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OPINIÓN

Proteger nuestro planeta para protegernos a nosotros mismos

Entender mejor los grandes desafíos a los que nos enfrentamos es esencial para que, entre todos, podamos tomar decisiones sin miedo. Una reflexión de los responsables en la FAO de la colección 'El Estado del Planeta'

Un niño en Mingkamen (Sudán del Sur).
Un niño en Mingkamen (Sudán del Sur).

En el primer libro de esta colección [El Estado del Planeta, compuesta por 11 tomos] hacíamos un análisis preliminar de la situación del estado de la Tierra. Veíamos la botella medio llena si nos ateníamos a los avances que han mejorado el bienestar general en este último siglo.

Avances que se han concretado en logros como la disminución de la mortalidad infantil, la reducción significativa del hambre y la pobreza o los altos índices de alfabetización en el mundo (hoy el 85% de las personas saben leer y escribir).

Ahora bien, al mismo tiempo, si cambiábamos el foco, veíamos la botella medio vacía. Y aquí aparecían los desafíos más graves a los que se está enfrentando la humanidad desde que tiene conciencia de ser tal.

Nos referimos a los diferentes retos que se abordan libros de la colección El Estado del Planeta: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, la escasez de agua o el hambre y la obesidad, solo por citar algunos.

En todos ellos encontramos un denominador común: la acción devastadora del ser humano. Por decirlo de una manera más cruda: nos hemos convertido en la fuerza de la naturaleza más destructiva que haya existido jamás.

Lo más interesante y esperanzador es que la solución depende de nosotros. Frente a todos y cada uno de los desafíos, conocemos los límites. Necesitamos, por ejemplo, que la temperatura de la tierra no aumente en más de dos grados Celsius; conservar al menos el 90% de la biodiversidad (el 43% de las especies se encuentran ya amenazadas) o mantener cerca del 75% de los bosques originales de la tierra (hemos bajado a un 62%).

Pero además de conocer los límites a algunos desafíos, también conocemos la solución a otros; sabemos, por ejemplo, cómo podríamos acabar con el hambre en el mundo. O sea, que, como primera conclusión, podríamos afirmar que depende de nosotros si queremos llenar esa botella medio vacía antes de que se haga añicos y salte todo por los aires.

Depende de nosotros. Esa es la razón por la que el último libro de esta colección lo hemos titulado de la siguiente manera: ¿Qué puedes hacer tú?

En este libro hemos recogido todas las acciones que están en nuestras manos para afrontar cada uno de los desafíos mencionados. Pequeños gestos para reducir el cambio climático en casa; para conservar la biodiversidad cuando viajas, para evitar el desperdicio de agua o para recordarte lo que puedes hacer para alimentarte de manera sostenible y saludable.

Son pequeñas acciones, claro que sí, pero todas juntas suman mucho. Muchísimo. Mucho más de lo que podríamos imaginar. Para poder cambiar el mundo (nuestro planeta incluido) antes es necesario conocerlo. Saber en qué estado se encuentra.

Por eso dedicamos la primera parte del libro a recoger los mejores mapas que se han publicado en los libros anteriores. La idea era tener una visión lo más global y transversal posible sobre el estado de nuestro planeta. En definitiva, es necesario primero tomar conciencia para después tomar decisiones.

Depende de nosotros el llenar esa botella medio vacía antes de que se haga añicos

La científica y Premio Nobel Marie Curie dejó escrito que “no hay nada en la vida que debamos temer, solo debemos entender”. Pues bien, ahora es el momento de entender más, para que podamos temer menos.

Ese ha sido el espíritu que nos ha guiado al equipo que ha trabajado en esta colección: queríamos entender mejor los grandes desafíos a los que nos enfrentamos para que entre todos podamos tomar decisiones sin miedo.

Se suele decir que cuando le das al botón de pausa en una máquina, esta se detiene. Pero cuando le das al botón de pausa en un ser humano, entonces es cuando se pone en marcha. Empiezas a reflexionar, a reconsiderar tus supuestos, a imaginar de nuevo lo que es posible y, lo más importante, a reconectar con tus convicciones más profundas.

Creemos que ha llegado el momento para que reflexionemos sobre cómo queremos relacionarnos con el planeta. La manera en la que usamos sus recursos. Nuestra manera de consumir. La forma en que queremos comunicarnos, aprender, trabajar, relacionarnos.

Porque lo que cada vez está más claro es que protegiendo a nuestro planeta nos estamos protegiendo a nosotros mismos.

Enrique Yeves es director de comunicación de la FAO y Pedro Javaloyes es director de publicaciones de la agencia. Ambos dirigen la colección El estado del planeta, editada por EL PAÍS y la FAO, que analiza los principales retos a los que se enfrenta la humanidad. Cada domingo se entrega un volumen con el periódico por 1,95 €, y los 11 tomos también se pueden conseguir aquí.

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