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ANÁLISIS i

Seis problemas mundiales a los que debemos estar atentos este año

El cambio climático, la evaluación del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la modernización de la ONU son algunos asuntos que estarán en la agenda en 2019

Clase en una escuela dañada por la guerra civil de Yemen.
Clase en una escuela dañada por la guerra civil de Yemen. REUTERS

Como era de esperar, 2018 fue un año único en lo que a cooperación internacional y desarrollo mundial se refiere, que trajo una mezcla de altos, bajos y nerviosismo (a niveles perjudiciales para la salud) en todo el planeta. Las amenazas a la cooperación internacional pusieron en peligro la posibilidad de abordar problemas apremiantes. A pesar de todo, aparecieron algunos puntos de luz, entre ellos el surgimiento de voces nuevas y originales que se alzaron a favor de la acción colectiva y el progreso mundial. Ante toda esta incertidumbre, 2019 será un año crucial para la acción compartida en relación con problemas que nos afectan a todos y que exigen que trabajemos juntos.

He aquí seis asuntos de alcance mundial a no perder de vista:

1. La realidad del cambio climático se impone. ¿Cuál será el próximo objetivo?

Desde las inundaciones hasta los incendios, en 2018 el cambio climático ha causado estragos en la salud y los medios de vida de la población de todo el mundo. En octubre, el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) advirtió de que, en los próximos 12 años, había que reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero para que el calentamiento se mantenga 1,5º por encima de los niveles preindustriales y se eviten los efectos más graves de la alteración del clima. Aunque a finales de año los países avanzaron en la normativa reguladora, las emisiones mundiales siguieron aumentando, lo cual dejó clara la necesidad de reforzar las medidas de protección del clima de aquí a 2020, año en que los países tienen que ratificar o elevar la ambición de los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París.

En 2019, el momento crucial para fijar unos objetivos climáticos más ambiciosos será la Cumbre del Clima convocada por el Secretario General de la ONU, que en septiembre actuará como anfitrión de los jefes de Estado y los líderes de otros sectores durante la inauguración de la Asamblea General de la organización. Centrada en el tema Una carrera que podemos ganar. Una carrera que debemos ganar, su propósito es confirmar los riesgos de la inacción, destacar los ejemplos de colaboración con perspectivas de futuro y redoblar los esfuerzos para poner en práctica el Acuerdo de París y la transición a una economía baja en carbono. La acción contra el cambio climático también ocupará un lugar destacado en el orden del día tanto de la Cumbre del G-20, que se celebrará en junio en Japón, como en la del G-7, que tendrá lugar en Francia en agosto. Y, naturalmente, el año se cerrará con las negociaciones anuales sobre el clima organizadas anualmente por la ONU, en las que el anfitrión será Chile.

En 2019, la ciencia va a seguir desempeñando un papel fundamental en el debate sobre el clima. El IPCC va a publicar dos nuevos informes, uno de ellos centrado en la intersección entre el cambio climático y el suelo, y el otro en la interacción entre el cambio climático y el océano y la criosfera. La Comisión Global de Adaptación, constituida recientemente y liderada por el ex secretario general de la ONU Ban Ki-moon, Bill Gates y la consejera delegada del Banco Mundial Kristalina Georgieva, hará público en otoño su primer informe sobre la necesidad de adaptación climática y la oportunidad de llevarla a cabo. Estos trabajos proporcionarán una base empírica más profunda en relación con los tres temas cruciales en materia de clima —la tierra, los océanos, y la adaptación—, e inyectarán más ciencia y más datos en la acción climática.

Cada año se destruyen casi siete millones de hectáreas de bosque, lo cual contribuye significativamente al cambio climático

Cada año se destruyen casi siete millones de hectáreas de bosque, lo cual contribuye significativamente al cambio climático. En 2019, un informe especial del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático analizará la intersección entre la alteración del clima y la tierra. Fuente: NASA, Images of Change.

