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Bienvenidos a Rufisque

Mamadou Sall, heredero del arte senegalés del 'suwer', expone en Madrid su obra más reciente

Mamadou Sall en la Galería de Mamah Africa, Madrid.
Mamadou Sall en la Galería de Mamah Africa, Madrid.

Con trazo firme y decidido la plumilla deja su reguero de tinta china sobre el cristal. Forma los bustos de una pareja vestidas con ropas muy elaboradas. Ella con turbante, él con el típico gorro que portan muchos senegaleses. Luego las siluetas se llenan de colores que salen de pequeñas latas de pintura al aceite y se aplican con finos pinceles. Primero el blanco de los ojos, luego el dorado de las joyas; por cierto, este color proviene de un aerosol rociado sobre el propio tapón del envase desde donde el pincel lo recoge. La pigmentación se sobrepone en capas de intensa tonalidad que, poco a poco, hacen aparecer los pequeños detalles que configuran el cuadro cuando se le da la vuelta al vidrio. Una obra única, brillante, colorida y con un toque naif que la hace admirable y deseable en el mismo momento que el artista la crea.

Él es Mamadou Sall, recién llegado a Madrid desde Rufisque, uno de los barrios de Dakar, la capital de Senegal, y que no pierde el tiempo. Durante el mes que esté en España preparará nuevas obras para exponer y vender en Francia y Alemania, próximas paradas de su gira europea. La exposición Bienvenue à Rufisque se expone en Madrid, en la Galería de Mamah Africa, del 29 de junio al 31 de julio.

Mamadou Sall es el heredero directo, el hijo, de Ibrahima Sall, uno de los mayores representantes de la Génération Set/Setal (limpio/limpiar), un movimiento que surgió en los años 80 como reacción a la rampante corrupción de la clase política senegalesa. Fue una respuesta a la marginalización de los jóvenes, a la economía informal de la que sobrevivía la mayoría de la población y a la degradación ambiental de los barrios, sobre todo de Dakar. En un primer momento, el movimiento tuvo el objetivo de mejorar el entorno de los barrios, para eliminar la basura y la suciedad. Pero también buscaba limpiar y reformar las prácticas políticas y sociales. Los barrios de Dakar se llenaron de murales reivindicativos y decorativos, muchos de ellos pintados por Ibrahima Sall.

El arte suwer es característico de Senegal

Pero este artista realmente plasmó su vocación y reivindicación en una de las manifestaciones artísticas más características de Senegal: el arte suwer, pintura sobre vidrio (del francés sous verre, por pintarse detrás del cristal). Esta técnica surgió a principios del siglo XX y fue difundida por los vendedores ambulantes en las nacientes ciudades. En un inicio sus temas eran caligrafías y pictogramas con versículos coránicos, imágenes del repertorio chií y escenas de las cofradías islámicas locales. Pronto, los pintores más jóvenes, como fue el caso de Ibrahima Sall, empezaron a introducir escenas de la vida cotidiana (la vida en el campo, el día a día de las mujeres wolof, los pastores peul…), hechos históricos o las memorias de los héroes de la resistencia anticolonial.

Mamadou Sall en pleno proceso de creación.
Mamadou Sall en pleno proceso de creación.

Mamadou empezó a familiarizarse con la técnica del suwer con 10 años. Cuando volvía de la escuela iba directamente al taller de su padre y este le inició poco a poco en los secretos de la pintura sobre cristal. “Al principio, me hacía trabajar sobre los pequeños detalles con la punta de una cerilla, hasta que fui capaz de hacerlo con un pincel”, cuenta. Más tarde, también se encargó de trasladar los cuadros hasta Dakar para venderlos. Fue así como llegó a conocer todos los secretos de esta disciplina a la que finalmente decidió dedicar su vida. Ahora declarar con orgullo: “Yo vivo de mi arte”. Y no solo él, también su hermana Bassine, que es igualmente heredera directa del genio de Ibrahima Sall. Los dos prolongan su obra en el taller de Rufisque.

Fue allí donde llegó Javier Giráldez en 2009, en busca de Ibrahima después de haber conocido algunas de sus obras. El presidente de la Fundación Hispano Africana para el Intercambio Artístico y Cultural (HAIAC), con sede en el municipio segoviano de Torrecaballeros, se encontró con que el artista había fallecido pocos meses antes. Fue encaminado hacia su hijo, se conocieron y aquello fue el inicio de una fructífera colaboración que dura hasta hoy. De la mano de HAIAC, Mamadou llega a la sede de la fundación para crear, durante un mes, obras que podrá presentar luego en las exposiciones que tiene programadas para los próximos meses.

Hasta el 31 de julio en la Galería de Mamah Africa se puede ver la exposición de Mamadou Sall Bienvenue à Rufisque

La exposición es una apuesta personal de las hermanas Laura y Maica de la Carrera, enamoras y promotoras de esta corriente artistica desde hace años. Durante este mes, el artista senegalés, exhibe algunas de sus últimas creaciones e impartirá varios talleres para enseñar la técnica del suwer, un arte que casa vez es más conocido y demandado. Cuenta Sall que son muchas las personas que llegan de todo el mundo, y también de Senegal, a su taller para aprender sus técnicas.

Desde 2010, Mamadou viaja regularmente por Europa donde exhibe sus creaciones en galerías y exposiciones. Pero sus obras también se pueden encontrar en algunas de las galerías de arte de Dakar. Su proyección internacional no deja de crecer y, a pesar de ello, todavía se muestra muy tímido y exhibe una gran humildad. Le gusta viajar y conocer gente en el viejo continente, pero para él no hay lugar como su casa en Rufisque, donde convive con toda su familia, y desea que pasen rápidamente estos meses de gira para regresar junto a los suyos lo antes posible.


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