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En estos ríos no se nada, se camina

Seis arroyos por España donde hacer ejercicio al tiempo que se disfruta de la naturaleza. Cangrejeras para todos

En estos ríos no se nada, se camina

Tras horas andando bajo el calor, ¿hay algo mejor que un refrescante baño como premio? La diversidad de ecosistemas de España invita a darse una escapada por parajes naturales que, aun cercanos, viven encerrados en una deliciosa calma que los convierten en sitios ideales para ser recorridos a través del senderismo. Esta práctica deportiva es recomendada por la Fundación Española del Corazón como un ejercicio de intensidad ligera-moderada en los programas de rehabilitación cardiaca, así como para la prevención de otras enfermedades como la artritis o la osteoporosis. Además, el contacto con la naturaleza posee un efecto relajante y antiestresante.

Otro beneficio del senderismo, indica la Fundación, es que mejora la capacidad de resistencia aeróbica general y la resistencia muscular específica de las extremidades inferiores, lo que favorece asimismo la movilidad articular en tobillos, rodillas y caderas debido a la variedad del terreno, amén de combatir el sobrepeso. Siguiendo una serie de pautas, como evitar ir solo y en horas con escasa luz solar, le recomendamos unos senderos para mejorar su bienestar acompañando el curso del agua. O, mejor aún, en su interior.

  1. Ruta del Cares (León y Asturias). Localizada en el Parque Nacional de Picos de Europa, atesora unos 11 kilómetros de senderos esculpidos en piedra, grutas y puentes que siguen el curso del Cares y unen las localidades de Cain (León) y Poncebos (Asturias). Es la ruta más conocida del parque y una de las más espectaculares de España por sus paisajes montañosos y el desfiladero por el que fluye el río. No implica mucha dificultad, más allá de las recomendaciones extrapolables a todo camino como hidratarse bien, llevar algo de comida, vestir ropa y calzado cómodos (si el terreno no es complejo, las cangrejeras son una gran opción) y usar protección solar (incluyendo gorras y gafas de sol).
  2. Río Chillar (Nerja, Málaga). Además de la Cueva de Nerja, el Balcón de Europa, sus playas y el barco donde se grabó la sempiterna serie Verano Azul, este pueblo malagueño, a 30 minutos de la capital de la Costa del Sol, tiene en el río Chillar uno de sus principales valores. Cada año son muchos los ciudadanos que recorren la ruta desde su parte sur, la favorita debido a unas pozas que permiten el baño refrescante. A medida que se sube, aumenta la dificultad, habiendo tramos en los que solo puede transitarse por el cauce del río. Su zona más destacada es Los Cahorros, un estrecho desfiladero tras el cual se suceden una serie de pequeñas cascadas. Se recomienda bañador.
  3. Circular Valle de la Angostura – Arroyo de la Umbría (Rascafría, Madrid). Cerca de Madrid existe una ruta de apenas 13 kilómetros con limpias aguas y frondoso paisaje en el que pueden divisarse, con suerte, desde nutrias a corzos. Consiste en un sendero circular entre el valle de la Angostura y el arroyo de la Umbría, en el municipio de Rascafría, en el que su mayor parte transcurre entre bosques en paralelo a arroyos (aunque también se puede caminar por su cauce). La mejor opción para un chapuzón que mitigue el calor de la caminata es el embalse del Pradillo, cuyo salto de agua conviene contemplar.
  4. Ruta dos Tres Ríos (Touro, Santiago de Compostela). El concello de Touro, próximo a Santiago de Compostela, acoge la ruta, de unos 10 kilómetros, a la que da nombre los tres caudalosos ríos que la surcan: Lañas, Beseño y Ulla. Acondicionada pero sin apenas rastro de vida humana, en sus entrañas plenas de verde vegetación se encuentran cascadas como Salto das Pombas y Salto do Inferniño, o lagunas como Pozo do Pego, tres de los atractivos del recorrido.
  5. Río Verde (Almuñécar, Granada). Otro río del perfil del Chillar pero en la cercana Almuñécar, en el que buena parte de sus ocho kilómetros de trayecto se realiza caminando por el cauce. Sin embargo, tiene una particularidad: pueden practicarse deportes de aventura, como el descenso de cañones o el barranquismo. Cascadas de hasta 30 metros (barranco de Funes) y pozas profundas dotan de mayor atractivo a un río cuyo nombre deriva del color de sus aguas. Se recomienda contratar a profesionales de la zona si se quiere practicar estas actividades.
  6. Monasterio de Piedra (Calatayud, Zaragoza). Impresionantes saltos de agua, cuevas, apacibles paseos en torno al río Piedra, acondicionamiento para picnic… Esta ruta, enclavada en Calatayud, a 105 kilómetros de Zaragoza, tiene, además del lecho fluvial como principal atractivo, el propio Monasterio de Piedras, cercano a Nuévalos, y en el que se realizan multitud de actividades, desde piscicultura a espectáculos de vuelo con aves rapaces. Buen plan para pasar el domingo.

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