El año 2019 también será testigo de la continuación del impulso por parte de los líderes locales fruto de la Cumbre Global de Acción Climática del pasado septiembre. En Estados Unidos, la Alianza por el Clima probablemente acogerá a varios gobernadores nuevos en su grupo bipartidista de líderes de estados dedicado a poner en práctica el Acuerdo de París, profundizando y ampliando así la acción a favor del clima en el país a pesar de la inacción a nivel federal. El cambio climático también recibirá una dosis de atención renovada en el nuevo Congreso, entre otras iniciativas a través de la creación en la Cámara de Representantes de una nueva comisión selecta que se dedicará a este asunto. En suma, se espera que 2019 sea un año decisivo para fijar unos objetivos más ambiciosos en lo que a acción climática se refiere.

2. Evaluación de cuatro años de Objetivos de Desarrollo Sostenible

En 2018, diversas organizaciones y comunidades pusieron en marcha interesantes proyectos para realizar un seguimiento de los avances en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y fijar metas a lo largo de 2019. Entre ellos se encontraban el refuerzo de las iniciativas juveniles, la creación de grupos locales que incluyan ciudades (como Nueva York, que ha publicado la primera Revisión Local Voluntaria) y fundaciones comunitarias, y el incremento de la presencia de la comunidad empresarial y los inversores.

El año 2019 demostrará si estas nuevas iniciativas se han afianzado. Aunque en diversas áreas se han registrado desde muy pronto indicios de avance, hay algo que está claro, y es que actualmente no vamos camino de alcanzar los objetivos y las metas de aquí a 2030. Basándose en las trayectorias actuales, los primeros estudios indican incluso que, para entonces, podríamos haber dejado atrás a millones —y, en algunos temas, a miles de millones— de personas. La fragilidad y el conflicto agravan aún más este preocupante rumbo, y en este momento las tendencias auguran una concentración de la pobreza aún mayor en las zonas que ya tienen problemas para lograr una paz duradera. También hemos empezado a entender mejor la estrecha interrelación entre el cambio climático y los obstáculos para alcanzas los ODS. Ha llegado el momento de concentrarse en las zonas y las cuestiones específicas que tenemos que mejorar. Es fundamental disponer de datos útiles y actualizados, así como hacer uso de nuestra capacidad conjunta de colaborar de manera original e innovadora.

En julio se producirá un acontecimiento decisivo para la evaluación de los avances en los ODS

En julio se producirá un acontecimiento decisivo para la evaluación de los avances en los ODS. Entonces el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible (HLPF, por sus siglas en inglés) se reunirá en la sede de la ONU, y los 51 Estados miembros informarán sobre los avances en su país. El tema de este año —capacitar a las personas y asegurar la inclusión y la igualdad— es de la máxima relevancia, ya que la polarización y la desigualdad suponen serias amenazas para el logro de los ODS, y van a constituir también un punto de atención prioritario de la presidencia francesa del G-7 en 2019.

El foro de julio preparará el terreno para un gran acontecimiento que tendrá lugar en septiembre durante la Asamblea General anual de la ONU. En esa fecha, por primera vez desde que se acordaron los ODS, los jefes de Estado se reunirán para dar su respaldo a los objetivos y evaluar en qué punto nos encontramos y qué hace falta para avanzar en este ambicioso programa. El encuentro tendrá lugar la misma semana que la Cumbre del Clima convocada por el Secretario General, dirigida a establecer objetivos más ambiciosos y reforzar la acción a fin de avanzar urgentemente en materia de clima. Ambos acontecimientos, junto con la reunión a alto nivel sobre cobertura sanitaria universal que se celebrará esa misma semana, ofrecerán una oportunidad decisiva para insistir en la conexión entre clima y desarrollo sostenible.

