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DÍA DEL COOPERANTE

Mujer, mayor de 35, de Madrid y destinada en África: este es el perfil del cooperante español

Un total de 2.808 españoles trabajan en proyectos de desarrollo y ayuda humanitaria en 96 países

Una cooperante, a la derecha, en el hospital portátil del proyecto Start de la Cooperación Española, en Mozambique.
Una cooperante, a la derecha, en el hospital portátil del proyecto Start de la Cooperación Española, en Mozambique. AECID

"Lo que conoces te duele y te empuja a actuar. En Burkina Faso trabajamos con la gente en el terreno y con los beneficiarios. Eso hace que la forma de acercarte a sus realidades te hermane y que lo que les pase te duela como si fuera tuyo", dice la cooperante madrileña Ángela Sevillano, coordinadora del país de la organización Médicos del Mundo. Habla desde Bobo Dioulasso, una localidad al suroeste, donde ha acudido para arrancar un proyecto de salud sexual y reproductiva para personas en riesgo de exclusión redactado junto a los socios locales. "En esta zona hay mucho control, tengo que estar dando señales de vida en cada momento, pero aquí aún puedo venir y se puede trabajar un poco con la mirada en el desarrollo. Pero en el norte, donde hay incidentes con grupos armados y cerca de 270.800 desplazados internos en una crisis humanitaria sin precedentes y olvidada, hemos tenido que intervenir de urgencia con puntos de acceso a salud básica", señala esta profesional, que es Ingeniera de Telecomunicaciones y cuenta con un máster en Gestión Sanitaria y otro en Cooperación Internacional al Desarrollo.

"Los cooperantes están donde hay necesidades y donde están también las condiciones para poder trabajar", dice Miguel Ángel García, director regional de Acción Contra el Hambre en Centroamérica

Tiene 36 años, es mujer, madrileña y trabaja en África Subsahariana, por lo que cumple al detalle con el perfil de los cooperantes en España obtenido en un estudio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). De los 2.808 españoles que trabajan profesionalmente en cooperación internacional para el desarrollo y la acción humanitaria en 96 países, 2.677 se encuentran destacados en el exterior, y 131 personas trabajan en equipo START, con un hospital portátil en Mozambique. De esas 2.677, el 56% son mujeres, y el 82% son mayores de 35 años. El colectivo más numeroso corresponde a la Comunidad de Madrid con un 21% y por zonas geográficas de actividad, el 42% reside en África subsahariana. Ella y su compañera, de 30 años, son las únicas expatriadas de los más de 40 empleados que componen su equipo, los demás son personal local. "Lo que más me motiva es poder trabajar con la gente in situ, codo con codo con ellos. Es importante porque te rompe los estereotipos y nos acerca, por eso también hay que contarlo y difundirlo", indica Sevillano, dolida por el asesinato de dos cooperantes de Acción Contra el Hambre este viernes en Etiopía. Dos cooperantes que por no ser españoles no han recibido apenas atención mediática. "Me llama mucho la atención que si son más cercanos, más le duele a las personas. Supongo que porque te afecta si convives con ellas, por eso es importante conocer", reflexiona.

Mujer, mayor de 35, de Madrid y destinada en África: este es el perfil del cooperante español

"Cuando alguien trabaja en una organización regida por principios humanitarios la nacionalidad es indiferente. En un vehículo de acción humanitaria da igual quien vaya, todos merecen la misma dignidad y respeto", señala desde Managua el granadino Miguel Ángel García, que es director regional de Acción Contra el Hambre en Centroamérica. "Los cooperantes están donde hay necesidades y donde están también las condiciones para poder trabajar", indica el experto en alimentación, que dimensiona el peligro "inherente" a su profesión mitigado "con muchísimas medidas de seguridad", con la situación de numerosas personas con las que conviven. "En Guatemala matan entre 90 y 100 conductores de autobuses cada año, o cualquier vendedora de chucherías se ve cada semana sometida a extorsión", contextualiza García. Según el último informe de la Base de Datos de Trabajadores Humanitarios (ASWA) del proyecto Humanitarian Outcomes, que recoge información vinculada a cooperantes internacionales, en 2018 fueron asesinados 131 empleados, 144 resultaron heridos y 130 secuestrados.

Esfuerzos para un bien común

Cooperar es "obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin común" y "obrar favorablemente a los intereses o propósitos de alguien", según la Real Academia de la Lengua, y García define a sus protagonistas como "facilitadores profesionales" para trabajar e intercambiar esfuerzos en países que son menos desarrollados "en algunos aspectos" como el acceso a los alimentos, las infraestructuras o la instauración de la democracia. Estos ámbitos junto al trabajo en servicios básicos como salud, educación y acceso al agua y el saneamiento, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria, el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático o el apoyo al sector cultural son los ejes clave sobre los que se desempeña la tarea de estos profesionales, que según el estudio, el 42% de los que se dedican a la cooperación para el desarrollo en los países receptores de Ayuda Oficial al Desarrollo constituye personal religioso. El segundo grupo mayoritario (32%) trabaja bajo la coordinación de ONGDs, el 17% para organismos internacionales y el 6% para la Aecid.

"Nosotros somos agentes de cambio y debemos ser revolucionarios porque queremos cambiar la realidad actual", considera Eva Otero, secretaria general de la Asociación Profesional de Cooperantes Españoles

Esta diversidad de organizaciones conforma también una amplia disparidad en contratos y prestaciones para sus trabajadores. Una de las líneas de debate que este viernes se abrieron en el evento celebrado por la Aecid en Madrid para conmemorar el Día del Cooperante, instaurado por el Gobierno de España en 2006, fue que se deben ir incorporando mejoras en las condiciones de los empleados locales "para que tengan los mismos derechos, cobertura y salvaguarda que los expatriados, que en ocasiones son más vulnerables por no contar con apoyos diplomáticos o falta de protección", indica Eva Otero, secretaria general de la Asociación Profesional de Cooperantes Españoles, desde donde reclaman que se modifique el Estatuto del Cooperante de 2006 para dar cabida a sus nuevas demandas. "Está obsoleto", señala. La disparidad de contratos y sueldos puede variar desde los aprobados por las grandes organizaciones internacionales como la ONU o la Unión Europea, hasta los salarios de empleados públicos, de personal de agencias de cooperación regionales o de ONGs, mayores o pequeñas.

"Reivindicamos que, cuando sea procedente, se mejoren las condiciones laborales de quiénes nos dedicamos a este ámbito, por ejemplo las situaciones de riesgo, el desarraigo, o los desplazamientos para ir a visitar a familiares", señala Otero, que contextualiza que la ausencia de estos beneficios provoca la pérdida de capital humano para la profesión o que la labor se reduzca a jóvenes sin familia. "No es un voluntariado, es una dedicación profesional con gente muy formada con vocación de servicio público. Nosotros somos agentes de cambio y debemos ser revolucionarios porque queremos cambiar la realidad actual", considera Otero, que pide más coherencia de políticas, con una acción más concertada. "Necesitamos consenso internacional y un esfuerzo sostenido. Somos conscientes de que la cooperación no es suficiente, los Objetivos de Desarrollo Sostenible son ambiciosos", añade.

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