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Unicef necesitará 3.100 millones de euros para atender a la infancia en 2017

La organización solicita 500 millones más que el año anterior ante el incremento de crisis humanitarias justo cuando EE UU, el mayor donante del fondo, planea recortes en su apoyo a la ONU

El pasado seis deoctubre, Abdulghani, de nueve años (izquierda) y su hermano Hassan, de seis, esperan su turno para rellenar sus bidones con agua de un pozo en la calle en la parte este de Alepo (Siria).
El pasado seis deoctubre, Abdulghani, de nueve años (izquierda) y su hermano Hassan, de seis, esperan su turno para rellenar sus bidones con agua de un pozo en la calle en la parte este de Alepo (Siria).

La educación y mejorar el acceso a agua y el saneamiento serán los dos programas prioritarios para Unicef en 2017. A ellos destinará el 27 y el 21% respectivamente de los 3.100 millones de euros que la organización ha estimado que necesitará este año para atender a los niños víctimas de crisis humanitarias en el mundo. El llamamiento para recaudar los fondos, 500 millones más que lo que solicitó en enero de 2016, se produce apenas una semana después de que haya trascendido que la administración Trump planea un recorte de "al menos" un 40% de las contribuciones voluntarias a la ONU y otros organismos internacionales por parte de EE UU, precisamente el mayor donante del Fondo para la Infancia, al que aportó 380 millones para ayuda en emergecias en 2016.

La crisis de los refugiados sirios es la mayor emergencia humanitaria desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Lo dice Unicef. Según sus datos, 4,8 millones de personas han huido del país hacia las naciones vecinas. De ellos, más de 2,2 millones son niños. La magnitud del problema y la crudeza de la situación que están viviendo las familias, tanto las que han huido como las que se han quedado, explican que el organismo llamado a proteger a la infancia en el mundo estime que más de un tercio (1.300 millones de euros) de los fondos que ha solicitado para 2017 (3.100 millones) tendrá que ser destinado a atender a los pequeños víctimas del conflicto en Siria.

Sudán del Sur, Irak y Nigeria son los tres países que más ayuda necesitarán después de Siria. Los conflictos y el hambre en esos países amenazan la supervivencia de millones de pequeños. Concretamente, en Sudán del Sur alrededor del 31% de la población sufre una grave situación de inseguridad alimentaria, es decir, no saben si el día que despiertan van a comer. En Irak, aún tres millones de personas (1,4 millones son niños) están desplazadas. Y en Nigeria, "400.000 niños podrían morir por desnutrición aguda grave", alerta Unicef. El riesgo es inminente y la ayuda humanitaria es perentoria para salvar vidas. "Alrededor de 535 millones. Ese es el número de niños que viven afectados por situaciones de emergencia. Uno de cada cuatro menores en el mundo", advierte el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake, en el prólogo del informe de Acción Humanitaria de 2017, presentado este martes.

Unicef necesitará 3.100 millones de euros para atender a la infancia en 2017

Dos de esos 535 millones de chiquillos en riesgo han estado presentes por videoconferencia en el lanzamiento del informe en Madrid. Desde el campo de desplazados de Erbil (Irak), Osama, de 14 años, ha relatado que ha perdido todo contacto con sus amigos "de toda la vida" y ha lamentado que no sabe nada de ellos desde que tuvo que abandonar su hogar huyendo del ISIS. "Me encantaría verlos", ha dicho. Y tras echarse un baile ante la cámara para demostrar la importancia de mantenerse en forma, ha preguntado: “¿Por qué no nos dejan entrar a Estados Unidos?", en referencia a la orden del presidente estadounidense de vetar la entrada al país norteamericano de refugiados provinientes de varios países musulmanes, entre ellos Irak. "No comparto la decisión de Trump, no somos terroristas, somos todos seres humanos”, ha añadido el joven. Con todo, se ha mostrado muy agradecido por la ayuda que está recibiendo y ha asegurado que quiere ser médico para ser él quien asista a otros en el futuro. A su lado ha estado Myrna, de 11 años, que quiere ser abogada. Para ello, tendrá que estudiar mucho, pero no podrá hacerlo en su hogar. “No quiero volver a mi casa porque una vez regresé y estaba destruida. No quiero verla así”.

En Sudán del Sur alrededor del 31% de la población no sabe si el día que despierta va a comer

Ambos niños son el rostro de muchos a los que el organismo desea apoyar con "educación, vacunas, agua, alimentos", ha enumerado Carmelo Angulo, presidente del Comité Español de Unicef. Los fondos que reclama son para ellos y para los 81 millones de personas a los que esperan ayudar –de los que 48 millones son niños– en 48 países. Lo que significa que Unicef concentra geográficamente los recursos, pues en 2016 se solicitaron 2.600 millones de euros, para atender a 73 millones de personas en 63 países.

La atención de las crecientes crisis humanitarias, también las provocadas por desastres naturales, tienden a acaparar los presupuestos de las agencias de la ONU en detrimento de los programas de desarrollo. Una propensión que Unicef quiere evitar. "Nuestra respuesta no solo debe satisfacer las necesidades inmediatas; también debe abordar los desafíos del desarrollo a largo plazo, reconociendo que la forma en que respondemos a las situaciones de emergencia establece las bases para el crecimiento y la estabilidad en el futuro", señala Lake en su escrito. Por eso, la organización considera prioritario financiar programas educativos, a los que calcula que destinará un 27% de lo que recaude. ¿El objetivo? Que 9,2 millones de niños accedan a formación formal y no formal.

El acceso al agua potable y sistemas de saneamiento, así como la promoción de la higiene personal, lo que Unicef llama su estrategia WASH (Water, Sanitation and Hygienees), es la segunda área en la que la organización quiere focalizarse este año. Quiere llevar agua potable "para beber, cocinar y asearse" a 19,3 millones de personas. A ello destinará el 21% del presupuesto que espera recaudar. La nutrición es la tercera de sus preocupaciones. Según la FAO, 795 millones de personas en el mundo pasan hambre. Los niños son especialmente vulnerables a esta lacra: 159 millones de menores de cinco años padecen desnutrición crónica limitando de manera irreversible su desarrollo físico e intelectual, y 50 millones más sufren desnutrición aguda, que puede provocar su muerte. Unicef pretende, con su apoyo y el de sus socios, tratar y salvar al menos a 3,1 millones de críos cuya vida está en peligro por falta de alimentos.

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