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DE OYENTE POR AHÍ ANÁLISIS i

Bomberos y pirómanos

A las brasas del fuego independentista, el Gobierno de Rajoy echó gasolina

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su declaración como testigo en el juicio del 'procés'.
El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su declaración como testigo en el juicio del 'procés'. REUTERS

Una mítica cárcel de papel del semanario La Codornizrecogía, ¿en los años sesenta?, la errata publicada en un periódico informando que el incendio en un inmueble se propagó gracias a los bomberos. Algo similar, sin ser una errata, podría decirse de Rajoy respecto a Cataluña: a las brasas del fuego independentista su Gobierno echó gasolina.

Los que han visto el despacho de Montilla dicen que su mesa de trabajo está repleta de informes cuidadosamente ordenados. Seguro que deben estar las actas del Senado en las que el expresidente de la Generalitat, hoy senador, reclamaba a Rajoy más diligencia y habilidad política en Cataluña. No era fácil. El oyente recuerda una cena con Daniel Gavela, García Farreras, Josep Ramoneda y Rajoy en la que el entonces ministro del Interior soltó una frase que le define: “Cuando hay un problema lo mejor es estar por ahí”. El 1-0 no estaba por ahí, según su declaración de ayer. Liberado del peso y la soledad del poder, el expresidente se mostró categórico al manifestar que no negoció nada sobre el referéndum y sacó al ministro del Interior que fue: lamenta las cargas policiales pero del operativo no sabía nada. “Si un antidisturbios supiese distinguir entre un profesor y un manifestante no sería antidisturbios”, respondió una vez Martín Villa a las quejas de unos catedráticos que se quejaban de que un profesor distraído había sido golpeado en una manifestación.

Entre los actores secundarios que pasaron por el escenario tuvo papel estelar el exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que tiene aspecto de aburrido funcionario pero que barrunto debe ser un tipo con el que lo debes pasar bien en privado. Su conclusión de que no entendía cómo se podía organizar un referéndum sin presupuesto fue de novela negra. Pirómanos y bomberos se repartieron papeles en las responsabilidades del desastre. Pero el oyente, un sentimental, se queda con la imagen de Sáenz de Santamaría no por lo que dijo sino por ser una de las personas que más habló con José Manuel Lara Bosch sobre el conflicto entre España y Cataluña, tema que al editor le dolía por lo mal que lo llevaban unos y otros. Qué le aconsejó José Manuel a Soraya poco antes de morir no lo sabremos. Sí supimos que Antonio Baños y Eulàlia Reguant, fieles al ideario de la CUP, nos dieron la sorpresa inesperada de la quema ideológica de Vox en la representación teatral que es un juicio oral.

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