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La temperatura en las aguas del Cantábrico y del Mediterráneo llega a máximos históricos

La boya de Tarragona ha registrado la temperatura más alta de la península al superar los 27ºC

El Mediterráneo ha sufrido el mayor aumento de la temperatura del agua en los últimos diez años.

Las aguas del Cantábrico y del Mediterráneo han registrado récords históricos de temperatura este mes de junio, según las mediciones de la Red de Boyas de Aguas Profundas de Puertos del Estado y de la boya costera en Barcelona. Durante el intervalo de los años 2007 y 2017, y entre los días 1 y 22 de junio de cada año, se han observado subidas de temperatura que oscilan entre los 0,5 y 2,5 grados centígrados. El mayor aumento se ha dado en el Mediterráneo, donde la boya de Tarragona registró una subida de 2,53ºC respecto a junio del año pasado, alcanzando un récord histórico al superar los 27 ºC, la temperatura más alta registrada en toda la península. 

Durante este mes de junio también se han registrado máximos históricos en la boya de Cabo Silleiro con 19,9ºC y una subida de hasta 1,25ºC en 2017. En la de Bilbao-Vizcaya, que alcanzado los 23,5ºC, el incremento ha sido de 1,21ºC, mientras la boya de Cabo de Gata volvió a registrar, como en 2004, temperaturas de 24,3ºC y una subida de 2,48ºC.

Ana Casal, climatóloga de la Aemet, explica que hay una anomalía en la temperatura del agua del mar en todas las costas españolas y señala que incluso hay subidas de entre 3 ºC y 3,5ºC a medida en que se aleja de la costa. "En general, el agua está más caliente en las zonas de Murcia, Valencia y Alicante, mientras que en la entrada del Estrecho se registran temperaturas más amenas, de entre 20ºC y 22ºC", comenta. 

Al mar le cuesta mucho retener calor y enfriarse, por eso, mientras que en tierra se registran temperaturas más altas en julio y agosto, en el océano ocurre después"

Casal explica que es posible que, en los meses de septiembre y octubre, el mar registre temperaturas aún más elevadas. "Al mar le cuesta mucho retener calor y enfriarse, por eso, mientras que en tierra se registran temperaturas más altas en julio y agosto, en el océano eso ocurre algún tiempo después". 

José Luis Acuña, ecólogo marino y catedrático de la Universidad de Oviedo, alerta de que ese aumento puede llevar al declive de poblaciones de la fauna marina. "En el Cantábrico, donde cada vez hay más días al año en que el mar supera los 20 ºC, los bosques de macroalgas prácticamente han desaparecido en los últimos diez años", afirma. El experto también explica que el cambio también puede suponer problemas para especies migratorias, como algunas tortugas del Mediterráneo que se guían por la temperatura del mar.

Otra consecuencia, señala Acuña, es la llegada de especies invasoras. "Es posible que lleguen poblaciones favorecidas por las altas temperaturas. En el Cantábrico se empiezan a ver peces que son típicos del sur", cuenta. Ese problema es especialmente grave en el Mediterráneo, donde se encuentran entre 775 y 1.000 especies invasoras, según los estudios más recientes.