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Por qué es una buena idea que el Gobierno grave las bebidas azucaradas

Países como Reino Unido o Dinamarca han implantado impuestos similares ante una situación límite

Por qué es una buena idea que el Gobierno grave las bebidas azucaradas

200 millones de euros. Es la cantidad que prevé recaudar el Gobierno de España cuando entre en vigor el nuevo impuesto sobre las bebidas azucaradas. Una medida que ha anunciado el ministro de Economía tras celebrarse el Consejo de Ministros y que se incluye en un plan más amplio de revisión de los impuestos.

Cristóbal Montoro ha asegurado que se trata de una decisión que toman “por salud” con el objetivo de combatir la obesidad, pero no ha especificado cuál será el porcentaje de la nueva tasa. La intención del Gobierno es sacar adelante este impuesto mediante un proyecto de ley y vendría a sumarse al gravamen ya aprobado para el alcohol de alta graduación -la cerveza y el vino quedan excluidos- y para el tabaco.

El ejemplo europeo

España sigue así el camino de otros países europeos como Francia, Dinamarca o Noruega que ya han implantado un impuesto de este tipo. Otros como Reino Unido tienen ya una fecha marcada en el calendario para ponerse a ello: 2018. A partir de ahí el gobierno británico penalizará a las bebidas que sobrepasen los 5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros.

“Gravar estos productos parece un opción útil de acuerdo con experiencias e iniciativas en otros países”, señala Bittor Rodríguez, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y presidente de la Sociedad Española de Dietética y Nutrición (SEDYN). “No obstante”, continúa, “junto a estas medidas es importante proponer alternativas al consumo ya que prohibir o limitar sin propiciar alternativas suele ser efectivo a medias”.

Según Rodríguez estas obligaciones pueden contribuir a que el consumidor sea consciente de los productos que utilizan en su elaboración un exceso de azúcar. Pero también, señala, sería conveniente incentivar, por ejemplo, el consumo de fruta en lugar de bollería industrial.

De momento es pronto para valorar la incidencia real que este tipo de medidas han tenido en la problación, pero la realidad es que las etiquetas de estos productos hablan por sí solas. El azúcar que ingerimos cuando tomamos zumos, refrescos o batidos industriales equivale, en algunos casos, a 9 cucharillas (el límite establecido por la OMS es de 12 diarias). Ahora también lo lamentará el bolsillo...

Lo que dice la Organización Mundial de la Salud

La OMS lleva bastante tiempo alertando del aumento de la obesidad en el mundo y en su cruzada para combatirla ha puesto también al azúcar en el punto de mira. El pasado mes de octubre, con motivo de la celebración Día Mundial contra la Obesidad, pidió públicamente a los gobiernos y administraciones competentes que comenzasen a gravar las bebidas azucaradas. Su recomendación establecía esa tasa en el 20% y la medida, señalaban, podría “salvar vidas". Consumida en exceso, el azúcar también se vincula a la diabetes.

Según los datos de la OMS, 600 millones de personas en todo el mundo sufren obesidad y 1.900 millones de adultos más, tienen sobrepeso.

Puede consultar aquí  el artículo completo sobre al azúcar

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