3. La financiación de un futuro mejor: predicar con el ejemplo

El debate sobre los ODS y el Acuerdo de París se ha centrado en gran parte en la magnitud del reto, que se calcula que necesitará una inversión anual de entre cinco y siete billones de dólares. Si bien hay numerosos ejemplos de acción que son motivo de esperanza, debemos esforzarnos más para reorientar el flujo de capital privado hacia la creación de capacidad de adaptación y la inversión en escenarios frágiles y afectados por conflictos, así como a garantizar que se estructuren marcos normativos que incentiven la inversión y eliminen los riesgos.

La estrategia para financiar la Agenda 2030 del Secretario General, hecha pública en la Reunión de Alto Nivel sobre Financiación celebrada durante la Asamblea General de la ONU de 2018, se centra en la armonización económica y de políticas, en la aplicación a escala regional y nacional, y en la digitalización y la tecnología para la inclusión financiera.

Este año pondrá a prueba la financiación, sobre todo si las actuales fluctuaciones de la bolsa provocan una desaceleración económica mundial

A lo largo de 2019, el Secretario General trabajará con los organismos y los Estados miembros de Naciones Unidas, y en colaboración con el sector privado y la sociedad civil, con el fin de poner en práctica la estrategia y propiciar resultados factibles en cada uno de los pilares. En septiembre de 2019, la Asamblea General de la ONU convocará un Diálogo de Alto Nivel sobre Financiación para el Desarrollo que brindará una ocasión decisiva para lograr compromisos políticos que permitan avanzar en el programa.

En 2019 habrá también conversaciones importantes en materia de financiación para la salud mundial. Un hito significativo tendrá lugar en febrero en la Cumbre de la Unión Africana sobre Recursos Domésticos, y otro en octubre con el Fondo Mundial. Además, se esperan nuevos compromisos de financiación por parte de la Iniciativa para la Erradicación Mundial de la Poliomielitis y el Servicio de Financiación Global, así como el impulso continuado de la comunidad inversora en las cumbres del G-7 y el G-20, que será decisivo para ampliar las iniciativas relacionadas con la financiación de los ODS y la lucha contra el cambio climático.

Está por ver si estas declaraciones y estos compromisos se traducen en inversiones reales. ¿Se predicará con el ejemplo en 2019? Este año pondrá a prueba la financiación, sobre todo si las actuales fluctuaciones de la bolsa provocan una desaceleración económica mundial. Las empresas, los inversores, los Gobiernos y los socios deberían esforzarse más en administrar y profundizar las iniciativas centradas en la rendición de cuentas y en cambiar la tendencia en las áreas más críticas.

4. Una ONU más moderna y eficaz

Desde el comienzo de su mandato, el Secretario General de la ONU António Guterres ha dado prioridad a la modernización y la reforma de la organización, y en 2018 la guió a lo largo de tres líneas de reforma relacionados: la paz y la seguridad, la gestión, y el sistema de desarrollo. En conjunto, las tres representan uno de los cambios estructurales más significativos de la historia de la organización. Las innovaciones tendrán repercusión en todas las oficinas, comisiones regionales e intervenciones sobre el terreno de Naciones Unidas. Los motivos para la reforma son convincentes. La ONU necesita adaptarse para tener mayor influencia y ser más capaz de anticiparse y responder al mundo de hoy y del mañana. Esto exige una organización más moderna que pueda ofrecer resultados sobre el terreno y ser modelo de un multilateralismo eficaz e influyente.

El Secretario General y la organización se centrarán ahora en poner en práctica estas reformas. A partir de enero de 2019, en la ONU se producirá:

  • La redefinición del posicionamiento en el sistema de desarrollo: en países de todo el mundo habrá coordinadores residentes independientes y con poderes cuya tarea consistirá en dar apoyo a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • La reestructuración de la paz y la seguridad: dos nuevos departamentos (el de Asuntos Políticos y Consolidación de la Paz y el de Operaciones de Paz) permitirán a la organización centrarse más en evitar los conflictos y mantener la paz;
  • La reforma de la gestión: dos nuevos departamentos (el de Estrategias y Políticas de la Gestión y de Conformidad y el de Apoyo Operativo) permitirán dar un apoyo más eficaz al cumplimiento sobre el terreno de los mandatos de la ONU.

