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Sarampión: la epidemia colateral infantil de la covid-19

Más de 117 millones de niños de 37 países están en riesgo de quedarse sin la vacuna para esta enfermedad porque se han paralizado campañas de inmunización por culpa del coronavirus

Un niño recibe la vacuna del sarampión en una campaña de inmunización en Tabqa (Siria).
Un niño recibe la vacuna del sarampión en una campaña de inmunización en Tabqa (Siria). UNICEF

A la crisis del coronavirus, que ha dejado ya más de dos millones y medio de contagiados y cerca de 170.000 muertos, se une ahora otra lucha contra una de las enfermedades prevenibles que tiene vacuna desde 1963: el sarampión. Al posible retroceso en la investigación de tres de las grandes epidemias de la humanidad, como son el sida, la tuberculosis y la malaria, —que matan cada año a casi tres millones de personas, principalmente en África Subsahariana y Asia—, se suma el riesgo de que los avances en la inmunización contra este mal se vean paralizados por la emergencia sanitaria de la covid-19.

Más de 117 millones de niños de 37 países están en riesgo de quedarse sin recibir la vacuna del sarampión por el coronavirus, según han advertido desde la Iniciativa contra el Sarampión y la Rubéola (M&RI, en sus siglas en inglés). De esta lista de 37 países, en 24 de ellos ya se han retrasado, sin una fecha concreta, las campañas de inmunización previstas para este 2020. Los otros 14 restantes evalúan de momento la posibilidad de realizarlas pero, dada la rapidez y el avance de la pandemia de la covid-19, corren la misma suerte que los anteriores. "La prestación de todos los servicios de inmunización, incluidas las del sarampión, es esencial para salvar vidas que, de otro modo, se perderían por enfermedades prevenibles por vacunación", han señalado en un comunicado conjunto los miembros de una alianza público-privada que incluye a la OMS, Unicef, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en sus siglas en inglés), la Fundación de las Naciones Unidas y la Cruz Roja de los Estados Unidos.

La vacuna del sarampión ha salvado la vida de 23 millones de personas entre 2000 y 2018, según cifras de la OMS. Sin embargo, en 2018 hubo más de 140.000 muertes, la mayoría de ellas en niños menores de cinco años. La mitad de los fallecimientos se produjeron por brotes en cinco países: República Democrática del Congo, Liberia, Madagascar, Somalia y Ucrania. En todos se han aplazado las campañas de vacunación para este año. "En muchos países el impacto en salud va más allá de los que se enferman por coronavirus. El sarampión es un ejemplo muy claro: si se interrumpe la vacunación allá donde se muere por esta enfermedad, ponemos en peligro la vida de los niños", explica Blanca Carazo, responsable de Programas de Unicef Comité Español.

África Subsahariana y Asia, las zonas más azotadas

Mapa de las campañas de vacunación aplazadas o a punto de serlo. ampliar foto
Mapa de las campañas de vacunación aplazadas o a punto de serlo.

República Democrática del Congo (RDC), un país con un sistema de salud frágil, azotado por los continuos brotes de ébola, la guerra y con 310.000 casos diagnosticados y 6.000 fallecidos en 2019 por sarampión, es uno de los que más preocupan en este momento a la comunidad internacional. "Desde el año pasado hace frente a uno de los brotes más graves de su historia", explica Chawki Laatar, responsable de vacunación y respuesta a epidemias de Médicos Sin Fronteras. Etiopia, Nigeria, República Centroafricana, Madagascar, Sudán del Sur y Burkina Faso son los más afectados por esta enfermedad del continente y que también cuentan los casos por miles.

En la actualidad, Brasil, Bangladés, Ucrania, Kazajastán y Nigeria también sufren un brote significativo de sarampión. El último en sumarse a esta lista ha sido México. A pesar de que se dispone de una vacuna segura y eficaz desde hace más de 50 años, en los primeros meses de 2020 al menos 150 países han confirmado infecciones por este virus. "Si algo hemos aprendido de nuestro trabajo en terreno contra el ébola, es que se debe evitar que todos los recursos sanitarios que se han implementado para trabajar con otras enfermedades víricas, ahora se usen para trabajar contra la covid-19", explica Laatar, que además destaca la importancia de las campañas de vacunación para evitar otras enfermedades derivadas de esta epidemia, que colapsan los sistemas sanitarios ya maltrechos de muchos de estos países. 

Para conseguir que la vacuna del sarampión funcione, la OMS recomienda tomar dos dosis y que aproximadamente el 95% de la población esté inmunizada. En RDC, por ejemplo, la cobertura en 2018 fue solo del 57%. "Sabemos que la vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas en cualquier lugar es una amenaza para la salud pública, por lo que es crítico que los programas de inmunización de rutina continúen durante esta crisis. Debería priorizarse llegar a los niños más vulnerables que se han perdido las vacunas regulares en el pasado", asegura la directora regional de Unicef para Europa y Asia Central, Afshan Khan.

Europa también debe vacunarse

La carrera para conseguir una vacuna contra la covid-19 ha puesto de manifiesto, ahora más que nunca, la importancia de la inmunización también en Europa, donde la pandemia se ha cebado especialmente en España e Italia, y ha dejado miles de muertos en apenas tres meses.

527.000 niños no se vacunaron del sarampión en Europa en 2018. Como consecuencia, en 2019 el virus tuvo brechas de inmunidad, infectando a más de 100.000 personas

Con motivo de la Semana Europea de Inmunización 2020, la oficinal regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef han firmado una declaración conjunta en la que instan a los países europeos a continuar con los programas de vacunación durante la pandemia. "Los Gobiernos de toda Europa deben aprovechar para proteger a las personas de las muchas enfermedades para las que ya hay vacunas disponibles", han declarado en un comunicado las organizaciones.

La OMS y Unicef han recordado que 527.000 niños no tomaron la primear dosis en Europa contra el sarampión en 2018. Como consecuencia, en 2019, el virus tuvo brechas de inmunidad en Europa, infectando a más de 100.000 personas de todos los grupos de edad. El resurgimiento de esta enfermedad, en Reino Unido, Francia, Estados Unidos y otros países desarrollados, vino motivado por el movimiento antivacunas. “La información errónea sobre las vacunas es tan contagiosa y peligrosa como las enfermedades que ayuda a propagar”, aseguraba en septiembre de 2019 el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. 

Por todo esto, las organizaciones internacionales ha avisado de que proteger a los niños, adolescentes y adultos de las enfermedades prevenibles es una "necesidad para la sostenibilidad" de los sistemas sanitarios. La crisis sanitaria que ha provocado la covid-19 es un claro recordatorio de que las enfermedades infecciosas no tienen fronteras y de que todos los países son vulnerables, independientemente de sus niveles de ingresos y de la solidez de sus sistemas.

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