Entrenar para el teletrabajo

Sr García

Vestirnos como si fuéramos a la oficina y diferenciar los espacios para la vida profesional y privada son dos claves para que el prolongado trabajo desde casa sea una experiencia positiva y no estresante.

El teletrabajo ha llegado para quedarse. Aunque el confinamiento termine, muchos empleados no van a regresar a la oficina. Trabajarán desde casa o desde cualquier lugar donde se encuentren. Antes de que la covid-19 entrara en nuestras vidas, en España el porcentaje de personas que teletrabajaban diariamente apenas superaba el 4%, según Eurostat. Probablemente, la cifra de trabajadores que se incorporen a esa nueva rutina será muy superior cuando acaben estos tiempos extraños, por decisión de las empresas o de los propios profesionales. El teletrabajo tiene sus ventajas: ahorramos tiempo y costes en el desplazamiento, y disfrutamos de una mayor flexibilidad horaria. Sin embargo, para algunas personas puede suponer una carga, y no solo por las dificultades que puedan encontrar en casa con la familia. Podemos acostumbrarnos a teletrabajar, e incluso sacarle partido, si sabemos incorporar algunos hábitos sencillos, como reconocen los profesionales que llevan años en esta dinámica.

El primer paso es organizar nuestra agenda como si estuviéramos en la oficina. Tenemos que revisar qué cosas importantes debemos hacer, pero sin olvidarnos de sacar tiempo para contestar correos electrónicos, para pensar o para comer tranquilamente. Muchas organizaciones caen en el riesgo de la reunionitis digital, es decir, el exceso de reuniones o de llamadas de teléfono a todas horas y el consiguiente estrés. “Como no está la barrera o la excusa de los viajes o de las reuniones físicas, se da por hecho que todo el mundo puede reunirse en cualquier momento, y no es así”, afirma un directivo de una empresa de telecomunicaciones. Necesitamos aprender a gestionar nuestro tiempo y poner límites para que nuestra jornada no sea de 24 horas. Si queremos ser productivos, necesitamos descansar y trabajar de una manera saludable.

Otra de las claves para llevar mejor el teletrabajo consiste en incorporar hábitos sencillos para que nuestra mente aprenda a pasar del modo trabajo al modo vida personal. Por un lado, debemos elegir un espacio para trabajar, aunque sea en un rincón de una mesa, si nuestra vivienda es muy pequeña. Por otro, “necesitamos vestirnos como si esperásemos recibir una visita”, explica Javier de Alfonso, emprendedor de vocesenlared.com, que lleva teletrabajando desde 1995. Con estos dos simples pasos conseguimos que nuestra cabeza aprenda a desconectar del trabajo sin necesidad de salir de casa.

Las relaciones personales también se van a ver afectadas con los nuevos hábitos. No será tan fácil tomar un café con los compañeros o una caña después del trabajo. Sin embargo, está la posibilidad de generar nuevas relaciones de manera digital. Silvia Carrillo, senior marketing expert en SAP, una compañía de tecnología que incentiva el teletrabajo entre sus empleados desde hace casi dos décadas, sostiene que este modelo facilita el equilibrio entre la vida personal y la profesional. “Cuando llegué, ningún compañero de mi equipo estaba en España. Mi entorno de trabajo pasó a ser 100% virtual”. Carrillo asegura que esa circunstancia obliga a comunicarse “de otro modo”. Se trata de ser más expresivos en los mensajes escritos para que el emisor capte bien el contenido. En SAP también se organizan eventos para que las personas se sientan más cerca. Por ejemplo, se realizan celebraciones con motivo de la Navidad o Halloween, cuando cada uno se disfraza o busca algo para sorprender a los compañeros. “El otro día le organizaron una fiesta sorpresa a una compañera estadounidense que iba a tener un hijo, un baby shower”, explica Carrillo. Fue un encuentro virtual, duró menos de una hora y participaron más de 50 personas. Entre otras cosas, se organizaron juegos digitales. En uno de ellos, los empleados tenían que adivinar el precio de algunos productos infantiles o reconocer quién era quién a través de fotografías que mostraban a sus compañeros cuando eran pequeños. Son algunos ejemplos de las iniciativas con las que se puede sustituir la necesidad de cercanía entre los compañeros y que se pueden compatibilizar con las cargadas agendas de trabajo.

Para que el teletrabajo tenga el éxito deseado es necesario que conviva con experiencias presenciales. A veces, la inercia puede empujarnos a quedarnos en casa, pero tenemos que obligarnos a salir los fines de semana, quedar con amigos y tener ciertas rutinas de deporte o de paseos diarios. El trabajo es una parte importante de nuestra vida y puede ser gratificante si disfrutamos de las ventajas de trabajar desde casa. —eps

Cinco consejos para neófitos en un nuevo modelo laboral

  • Organizar la agenda, recoger lo importante y dedicar tiempo a otras actividades relevantes. No caer en la reunionitis virtual; esto es, llamadas en cualquier momento del día.
  • Definir trucos para diferenciar muy bien el modo trabajo del modo vida personal cuando estemos en casa.
  • Generar nuevas interacciones con los compañeros.
  • Debemos seguir encontrándonos de manera virtual.
  • Quedar con amigos, obligarse a salir de casa los fines de semana… Hay que crear vida más allá de la pantalla del ordenador o del teléfono móvil.
  • Tomar consciencia y disfrutar de las ventajas que ofrece el teletrabajo: flexibilidad, ahorro de costes y de tiempo en el traslado, y una mayor libertad para compatibilizar actividades familiares.

Pilar Jericó es coordinadora del blog Laboratorio de felicidad, de EL PAÍS.

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