LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El criterio sanitario de la Generalitat enjaula a los barceloneses en la ciudad

Los habitantes de la capital catalana son los únicos de España que no pueden sobrepasar los límites territoriales

El paso de peatones de calle Riera Blanca que separa las ciudades de L'Hospitalet y Barcelona.
El paso de peatones de calle Riera Blanca que separa las ciudades de L'Hospitalet y Barcelona.Albert Garcia / EL PAÍS

Barcelona es desde este lunes la única ciudad de España en la que sus habitantes no pueden entrar y salir, salvo por motivos laborales, pese a haber entrado en la fase 1. La explicación hay que buscarla en el criterio que aplica la Generalitat, que considera la capital catalana una única región sanitaria y eso enjaula a sus habitantes, a pesar de que la realidad metropolitana constituye una extensa malla de 40 municipios en la que habitan dos de cada tres catalanes.

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La red de metro y tranvías de Barcelona, por ejemplo, se extiende a nueve ciudades aparte de la capital: L’Hospitalet de Llobregat, Cornellà, El Prat, Esplugues, Santa Coloma de Gramenet, Badalona, Sant Adrià de Besòs, Sant Feliu de Llobregat y Sant Joan Despí. Sin embargo, un barcelonés sigue sin poder salir de la ciudad a pesar de haber avanzado de fase, salvo que incumpla el criterio de movilidad de la Generalitat, que no toma como referencia la provincia, como sugiere el ministerio de Sanidad. Y lo mismo les ocurre a centenares de miles de personas de ciudades vecinas, que no pueden entrar a la capital como hacían a diario.

La aplicación de ese criterio provoca situaciones surrealistas. Un vecino de L’Hospitalet, la segunda ciudad más poblada de Cataluña, por ejemplo, no puede atravesar la calle Riera Blanca que limita con Barcelona para hacer una compra y en cambio podría recorrer más de 50 kilómetros con su vehículo para desplazarse a Vilafranca del Penedès. O viajar más de 60 kilómetros, hasta Castellet i la Gornal, ya en el límite con la provincia de Tarragona. La explicación es que esas dos ciudades tan distantes forman parte del área sanitaria metropolitana sur, igual que L’Hospitalet, y a la que no pertenece Barcelona.

“Todo esto me parece absurdo y demuestra que la Generalitat no entiende la realidad social y económica de la región metropolitana, es algo que les resulta ajeno”, se lamenta Núria Marín, alcaldesa de L’Hospitalet y presidenta de la Diputación de Barcelona. La edil se pregunta “¿quién controlará que se cumpla ese criterio?” y responde que ella no dará órdenes a la Guardia para que lo hagan.

Jaime Ventura, un jubilado de 76 años, asegura que lo que está sucediendo es “una incongruencia total y absoluta, un absurdo”, y explica su caso. Vive en la calle Mas de L’Hospitalet, y guarda su vehículo en un aparcamiento situado a 20 metros, enfrente de su casa, pero en el término de Barcelona. En ese mismo edificio está la farmacia y al lado, la panadería, a la que no ha dejado de acudir durante el confinamiento. “Es más razonable cruzar la calle que no caminar 600 metros para ir a otra panadería sin salirme de mi término municipal de L’Hospitalet”, explica. “Nunca me ha parado la policía, pero si lo hacen tengo muy claro que lo que estoy haciendo es de pura lógica”.

La alcaldesa Marín reprocha a la Generalitat que no haya consultado con los Ayuntamientos afectados a la hora de hacer sus peticiones para el avance de fase al ministerio y es una de las firmantes de una carta de 30 metropolitanos del PSC remitida el pasado sábado al presidente de la Generalitat, Quim Torra, pidiéndole que unifique en el ámbito de la movilidad en una sola las tres zonas sanitarias afectadas: Barcelona ciudad, área metropolitana norte y área metropolitana sur. “Espero que rectifiquen”, dice Marín, que ha sido convocada a una reunión este lunes por la Generalitat. “Reuniones hacemos muchas, sí, pero en ocasiones sirven de poco”, añade.

Los alcaldes constataban en la carta remitida a Torra que los madrileños que viven en la capital y en la provincia se pueden mover por ese ámbito sin problemas desde este lunes pese a tener “unos índices epidemiológicos más divergentes entre las diversas zonas de su territorio de los que actualmente” tienen en esa zona catalana. Pero en Barcelona, no, porque el criterio del departamento de Salud que lidera la consejera Alba Vergés es otro. En la tarde de este lunes la Generalitat ha rectificado y ha anunciado que pedirá al ministerio que las tres regiones sanitarias se unifiquen en una sola a partir del día 1 de junio.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se ha posicionado a favor de la petición de los ediles socialistas. “Nosotros creemos que nuestra realidad económica y social es el área metropolitana, informa Alfonso L. Congostrina. Queremos trabajar desde el consenso y desde el departamento de Salud se nos pidió unos días para valorar la unificación de las regiones sanitarias. Creemos que esta unión debe hacerse como muy tarde el próximo lunes. Hay que normalizar esta situación. Incluso cuando vamos en el metro u otro transporte público vamos cambiando de municipio sin darnos cuenta, no tiene sentido”.

De la misma manera, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha censurado el criterio de la Generalitat. “Trocear la provincia de Barcelona en tres zonas no tiene justificación ni lógica y es de difícil cumplimiento”, ha dicho. También ha expresado su apoyo a las reivindicaciones de los alcaldes y ha recordado que le parecía más razonable que se aplicara en Barcelona el criterio de Madrid y permitir la movilidad de los ciudadanos por toda la provincia con las restricciones que implica la fase 1.

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