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Oxford: ciudad de emisión cero

Oxford, una de las ciudades universitarias británicas por excelencia, se convertirá en la primera del Reino Unido en prohibir todos los vehículos de gasolina y diésel.

New college Lane, Oxford Ampliar foto
New college Lane, Oxford

Desde que el fabricante alemán de automóviles Volkswagen admitió en 2015 que trucó sus coches para evitar los límites a las emisiones, no han cesado los debates, estudios y planes para reprimir los vehículos diésel de las ciudades con el objetivo de mejorar la calidad del aire y cumplir objetivos más estrictos.

Mientras que Londres está implementando una "zona de emisión ultra baja", que prevé que los vehículos que consumen más gasolina paguen tarifas diarias para ingresar al centro de la capital, la "Zona de emisión cero" de Oxford prohibirá que los vehículos emisores ingresen en el centro de la ciudad a partir del 2020.

Esta propuesta va incluso más allá de los planes medioambientales británicos y en vez de gravar con un impuesto a los vehículos más contaminantes, lo que contempla es prohibirlos.

"Todos los que manejamos o usamos vehículos de gasolina o diésel en Oxford, contribuimos al aire tóxico de la ciudad", aseguró John Tanner, concejal del Departamento de Medio Ambiente del ayuntamiento de la ciudad. Y es que, tal como aseguró Tanner, la contaminación del aire tóxico e ilegal en el centro de la ciudad está dañando la salud de los residentes y se necesita urgentemente un cambio gradual.

Ante los agravantes resultados del estudio realizado en George Street, una de las calles comerciales del centro histórico de Oxford, donde se observó que los niveles de dióxido de nitrógeno superaban un 200% el límite legal establecido, se propuso la creación de una ‘zona de emisión cero’ para poder reducir estos niveles.

- En una primera etapa, la propuesta contempla la prohibición de los taxis, los automóviles, los vehículos comerciales ligeros y los autobuses que no tienen emisiones cero a partir del 2020 en seis calles del centro urbano de la ciudad. Con esta primera fase, se lograría posicionarse por debajo del límite legal.

- En una segunda etapa, a implementarse entre 2025-2030, el radio de acción se ampliaría gradualmente para incluir más calles y más tipos de vehículos. Durante este proceso, los niveles de emisión se reducirían un 40%.

- Y finalmente en 2035, se prohibirían los vehículos pesados, lo que convertiría Oxford en la primera ciudad de emisiones cero del mundo. Hasta su total implementación, la ciudad también propondrá tarifas reducidas de aparcamiento para vehículos y taxis eléctricos. De este modo, los expertos aseguran que el esquema podría reducir los niveles de dióxido de nitrógeno nocivo (NO2) hasta el 74% en una calle.

Esta medida implicaría que distintas compañías como Oxford Bus Company, Stagecoach, todas las empresas de taxis, el Ayuntamiento de Oxford y el Consejo del Condado de Oxfordshire tengan que gastar unos 7 millones de libras esterlinas en la sustitución de los vehículos de gasolina y diésel por vehículos eléctricos o híbridos. Entre los gastos, también se estiman otros 7 millones de libras para invertir en infraestructura, puntos de recarga, administración y un nuevo sistema de CCTV con reconocimiento automático de matrículas para hacer cumplir la prohibición.

Tal y como anuncian desde el ayuntamiento de Oxford, los planes finales de esta propuesta se redactarán una vez que concluya la consulta que se celebrará el próximo 26 de noviembre.

De momento, Gran Bretaña ya ha asegurado que prohibirá la venta de todos los nuevos coches de gasolina y diésel a partir de 2040, replicando los planes de los alcaldes de Paris, Madrid, Ciudad de México y Atenas, los cuales apuntan a eliminar los vehículos diésel de sus centros urbanos para el 2025.

En el blog, ya hemos mencionado en más de una ocasión a Anne Hidalgo, alcaldesa de París, quien recientemente ha anunciado que plantea el fin – no la prohibición- de la circulación de los coches de gasolina en el 2030. De este modo, parece que París quiere aspirar a una ciudad neutra de emisiones de carbono a largo plazo.

Con estos ejemplos, queda claro que muchos líderes políticos consideran que el mercado del automóvil se orienta hacia el coche eléctrico, y lo ven como una meta realizable. Este giro de la industria automovilística debe considerarse y tratarse como una cuestión de salud pública ya que es esencial reducir las emisiones de efecto invernadero.

Cabe destacar que esta batalla contra los coches también debe abrir un riguroso estudio para permitir una paulatina peatonalización del espacio público, así como ampliar el uso de otros vehículos como bicicletas, monopatines, triciclos, etc. para poder facilitar ciudades para la gente.

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