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Los cabos sueltos de la muerte de Heath Ledger, el primer icono del cine del siglo XXI

Se cumplen diez años de la desaparición del que ya es un mito del cine del siglo XXI. Un documental aporta datos sobre su autodestructiva vida y su misteriosa muerte

heath ledger
Durante años Heath Ledger se ganó la fama de actor difícil, ni quería conceder entrevistas ni se comportaba normal en los rodajes. En la imagen, el actor retratado durante el festival de Toronto de 2006.

Heath Ledger había concertado un masaje para las 15.30 h. La cita sería en su casa del 421 de Broome Street del Soho neoyorquino. La masajista llamó a la puerta, pero nadie abrió. Fue cuando ella solicitó la ayuda del portero, que tenía una llave de la vivienda. Cuando abrieron encontraron al actor desnudo sobre su cama, inconsciente y con pastillas para dormir tiradas en la mesilla. Era el 22 de enero de 2008 y Heath Ledger había fallecido a los 28 años. La causa sigue siendo un misterio. La más aceptada es una sobredosis accidental de somníferos (Restoril y Unisom), narcóticos (oxicodona e hidrocodona) y tranquilizantes (Valium y Xanax).

La leyenda sobre su muerte le dio esa pantagruélica cobertura mediática de la que él se había pasado la vida huyendo. Como ocurrió con James Dean, su culto 'postmortem' venía de la necesidad del público de seguir, de algún modo, en contacto con él

Sea ese el motivo u otro, el resultado es el mismo: el hombre murió y el mito echó a andar. Se cumple este 2018 una década desde que nos dejara y su leyenda sigue creciendo, sobre todo cuando pasan por televisión (y lo hacen varias veces anualmente), películas donde deslumbró, como Brokeback mountain o El caballero oscuro. La obsesión por su interpretación de The Joker, un divorcio infernal con la actriz Michelle Williams, su asco a la fama, su personalidad autodestructiva... Alguna de estas causas (o todas juntas) le empujaron donde finalmente acabó. 

“Nunca me he planteado acostarme con un hombre, pero si tuviera que hacerlo sería él. Contratadle inmediatamente”. Esto es lo que dijo Gil Junger, el director de la primera película de Ledger, 10 razones para odiarte (1999). Con 16 años y menos de un dólar en el banco, Heath Ledger (Perth, Australia, 1979 – Nueva York, Estados Unidos, 2008) se mudó a Sidney, la ciudad donde los australianos van a cumplir sus sueños. Allí consiguió su primer papel importante, el galán de 10 razones para odiarte.

10 razones para odiarte, quizá la más ingeniosa de la ristra de comedias adolescentes americanas de finales de siglo, fue suficiente para situar a Ledger en la cabeza del pelotón de salida de su generación: solo hay que ver cuando canta Can't take my eyes off you, dando saltos entre los asientos del estadio del instituto y derrochando fluidez física, virilidad (atípica en chavales de 19 años) y carismática despreocupación ante el ridículo. Aquel mismo verano (1999) Ledger huyó al Burning Man, un festival antimercantilista en torno a la creatividad en Nevada que ahora celebra su 33ª edición y que acabaría convirtiéndose en “su lugar favorito en la Tierra”.

La interpretación de Ledger en 'Brokeback mountain' y su papel como Joker en 'El caballero oscuro', revelaron al actor visceral que él siempre supo que era.
La interpretación de Ledger en 'Brokeback mountain' y su papel como Joker en 'El caballero oscuro', revelaron al actor visceral que él siempre supo que era.

Cuando los ejecutivos de Sony se reunieron con Ledger para mostrarle la campaña promocional de Destino de caballero (Brian Helgeland, 2001), una puesta de largo de la nueva estrella con pósters con su cara en grande, él se levanto, se encerró en el baño y se puso a llorar en medio de un ataque de pánico. Tal y como explica uno de sus mejores amigos de la infancia en Perth en el documental Yo soy Heath (disponible en Movistar +), “Heath deseaba la fama y cuando la consiguió se dio cuenta de que no la quería”. Pero ya no había vuelta atrás: Destino de caballero estaba diseñada para convertirle en un ídolo adolescente. Él se imaginaba como Marlon Brando. La película le pedía ser Errol Flynn con mechas rubias.

