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Devoción por Heath Ledger y su Joker

El perfil de psicópata del siniestro payaso se presta en exceso al histrionismo, pero fue el australiano quien le dotó de esa oscuridad y hondura que ahora parecen inherentes al personaje. Ahora es el turno de Joaquin Phoenix

Heath Ledger
El Joker de Heath Ledger se reía de Batman. Al fin y al cabo, el disfraz del héroe es bastante más ridículo que el del villano.

Quizá solo fuera una macabra casualidad que el tráiler de Joker, interpretada por Joaquin Phoenix y cuyo estreno está previsto para el próximo otoño, coincidiese con el cumpleaños del malogrado Heath Ledger, quien el pasado 4 de abril hubiese llegado a los simbólicos 40 años. Resultó extraño enfrentar por primera vez el rostro de los dos intérpretes en la piel del siniestro payaso, sádico archienemigo de Batman. Coincidiendo con la efeméride y, lo reconozco, arrastrada por la mitomanía más adolescente, puse una fotografía de Ledger en mis redes sociales. Mi admiración por el actor australiano roza la locura. Y no solo por su belleza.

Esa misma tarde la actriz Nathalie Poza respondió en Instagram a mis fotografías con una palabra: “Devoción”. Luego añadió: “[Es] Un poeta. En Batman hace poesía”. Yo repliqué con mi empanada habitual en las redes sociales: una mezcla de puntuaciones exageradas y alegres emoticonos que intentaban expresar que pocas veces he visto un trabajo tan fino e intenso como el que logra en otra de sus películas, Brokeback mountain, donde Ledger interpreta al lacónico vaquero homosexual Ennis Del Mar, al que otorga una contención y dimensión dramática que me mueve hasta las lágrimas. Es una de mis actuaciones favoritas de todos los tiempos. Poza insistía: “Hace música, una nota y otra y otra… La voz, para mí la de un genio”. “En Batman”, añadía la premio Goya, “les tenía fascinados a todos y eso se nota. En la escena de la fiesta nadie sabe cómo reaccionar. Se basó hasta en Tom Waits. Tiraba de todo”. Animada por la charla de Instagram volví a ver El caballero oscuro. Y pese a que me aburre bastante todo lo que tiene que ver con el héroe (por mucho Christian Bale que esté tras el murciélago), volví a quedar enganchada a Ledger y a su Joker. Fallecido en 2008, recibió un año después el Oscar al mejor actor de reparto por su construcción del personaje.

No es la primera vez que pienso que Ledger es un actor de actores, y que solo ellos saben apreciar del todo la perfección y profundidad de su trabajo

No es la primera vez que pienso que Ledger es un actor de actores, y que solo ellos saben apreciar del todo la perfección y profundidad de su trabajo. Y por eso mismo no dejo de preguntarme dónde habrá colocado Joaquin Phoenix, un intérprete tan dotado como ambicioso, al Joker de Ledger para poder dar vida al suyo.

Pese a ser una caricatura, Joker es un personaje abierto que se adapta a los símbolos de cada época. Por eso atrae a tantos intérpretes dispuestos a arriesgarse, incluido Jack Nicholson en 1989. Tal vez por eso, que ahora le dediquen una película a él solo y al laberinto de su locura dice mucho de nuestros tiempos, donde la bondad y los superhéroes han dejado de ser atractivos para dar paso a los delirios de los monstruos. Su perfil de psicópata se presta en exceso al histrionismo, pero fue precisamente Ledger quien le dotó de esa oscuridad y hondura que ahora parecen inherentes al personaje. En estado de trance, con su cuerpo torcido, su voz y su risa (dar con ella fue una de las principales obsesiones del actor) robó la película a todos, incluido al director, Christopher Nolan, al protagonista, Bale, y a sí mismo.

Alexander Tairov, alumno aventajado de Meyerhold y Stanislavki, decía que existen cuatro emociones primordiales a la hora de interpretar: la cólera, el miedo, la alegría y el dolor. Muchas veces permanecen ocultas detrás de lo que se hace y se dice. Es el interior lo que importa y, gracias a esa tensión entre el cuerpo y la mente, el actor logra trascender. Esas cuatro emociones están en el Joker de Ledger. Aunque la alegría solo sea una máscara aterradora. Suerte, Joaquin.

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