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La magia de la nueva creación de Helena Rohner para Gancedo: "Al principio nos dijeron que no se podía hacer"

Cantos rodados y formas orgánicas son la base sobre la que se articula Pebbles, la colección de piedras preciosas en forma de asientos auxiliares para interiores

gancedo madrid
Pufs gema de la colección Pebbles, primer trabajo de Helena Rohner en el diseño mobiliario, en colaboración con Gancedo. |

Decía Christian Dior que el color es lo que le otorga a las joyas su valor. "Iluminan e intensifican el rostro". Helena Rohner y Emmiline Gancedo, directora de diseño de la marca de tejidos, han trasladado ese valor al diseño de interiores. Su hazaña toma forma en Pebbles, una colección de pufs gema para darle carácter a cualquier rincón de la casa. Hablamos con la diseñadora sobre la colección y su primera incursión en el mundo del mueble.

Esta ha sido una experiencia piloto tanto para Gancedo, que se estrena con un producto listo para llevar en su flagship store (inaugurada recientemente en Velázquez 38), como para la diseñadora de joyas que, aunque ha creado vajillas, lámparas y otros objetos decorativos para firmas como Georg Jensen, Bodum y Munio, se aproxima por primera vez al mundo del mueble.

Muebles 'pret-à-porter'

"En ocasiones resulta difícil pensar cómo quedaría un tejido determinado en una pieza o cómo puede cambiar según el volumen o la forma. Por ello, pensamos que sería buena idea crear objetos que te pudieras llevar en el momento". En esta ocasión, se hacía inevitable trazar un vínculo con la profesión de Rohner desde hace 24 años. "Existe un cambio de volumen, pero las formas de los pufs son muy parecidas a las de las joyas. Mantienen el mismo gusto por lo orgánico y lo redondeado".

El resultado son tres piezas pensadas para utilizar juntas o por separado, aunque ambas creadoras las prefieren en pequeños grupos, como si se tratase de las gemas de una joya. Dos años les ha llevado el proceso porque, como confiesan, se han adherido a la fórmula del slow design. Idas y venidas con los artesanos que han trabajado en el proyecto y la oportunidad de observarlo de forma diferente.

Las 'facetas' de un puf

Helena Rohner y Emmiline Gancedo posan junto a la nueva colección.
Helena Rohner y Emmiline Gancedo posan junto a la nueva colección.

"Hemos dedicado bastante tiempo a negociar, porque no quería que las costuras quedasen a la vista. Pero las formas orgánica e irregulares que proponíamos le suponían muchos retos al tapicero que, en un principio, nos dijo que no se podía conseguir". Sin embargo, la insistencia de Helena y Emmiline hizo que las cremalleras quedasen escondidas. "Hay una hendidura entre la junta del lino y el terciopelo que hace que este último reciba más luz”. Un trabajo con el que las piezas han ganado tridimensionalidad, una de las más interesantes cualidades de los pufs.

La mezcla de tejidos en los asientos también hace un guiño al trabajo de la joyera: "Normalmente diseño joyas que combinan materiales diferentes. Por eso hemos aplicado lino, que es crudo, natural y opaco, y terciopelo, más sofisticado y brillante". Rohner confiesa que le obsesionan los efectos que la luz provoca en las distintas superficies, por ello han elegido una que la refleja y otra que la absorbe. Sin embargo, ambas se mimetizan en un solo tono.

"Hicimos unas combinaciones fijas de colores jugosos que recuerdan también a las joyas. Son tintes naturales y el mismo color se aplica a los dos materiales", por más que el resultado apunta a un matiz diferente por su propia naturaleza. "Me parece interesante poder mostrar cómo un mismo pigmento puede tener dos lecturas".

Con decorar basta

Aunque cada uno de los pufs puede tener un cometido según sus dimensiones, la funcionalidad no ha sido su razón de ser. "Son objetos decorativos por sí mismos, más allá de si se van o no a usar. Por eso elegimos que tuvieran patas. No queríamos que entrasen en contacto con el suelo". Sin embargo, la diseñadora confiesa que la parte superior de estas piezas es plana, para que puedan utilizarse, por ejemplo, como mesitas. "Cuando diseñas las cosas, parte de la magia es que tú las creas y el usuario las utiliza de una manera inesperada".

Tras dos décadas volcada en la joyería, Helena Rhoner vive un momento de mayor libertad creativa tentada por el diseño de mobiliario. "Me apetece salirme de la proporción que suelo usar. Lo que más me gusta es seguir aprendiendo y hacer nuevas cosas. Quiero transmitir mi lenguaje creativo a otras narrativas".

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