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Si quieres que tu hijo aprenda más rápido, enséñale a tocar este instrumento

Tranquilo, no hablamos de aporrear la batería de cocina

Artes marciales, deportes acuáticos, pintura, ajedrez, idiomas… La variedad para elegir entre las actividades extraescolares de los niños es más que amplia. Pero si solo se puede escoger una, que aprenda música. Y no vale cualquier instrumento. No te asustes, no nos referimos a dejarles aporrear la batería de cocina como en la foto, sino al piano, que, según un reciente estudio, podría ayudar a desarrollar más rápido algunas capacidades de los niños.

La investigación, realizada por expertos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE UU) y de la Beijin Normal University (China), ha descubierto que cuando empiezan a tocar el piano desde pequeños, mejora la forma en la que procesan el sonido. Algo que no solo está relacionado con la música, sino también con la capacidad de entender el lenguaje.

Los científicos contaron con la participación de 74 niños, nativos de chino mandarín de entre de 4 y 5 años, a los que dividieron en tres grupos diferentes. El primero era de estudiantes de enseñanza habitual, el segundo estaba focalizado en la enseñanza de lectura, y el tercero estaba formado por aquellos que recibían una clase de piano de 45 minutos cada semana.

Mejora la capacidad de comprensión del lenguaje

Pasados seis meses de análisis, los investigadores observaron que no había grandes diferencias entre los niños de los tres grupos en lo que respectaba a capacidades cognitivas como el cociente intelectual, la memoria o el aprendizaje. Sin embargo, los niños que tocaban el piano tenían mayor capacidad de comprensión y de distinción del lenguaje hablado que los de los otros dos grupos, que tenían más problemas para entender las palabras que solo varían sutilmente por consonantes que suenan de forma similar, como la T y la D. 

Lo que demuestra la investigación es que las clases de piano ayudan a mejorar el procesamiento neuronal del tono. "Esto es la altura del sonido que depende del número de vibraciones por segundo; lo que mejora es la capacidad auditiva que tenemos para percibirlo", explica Manuel Arias, neurólogo coordinador de Grupo de Estudio de Humanidades de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

En otras publicaciones científicas anteriores, explica Alejandro R. Ferrero, director del Instituto Ferrero de Neurología y Sueño de Buenos Aires, "como la de la Universidad de Sarasota y la de la Universidad del Este de Tejas, se ha demostrado que alumnos de educación primaria y secundaria que reciben clases de música suelen obtener mejores calificaciones en matemáticas, lengua y ciencias". Así como otro trabajo, publicado en Nature Reviews Neuroscience, donde se explica el profundo impacto que tiene la música en nuestras capacidades para aprender una lengua, mejorar nuestra concentración, nuestra memoria y nuestras emociones. Además, una investigación de la Universidad de Toronto demostró que si bien el 50% de la inteligencia de tu hijo depende de los genes, las clases de música implicaban un aumento en varias medidas de inteligencia de los niños que las practicaban con respecto al resto.

Un instrumento que activa el cerebro (casi) al completo

Según este experto, las clases de piano también incrementan el cociente intelectual de un modo similar a la lectura porque "al tocar un instrumento, intervienen muchas áreas cerebrales", aclara Ferrero. La explicación: "Los pianistas necesitan concentrarse en su respiración, en los distintos tipos de notas, en la armonía, en los intervalos, el ritmo. Además de leer y descifrar la melodía, de forma inmediata la transforman en sonidos al pulsar las teclas, que son 88, con las dos manos".

Con tanta actividad no es de extrañar que, apunta el neurólogo, tocar el piano involucre casi todas las áreas del cerebro simultáneamente, en especial la corteza auditiva, la motora y la sensitiva: "Los músicos desarrollan en especial, el cerebelo, relacionado con los movimientos musculares y el cuerpo calloso, que conecta ambos hemisferios para coordinar los movimientos de ambas manos al mismo tiempo, conectando lo creativo del hemisferio derecho con lo matemático del izquierdo". Además, desarrollan casi por igual la cisura central de ambos lados, que se cree que es la responsable de establecer la dominancia de la mano hábil en toda persona. Es decir, que en cierto modo dejan de ser diestros o zurdos.

Ferrero afirma que en mayor grado que en otro tipo de instrumentos, el piano exige descifrar un distinto tipo de lenguaje: "El ejercicio del solfeo requiere ir asignando y asociando todas sus notas —negras y blancas— y sus distintas claves (sol, fa, los intervalos, etcétera) a un emplazamiento en la partitura, una tecla en el piano y una nota precisa para el oído". No obstante, esto no implica que el piano haga más inteligentes a quienes lo practican, indica este experto, que considera que puede ser al contrario. Es decir, que las personas más inteligentes se sienten más atraídas a practicar este instrumento.

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