Y Heath Ledger odiaba sentir que su cara y su cuerpo (sus instrumentos como actor) eran propiedad de una corporación. En su primera gran portada/ceremonia de coronación de Hollywood, sexualizado en Vanity Fair como una especie de John Wayne surfista, Ledger habló tan poco que el periodista tardaba 17 párrafos en insertar una declaración suya. El reportaje le describía como un “Gene Kelly del rock n' roll”.

La prensa publicó un vídeo de él esnifando (una sustancia que parece) cocaína y diciendo a la cámara: “Mi novia va a matarme, tuvimos una niña hace dos meses, se llama Matilda”

Se ganó fama de "actor difícil": no quería ofrecer entrevistas, tenían un comportamiento extraño en los rodajes... “Llegó un punto en el que funcionó y nadie quería trabajar conmigo”, confesaría Ledger años después, “por fin había saboteado, consciente o inconscientemente, cualquier interés que los estudios pudieran tener en contratarme”. En dos años, Ledger había conseguido derrapar y conducirse en los márgenes de la autopista a la fama. Pero para su desgracia, uno de esos proyectos incómodos acabó creando un momento cultural, Brokeback mountain, que ganó más premios que ninguna otra película hasta el momento.

“Todo el mundo recuerda a su personaje, Ennis Del Mar, como un hombre de pocas palabras. Lo cierto es que tiene más líneas de diálogo que ningún otro en la película”, aclara el director de Brokeback mountain, Ang Lee, en Yo soy Heath. Esta percepción nace de que Ennis escupe cada palabra como si le doliese. La presencia de Ledger en Brokeback mountain, caminando como si todavía estuviera montado en un caballo, reveló al actor visceral que él siempre supo que era. La campaña promocional de seis meses previa a los Oscars le devolvió a un estrellato que él detestaba.

En una escena de Brokeback mountain en la que Ennis Del Mar desciende en trineo con su esposa Alma (Michelle Williams) la actriz se torció el tobillo. “Durante el camino al hospital”, confesaría el actor después, “sentí que siempre iba a cuidar de ella. Nos dejamos caer profundamente en los brazos del otro, nuestros cuerpos tomaron la decisión por nosotros”.

Con la actriz Michelle Willians formó la pareja 'hipster' oficial de Hollywood.
Con la actriz Michelle Willians formó la pareja 'hipster' oficial de Hollywood.

La relación entre Ledger y Williams y la hija de ambos, Matilda (nacida el mismo mes que se estrenó Brokeback mountain, octubre de 2005), les convirtió en una obsesión mediática y en la pareja hipster oficial de Hollywood. Para evitarlo se mudaron de la casa de él en Los Feliz (Los Ángeles) a Brooklyn, Nueva York. El actor expresaba su tranquilidad ante este nuevo escenario, donde podía “caminar hasta la lavandería o el supermercado” sin que nadie le molestase.

Aliviado por no haber ganado el Oscar en Brokeback mountain, Ledger aceptó interpretar al Joker en El caballero oscuro (2008) para que su agente le dejase en paz durante el año que duraría el rodaje. Y al igual que el Joker, Ledger pretendía dinamitar el sistema desde dentro: se aseguró de firmar un contrato play-or-pay (según el cual Warner le pagaría aunque finalmente no participase en la película) y llevó su interpretación a extremos grotescos inéditos en el cine comercial de Hollywood. Si le despedían, podría pegarse unas vacaciones a todo tren con el sueldo; si no, crearía la interpretación de su carrera.

Se inspiraba en Sid Vicious y en Alex De Large (el protagonista de 'La naranja mecánica'), hacía listas de cosas que le harían gracia al Joker (entre ellas, el sida) y le pedía a su compañero Christian Bale que le pegase de verdad

Ledger se encerró en una habitación durante seis semanas para preparar el personaje. Desde que debutó en la televisión como adolescente, el actor solía grabarse a sí mismo obsesivamente experimentando con su físico para, como hacen los atletas, examinarse después y detectar fallos y aciertos. Se inspiraba en Sid Vicious (el líder de los Sex Pistols) y en Alex De Large (el protagonista de La naranja mecánica, que en el cine fue interpretado por Malcolm McDowell), hacía listas de cosas que le harían gracia al Joker (entre ellas, el sida) y le pedía a su compañero Christian Bale que le pegase de verdad. Durante el rodaje, se separó de Michelle Williams. La prensa publicó un vídeo de él esnifando (una sustancia que parece) cocaína y diciendo a la cámara: “Mi novia va a matarme, tuvimos una niña hace dos meses, se llama Matilda”.

