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OPINIÓN

¿Transparente como el agua?

El 10% de la inversión en infraestructuras de agua en América Latina y el Caribe se pierde por culpa de la corrupción

La etimología de infraestructura, así como la esencia de su significado mismo, está relacionada con construir. De ahí la definición de la Real Academia Española de "estructura que sirve de base de sustentación a otra" o "necesaria para el buen funcionamiento de una organización", si queremos emplearla con un sentido más político-social.

En el contexto del sector de agua y saneamiento en América Latina y el Caribe, ambas definiciones son relevantes cuando hablamos del compromiso adquirido por los Gobiernos de lograr un acceso universal sostenible y de calidad, según los parámetros definidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Si bien es cierto que hemos hecho grandes avances en términos de acceso a agua, el 77% de nuestra población aún no dispone de un saneamiento seguro, y menos del 25% de las aguas residuales recolectadas son adecuadamente tratadas antes de ser nuevamente vertidas. Preocupante. Sobre todo, sabiendo que la región goza de un tercio de las reservas de agua dulce del planeta, lo que se traduce en una disponibilidad per cápita superior a la media mundial, 300% más para ser exactos.

Por ende, la inversión en infraestructura necesaria, por más que sea significativa (durante los próximos 30 años los países de la región tendrían que incrementar sus inversiones en infraestructuras al 5% del Producto Interior Bruto regional de 3,5% actual), no es por si sola suficiente para garantizar un impacto positivo de la obra física. Para ello, es clave garantizar que los fondos invertidos se utilicen adecuadamente para alcanzar los objetivos deseados, es decir, asegurándose que estén libres de corrupción, fraude y malversación.

A título de ejemplo, la Red de Integridad del Agua estima que en Latinoamérica y el Caribe, el 10%  de la inversión en el sector se pierde debido a corrupción. Esto podría traducirse en pérdidas anuales de más de 75.000 millones de dólares.

¿Qué estamos haciendo para garantizar el buen uso de la infraestructura, tanto física como social? En 2016, el Banco Interamericano de Desarrollo lanzó una iniciativa para fortalecer la transparencia del sector de agua y saneamiento con el objetivo de apoyar a empresas prestadoras de servicios y agencias reguladoras y de supervisión en el diseño y la implementación de políticas, mecanismos y prácticas de transparencia en el sector.

El factor más importante para determinar la trayectoria de una empresa proveedora hacia la transparencia y eficiencia es el liderazgo de quienes gerencian las empresas prestadoras

Y las experiencias adquiridas en países como Ecuador, Guatemala y Honduras nos permiten corroborar que la transparencia es fundamental no solamente para garantizar la integridad del sector de agua y saneamiento, sino también para fortalecer su eficiencia. En nuestra reciente publicación, analizamos en detalle este vínculo entre transparencia y eficiencia a través de un marco teórico y del análisis de buenas prácticas de transparencia en cuatro empresas de la región.

Asimismo, nuestro estudio identifica una serie de factores que han incentivado algunas empresas líderes de la región en la a adopción de prácticas de transparencia, como son la necesidad de acceder a mercados de capitales o a la financiación de organismos multilaterales, algo que a menudo requiere que las empresas fortalezcan sus estándares de gobierno corporativo, publicación de información y rendición de cuentas (entre otros); o la presencia de un marco legal y regulatorio robusto y claro que incluya elementos de transparencia, anticorrupción y buen gobierno de las empresas.

El estudio también confirma la importancia de los sistemas de gestión de información y otras herramientas provenientes del uso de tecnologías de la información y la comunicación como impulsores tanto de la eficiencia, —en la medida que facilitan los procesos de toma de decisiones— como de la transparencia, por generar y poner a disposición de los usuarios información actualizada y confiable.

Nuestro análisis, además, muestra que el factor más importante para determinar la trayectoria de una empresa proveedora hacia la transparencia y eficiencia es el liderazgo de quienes gerencian las empresas prestadoras. Seguiremos entonces apoyando a las empresas y sus líderes para promover infraestructura que traiga transparencia; y lograr así un acceso universal y sostenible a servicios de agua y saneamiento de calidad.

Sergio I. Campos G. es jefe de división de agua y saneamiento y Carlos Santiso es jefe de división de innovaciones para servir al ciudadano, ambos en el Banco Interamericano de Desarrollo.

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