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La eternidad es una mariposa

vino

Este vino es amable y sonríe como las personas que lo hacen, Cornelia y Reinhard Löwenstein. Su compe­netración con las laderas de pizarra que se desploman sobre el río Mosela es completa: hay autenticidad, complejidad y exploración de los límites para convertir en belleza lo que nació del caos. La riesling crece gracias al sol reflejado en el río, trepa hasta el cielo y se alimenta a través de raíces que son minas. Concede un privilegio: quienes la conocen bien saben cómo hacer hablar a la uva que es mosto de la tierra. La montaña tibia de septiembre, las brumas y el sol, una casa abierta al mediodía mecida por la hierbaluisa. La flor de azahar atrapa mientras en la alacena reposan orejones de melocotón. Miel entre vapores de eternidad y alas de mariposa. William Turner podría haber pintado estas cepas y colinas que conservan la memoria de sus tormentas y lunas llenas. Madurez, brillo y sosiego viven en Schieferterrassen y transmiten la alegría de ser uva.

Ficha técnica

Heymann-Löwenstein, Schieferterrassen 2012
– Mosel-Saar-Ruwer, 13%. Viñedos de riesling en terraza sobre suelos de pizarra desmoronada de todo tipo en Winningen (Mosela, Alemania). Cultivo
de inspiración biodinámica. Fermentación espontánea en fudres de madera. Mínimo azúcar residual. Se filtra y sulfita. Precio: 31,40 euros.
Sensaciones
– La ladera pizarrosa se transforma en un instante eléctrico y lleno de sabor milenario: una historia no escrita de soles y cítricos es este vino.
A través del cristal
– Tabla de pizarra y hatillo de tenedores de postre, ambos
de Luzio. Copa para riesling Grand Palais de Spiegelau.