“La semana pasada dormí una media de dos horas por noche”, contaba a New York Times el actor durante el rodaje de El caballero oscuro. Y añadió: “No podía parar de pensar. Mi cuerpo estaba exhausto y mi mente seguía funcionando”. Una noche se tomó una pastilla de Ambien, pero no funcionó así que se tomó otra y consiguió dormir. Una hora después se despertó. Su cabeza seguía frenética. Se pasaba las noches cambiando la decoración de su casa.

El 22 de enero de 2008, Heath Ledger falleció a los 28 años. La causa sigue siendo un misterio. En la imagen, los trabajadores del centro médico New York City trasladan su cuerpo.
El 22 de enero de 2008, Heath Ledger falleció a los 28 años. La causa sigue siendo un misterio. En la imagen, los trabajadores del centro médico New York City trasladan su cuerpo.

Días después de terminar El caballero oscuro, Ledger saltó al vacío del rodaje de su siguiente (y última) película, El imaginario del doctor Parnassus. “Heath se culpaba a sí mismo por el final de su relación”, recuerda el director Terry Gilliam, su amigo desde que rodaron Los hermanos Grimm en 2005. Y continúa: “Quería ser decente y agradecido y darle todo lo que Michelle Williams quisiera: la casa, todas las cosas. Pero se sentía agobiado por los abogados, que no dejaban de multiplicarse como si se engendrasen entre sí”.

Un día el actor apareció enfermo. Cuando le recomendaron que se fuera a casa, se negó aclarando que si lo hacía no podría dormir y se pasaría la noche dándole vueltas a su situación personal. Según sus allegados, había decidido plantarse y no darle nada a su expareja. “Tenía un aspecto horrible por la falta de sueño y toda la mierda que estaba sufriendo con los abogados”, recuerda Gilliam. Ledger se pasó la noche colgado de un puente bajo lluvia artificial (por el rodaje de El imaginario del doctor Parnassus), lo cual acrecentó su neumonía. Esta enfermedad llevó a Williams a decidir que Matilda no visitaría a su padre en Londres, así que Ledger volvió a su apartamento de Nueva York (donde de nuevo Williams se negó a enviar a su hija para evitarle un vuelo de 9 horas) para descansar unos días antes de retomar el rodaje de El imaginario del doctor Parnassus en Vancouver (Canadá).

Y aquella sobremesa del 22 de enero de 2008 encontró la muerte.

Se especuló que el apartamento era propiedad de la actriz Mary-Kate Olsen (falso), se sugirió el suicido como causa de la muerte (no demostrado) y se apuntó a su trabajo transformativo en El caballero oscuro como causante del colapso emocional (desmentido por todos los participantes en la película excepto por Warner, a quien no le vino mal la publicidad extra: aquel verano, nadie quiso perdérsela).

Se criticó la ligereza con la que las estrellas consiguen recetas médicas (todos los medicamentos que consumió le habían sido prescritos) por parte de doctores distintos que ni siquiera conocen su historial. Michelle Williams, por su parte, apenas ha hablado de él desde entonces a excepción de una entrevista en la que confesó la tristeza que le produjo poner a la venta la casa de Brooklyn que habían compartido. “¿Cómo va a encontrarnos? Aquí es donde vivimos y ahora él no sabrá dónde estamos”

La leyenda en torno a su muerte le dio a Ledger esa pantagruélica cobertura mediática de la que él se había pasado la vida huyendo. El supuesto “nuevo Brad Pitt” se convirtió aquel 22 de enero en el nuevo James Dean y, como ocurrió con Dean, su culto postmortem venía más que del morbo o del sensacionalismo de la pura necesidad del público de seguir, de algún modo, en contacto con él. De seguir conodiéndole.

El mito de Heath Ledger surge además de la incapacidad del mundo para aceptar una muerte tan mundana, tan simple y tan fortuita como un accidente por automedicación. Porque a los mitos hay que darles sentido y Ledger también se resiste, como cuando estaba vivo, a encajar en un canon. Y encima acabó ganando (por El caballero oscuro, con carácter póstumo) el dichoso Oscar.

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