Estas líneas de reforma se complementaron con otros elementos adicionales:

  • La estrategia de igualdad de género del Secretario General logró la paridad en el Grupo Superior General del mandatario y entre los coordinadores residentes de nueva designación;
  • El programa Acción para el Mantenimiento de la Paz facilitará a la misiones de mantenimiento de la paz la ejecución de los mandatos de protección que les han sido encomendados y su contribución a una paz duradera y sostenible;
  • La estrategia de juventud ha otorgado un papel más importante a una generación más joven y empoderada;
  • El Equipo de Trabajo Conjunto OMS-Sociedad Civil hizo públicas nuevas recomendaciones para reforzar la cooperación entre la Organización Mundial de la Salud y las organizaciones de la sociedad civil;
  • Por último, se creó el Panel de Alto Nivel del Secretario General sobre la Cooperación Digital con el fin de poner de relieve de qué manera la tecnología digital puede tener un efecto transformador, y cómo mitigar las consecuencias involuntarias que provoca.

En 2019, el Secretario General y la ONU se dedicarán a poner en práctica estas reformas. De hecho, la eficacia de estos esfuerzos de modernización se juzgará no tanto por la creación o reagrupamiento de oficinas por parte del organismo internacional como por la medida en que estos aumenten la influencia de la organización en la paz, la estabilidad y el progreso mundiales.

El primer año de aplicación se desarrollará contra un telón de fondo de amenazas aún más graves para la cooperación mundial en general, incluida la propia ONU. Será clave la manera en que estos cambios hagan posible que la organización se adapte a un mundo que se transforma a un ritmo vertiginoso y evolucione con él.

5. Acabar con las desigualdades y defender los derechos humanos

Mientras la ONU celebraba en 2018 el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el mundo asistía al 12º año consecutivo de reducción de la libertad mundial, con 71 países sometidos a una restricción neta de las libertades políticas y civiles. Los avances hacia la igualdad de género experimentaron un estancamiento general, mientras que movimientos como #MeToo y #Time'sUp siguen mostrando el grado y la gravedad de la discriminación a la que se enfrentan las niñas y las mujeres. En muchos lugares, sus derechos se están deteriorando, y una legislación perjudicial les niega la justicia y la dignidad. Harán falta 200 años para salvar la brecha salarial en todo el mundo.

El año 2019 será decisivo para demostrar que el mundo se toma en serio la lucha contra las desigualdades, pero también para que comprenda que los movimientos sociales y políticos se alimentan de la división entre los que tienen y los que no tienen.

Es importante señalar que habrá oportunidades para poner de manifiesto las desigualdades y dar pasos significativos:

  • La desigualdad será un objetivo a reconsiderar en julio, cuando se lleve a cabo la revisión de los ODS de este año.
  • La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo se reunirá con la vista puesta en situar los derechos humanos en el centro del desarrollo.
  • La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer celebrará su 63ª sesión en la ONU.
  • Francia armonizará los esfuerzos del G-7 en torno a la lucha contra una serie de desigualdades.
  • El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas convocará un debate extraordinario entre sesiones sobre la buena gobernanza y la puesta en práctica de los ODS.
  • Estados Unidos celebrará el centenario de la aprobación en el Senado de la 19ª Enmienda, que concedió a las mujeres el derecho al voto.

Todo esto, sin embargo, será una oportunidad perdida si no va acompañado de compromisos significativos para solventar las desigualdades a escala mundial y local y, al mismo tiempo, proteger y preservar los derechos humanos en todo el mundo.

Por eso, la ONU y sus socios deberían reafirmar su compromiso con la defensa de los derechos humanos en todo el planeta. Como expuso el Secretario General Guterres en el primer encuentro anual del Foro de París por la Paz: "La lucha contra las desigualdades mundiales debe ser la brújula que guíe la labor de las organizaciones multilaterales".

