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El frenazo de Trump

El FMI hace oficial la desaceleración económica y responsabiliza a Trump de ralentizar el comercio mundial

Christine Lagarde, directora gerente del FMI
Christine Lagarde, directora gerente del FMI ASSOCIATED PRESS

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha expuesto con claridad los riesgos de una desaceleración económica global. La economía mundial crecerá este año y los dos siguientes en torno al 2,7%, una predicción que rebaja en dos décimas las previsiones de julio. Para la Unión Europea, la rebaja de previsiones es de dos décimas este año. No hay que dejarse influir por la modesta cuantía de la desaceleración anunciada; las dos décimas de caída pretenden hacer explícita una pérdida de pulso en la economía, global, en la europea y, por supuesto, en la española, que afectará al empleo y al sistema financiero.

Hay varias razones para explicar esta desaceleración que el FMI ha oficializado de hecho. Pueden mencionarse la crisis de algunos países emergentes (Argentina y Turquía en primera línea), la elevación del precio del petróleo y el cambio de orientación de la política monetaria (en Estados Unidos ya es un hecho y acabará por arrastrar al BCE) hacia tipos de interés más altos. Pero el Fondo centra su atención, por muchas razones de peso, en una causa política especial: Donald Trump. El presidente estadounidense ha aplicado un proteccionismo irracional que no solo ha contaminado ya al 2,5% del comercio mundial (el daño irá creciendo en los próximos meses), sino que ha introducido un factor de incertidumbre en las relaciones económicas que es tan pernicioso como los propios aranceles.

El FMI advierte que, a medio plazo, las decisiones de Trump se volverán en contra de su país; y lo que hoy es un crecimiento floreciente (el PIB de Estados Unidos crecerá este año en torno al 3%) se transformará en desaceleración, y quizá estancamiento, en cuanto los aumentos de costes importados por las revanchas arancelarias perjudiquen a la balanza exterior y suba el déficit público. Pero esa es una preocupación secundaria para Trump, porque cuando eso suceda quizá haya un nuevo presidente. Las políticas a corto plazo en la primera economía mundial contribuirán a laminar el crecimiento. La amenaza de una crisis global es todavía una hipótesis lejana, pero será tanto más probable cuanto más se extienda la disparatada política arancelaria de Estados Unidos.

En el caso de España, y aunque la economía crecerá en torno al 2,7%, según las previsiones del Fondo, es cierto que sigue siendo vulnerable a la desaceleración del entorno, a los precios del petróleo y a los tipos de interés. No en vano la deuda supera el 100% del PIB. La tasa de crecimiento es relevante porque de él dependen los ingresos fiscales y, en consecuencia, el margen de maniobra para adoptar las políticas sociales y de inversión que quiere el Gobierno.

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