire libre, se reclama la distancia interpersonal de seguridad de 1,5 metros, aunque esta distancia podrá rebajarse si se usa mascarilla de forma obligatoria, hay un registro de asistentes y espacios sectorizados de un máximo de 2.000 personas con flujos de entrada y salida. En espacios cerrados también se puede reducir esta distancia de seguridad si se cumplen directrices similares, aunque los espacios sectorizados tienen que tener menos de 1.000 personas.

El decreto sienta unas bases muy genéricas de la llamada nueva normalidad en Cataluña, pero todas las medidas reflejadas en esta norma serán completadas, asegura el Govern en el escrito, con planes sectoriales para transportes, centros educativos, comercios, locales de ocio nocturno y hostelería, entre otros sectores.

El Govern mantendrá los aforos limitados hasta el 25 de junio en establecimientos abiertos al público

Aunque haya decidido acelerar la desescalada por cuestiones políticas, económicas y de movilidad, el Govern es consciente del riesgo de rebrotes y el president ha pedido mantener las precauciones tras el estado de alarma. “Tenemos que ser más prudentes que nunca, ya que un exceso o imprudencia” podría llevar a otro “confinamiento estricto”, ha alertado Torra. Y ha avanzado: “No me temblará la mano para tomar las decisiones necesarias para velar por la salud de los ciudadanos”.

A propósito de los eventuales riesgos de rebrotes que supone la decisión del Govern de acelerar la desescalada, el jefe de Medicina Preventiva del Hospital Clínic de Barcelona, Toni Trilla, destaca que “la situación epidemiológica en Cataluña es estable”. “La prudencia siempre es la mejor consejera, pero hay que equilibrarlo con otras situaciones”, señala, en alusión a la movilidad que puede generar el puente de Sant Joan la próxima semana. “Previendo que esto iba a cambiar el 22 de junio, se ha hecho por razones de practicidad y de cómo gestionar la movilidad”, insiste.

Sobre el decreto, Trilla considera que es un documento “razonablemente simple”. “Lo que se ha adoptado aquí, y a mí me parece bien, es un modelo a la sueca: se lo digo, pero no se lo impongo y los ciudadanos ya saben a qué atenerse. Si la ciudadanía respeta estas normas básicas, la probabilidad de contagio será baja”, explica el epidemiólogo, que también ha ejercido como uno de los asesores científicos del Gobierno central en la gestión de la pandemia. El experto pide, no obstante, mantener la cautela y “estar atentos”. “Si las llamadas a la responsabilidad no se cumplen, se tendrán que recomendar medidas más impositivas”, sentencia.

Competencias de vuelta

La “etapa de reanudación” aprobada por la Generalitat pone fin a los 96 días de vigencia del estado de alarma en Cataluña. La recentralización de algunas competencias (que no la gestión) de cara a facilitar en teoría la respuesta a la pandemia de la Covid-19 fue uno de los principales reproches de Torra y sus consejeros durante los últimos meses hacia el Gobierno central. Desde ambas formaciones se llegó a insinuar incluso que nunca regresarían o que se trataba de una “usurpación” o un “155 encubierto”. De ahí que el Ejecutivo catalán haya optado por pisar el acelerador para acogerse a la posibilidad de acabar con el régimen especial tan pronto como fuera posible.

El pasado martes, la portavoz del Govern, Meritxell Budó, descartó que esas prisas para solicitar el cambio a la fase 3 de Lleida y Barcelona tuviera una motivación política y explicó que detrás estaba el visto bueno de los expertos. Con todo, los cambios de fase siempre han sido un tira y afloja, mediados por presiones de lobbies económicos y también de los alcaldes, con prisa para poder reactivar sus municipios. Que todo el territorio catalán estuviera en la última de las fases era la condición del Gobierno para poner fin al estado de alarma.

El vicepresidente Pere Aragonès ha adelantado este jueves su decisión en la red. “Todo el país ya es en la fase 3. El Gobierno ya puede tomar todas las decisiones. Era nuestra prioridad y lo conseguimos”, escribió. La primera crítica le ha llegado desde Junts per Catalunya. El que fuera el cabeza de lista de Junts per Catalunya al Senado, Roger Español, ha cargado contra el también líder de ERC por “ponerse medallas” cuando el cambio en la desescalada “lo han decidido ellos [el Gobierno]”.

La búsqueda de apoyos parlamentarios para las prórrogas del estado de alarma fue uno de los principales quebraderos de cabeza para el Gobierno en los últimos tres meses. También abrió un nuevo frente de discordia entre los socios del Govern, que al final asumieron actitudes distintas. ERC se abrió a continuar con las abstenciones mientras que Junts per Catalunya se instaló en el ‘no’. Ahora Sánchez tendrá que buscar socios para una nueva norma que permita tener cierto control sanitario y de movilidad sin recurrir al estado de alarma.

Finalmente, otro de los mantras de la Generalitat es que sin la intervención del Gobierno habría gestionado mejor la pandemia. El Govern tendrá la oportunidad de probarlo y conjurarse para no repetir errores como los que se presentaron en el confinamiento de la Conca d'Òdena.

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