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Tres restaurantes de Madrid para comer un cocido glorioso

Treze apuesta por uno con carnes de caza, El Gato Canalla le añade una siesta por el mismo precio y La Clave lo marida con champagne

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En La Clave, la elegancia del champagne armoniza tanto con los sabores de la tierra como de la carne.

Sopa, garbanzos con verduras y carnes. No son tres platos, son tres vuelcos sucesivos, porque la tradición madrileña así lo exige, y a ver quién es el guapo que se la salta. En Treze (General Pardiñas, 36. Madrid) mantienen este madamiento, aunque Saúl Sanz, su chef, firma un cocido que puede oler a herejía, pero sabe de maravilla.

Si el comensal no pone pegas, en Treze se acompaña este tremendo cocido con Las Moradas, un tinto también madrileño, de San Martín de Valdeiglesias.
Si el comensal no pone pegas, en Treze se acompaña este tremendo cocido con Las Moradas, un tinto también madrileño, de San Martín de Valdeiglesias.

Sanz propone cada primer viernes de mes (también se puede pedir por encargo para grupos de más de ocho personas) un cocido de caza con chorizo y morcilla de ciervo y carnes de perdiz, faisán, jabalí y más ciervo. “Al no tener la grasa del cerdo, queda un cocido mucho más ligero e igual de sabroso”, explica el cocinero. Uno sale satisfecho con los tres vuelcos, pero con menos peso en el cuerpo.

El cocido de El Gato Canalla es una versión más refinada que la habitual y sabe todavía mejor si uno tiene una mullida cama esperando a pocos metros
El cocido de El Gato Canalla es una versión más refinada que la habitual y sabe todavía mejor si uno tiene una mullida cama esperando a pocos metros

El Gato Canalla del Hotel Índigo Madrid (Silva, 6) ha buscado otra solución. Se llama Domingos de cocido y siesta y son exactamente eso: tras la comida, ponen a disposición del cliente una habitación del hotel durante dos horas y media. Todo por 45 euros.

La Clave (Velázquez, 22. Madrid) da otro giro a la forma de degustar su cocido en cuatro vuelcos y lo marida con champagne francés. Exactamente con Brut Réserve del Chardonnay Taittinger. “El guiso más representativo de Madrid no puede limitarse al vino de la casa. Los maridajes descubren nuevos matices y generan afición fuera de la región”, señala Tomás Gutiérrez, propietario del resturante.

“Las notas afrutadas y dulces de Brut Réserve equilibran el intenso sabor del cocido. El calor y el sabor del caldo arropan a la reina de las uvas blancas”, explica el sumiller Juan Manuel del Amo. Y es que este champagne contiene un 40 % de la preciada uva blanca Chardonnay, el porcentaje más alto en vinos espumosos.

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