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OPINIÓN

Por una página de más, muchísima ciencia de menos

Un demógrafo amigo me enviaba el miércoles por la noche la noticia publicada en EL PAÍS sobre la decisión del Ministerio de Economía de dejar fuera cientos de proyectos de investigación por un defecto de forma en los currículos de los investigadores. Ayer por la mañana se acumulaban en mi escritorio una docena de correos más alertándome de la noticia. Resulta que un servidor, investigador y director del Centro de Estudios Demográficos, e Iñaki Permanyer, investigador del mismo centro, presentamos a finales de septiembre de 2014 uno de los proyectos de investigación que ahora forman parte de los más de 250 proyectos denegados por defecto de forma. En nuestro caso, el motivo de la exclusión fue presentar un currículum que seguía al pie de la letra el formato marcado pero tenía una página más de las permitidas, cinco en vez de cuatro, fruto de un error nuestro de interpretación.

El 18 de diciembre, tres meses después de solicitar el proyecto, el ministerio nos informaba por primera vez del defecto de forma y nos recordaba que era un error no subsanable. Recurrimos. Reconocimos el error y sugerimos que ignoraran la página sobrante. No fue atendida nuestra sugerencia y el 19 de febrero nos denegaron finalmente el proyecto. Fin de recorrido para un proyecto cuyo título era ‘Respuestas demográficas a una crisis económica’.

Nos cuesta entender la tozudez del Ministerio de Economía

Ignorar la página sobrante nos parecía la solución más elegante. No era una solución original, sino la utilizada por instituciones tan prestigiosas como el European Research Council (ERC). El ERC es una institución que financia la investigación de excelencia en Europa y anualmente destina cientos de millones de euros a proyectos de investigación de temática libre que en la mayoría de casos superan el millón de euros, incluso en las ciencias sociales. Las reglas de ERC en cuanto al límite de páginas son muy claras. El evaluador ignorará todas las páginas que superen el límite establecido. Con estos precedentes, nos cuesta entender la tozudez del ministerio.

Por un lado, celebramos la intención de Economía de armonizar los formatos del currículum y de facilitar la tarea de la evaluación que, al fin y al cabo, recae sobre la misma comunidad científica. Celebramos la transición a un currículum más corto y unificado que con el tiempo acabe con el baile y cambio continuo de formatos a los que nos ha sometido el ministerio durante los últimos años. Celebramos que diversifique la oferta de I+D con nuevas modalidades para incluir jóvenes investigadores, para fomentar la colaboración entre investigadores de distintos centros, para conectar nuestras investigaciones con los “Retos” de la sociedad y para fomentar que nuestros proyectos tengan continuidad en convocatorias europeas.

La supervisión de los formatos no debería primar sobre los criterios de la evaluación científica

Pero, por otro lado, no podemos celebrar que una página de más en un currículum sea motivo para denegar un proyecto. No podemos celebrar que el ministerio no permita subsanar este tipo de errores, que tarde tres meses en informar de un defecto de forma cuando, muy probablemente, la evaluación científica de los proyectos ya está en curso. La cronología de las comunicaciones del ministerio con los investigadores nos hace pensar que la denegación de los proyectos no fue previa a su evaluación de calidad científica. Los responsables de Economía deberían aclarar este punto. Si fuera así, la supervisión de los formatos no debería, de ningún modo, primar sobre los criterios de la evaluación científica. Los esfuerzos para racionalizar el sistema no deberían convertirse en un obstáculo para la investigación de excelencia en nuestro país. Instituciones mediante, seguiremos trabajando con ilusión por una ciencia de calidad en este país.

Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos e investigador principal del proyecto WORLDFAM (Starting Grant del European Research council).

Iñaki Permanyer, investigador Centro de Estudios Demográficos e investigador principal del proyecto EQUALIZE (Starting Grant del European Research Council)

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