Si bien la reciente adopción del Pacto Mundial sobre Migración por parte de más de 160 países y el nombramiento de Michelle Bachelet como nueva Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos son motivo de celebración, también hay razones para preocuparse, ya que el número de países que corren el riesgo de retroceder en sus avances y de violar los derechos de los grupos minoritarios ha aumentado. Será necesario prestar una atención considerable para garantizar que los derechos humanos sean la prioridad y que la comunidad internacional cumpla la promesa de que, como se afirma en el Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos".

6. Responder a las crisis humanitarias

Los conflictos y el aumento de las catástrofes naturales siguen obstaculizando el desarrollo, la paz y la seguridad en el mundo, ensombreciendo las perspectivas de alcanzar los ODS en esos entornos frágiles. El Panorama Global Humanitario 2019 revela una gravedad sorprendente de las crisis humanitarias, con un número de desplazados internos debido a los conflictos que solo en Siria, Colombia y la República Democrática del Congo alcanzan casi los 20 millones de personas.

El informe calcula que los prolongados conflictos en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen seguirán provocando desplazamientos y menoscabando la capacidad de recuperación. En total, casi 132 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2019, con un coste que se calcula en al menos 21.900 millones de dólares.

En total, casi 132 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2019, con un coste que se calcula en al menos 21.900 millones de dólares

Las organizaciones internacionales, las empresas privadas y la sociedad civil trabajan juntas para encontrar nuevas maneras de dar respuesta, entre ellas el Mecanismo de Acción contra las Hambrunas, el primer mecanismo mundial —puesto en marcha por la ONU, el Banco Mundial, Cruz Roja Internacional y otros socios mundiales— centrado en prestar apoyo a las intervenciones in situ de prevención de las hambrunas, preparación y acción precoz.

El Secretario General ha hecho de la prevención y la consolidación de la paz prioridades clave desde el primer día en el cargo. En ellas se incluye la reforma de la estructura de la paz y la seguridad. Además, Naciones Unidas está adoptando sin demora medidas para reforzar sus mecanismos de financiación, entre ellas el Fondo Central de Respuesta a Emergencias, a fin de mejorar su capacidad de anticipación y de aplicar nuevos mecanismos de financiación, como unos fondos comunes que permitan una mayor flexibilidad en la asignación de recursos. No obstante, es necesario y urgente esforzarse más en hacer frente a la magnitud del cambio. Yemen está a punto de enfrentarse a la peor hambruna del mundo en 2019, y más de 13 millones de personas corren el riesgo de morir de hambre. Es fundamental que la comunidad internacional siga trabajando para aliviar el sufrimiento de los más vulnerables y encontrar medios pacíficos para poner fin a los conflictos y las catástrofes humanitarias.

El mundo atraviesa un momento decisivo para la acción colectiva. Mientras las tormentas políticas y económicas, los conflictos prolongados, el cambio climático y las desigualdades siguen agravando la inestabilidad, las instituciones creadas después de la Segunda Guerra Mundial para fomentar la cooperación internacional —así como las principales fundaciones dedicadas a promover la acción para hacer frente a los desafíos más apremiantes— se encuentran cada vez más amenazadas. Como afirmaba recientemente el Secretario General, "el multilateralismo que actualmente forma parte de nuestra vida diaria corre el riesgo de desintegrarse justo cuando es más necesario".

Al mismo tiempo, los nuevos movimientos de base, los ciudadanos empoderados y las iniciativas audaces procedentes del sector privado, entre otras acciones, indican que existe un sólido apoyo a la cooperación mundial.

Si 2018 nos enseñó algo, fue que las asociaciones, la colaboración y la cooperación internacional son la piedra angular del progreso mundial. En 2019 debemos recordar que, en una época de retos y riesgos interconectados y más complejos que nunca, somos más grandes que la suma de las partes.

Kaysie Brown es jefa de Planificación de Políticas y asesora espacial de la UNFoundation. Este artículo fue originalmente publicado en inglés en la página de United Nations Foundation

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