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El granero de la cocaína mundial

Perú se ha convertido en el primer productor mundial de cocaína, según la ONU. Los campesinos juran defender sus cultivos de la erradicación anunciada por el Gobierno.

Este domingo El País Semanal se traslada a las raíces del narcotráfico

Este domingo El País Semanal viaja a el valle peruano del que procede el 20% de la cocaína mundial: el VRAEM, el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro, tres afluentes amazónicos que dibujan un paisaje hermoso de selvas de montaña y valles a dos días en coche de Lima. Un lugar de casas míseras que solo muestra la riqueza que esconde en forma de las omnipresentes Toyota pickups. Un enclave que en la mente de los peruanos que no lo habitan suena solo a dos cosas: droga y Sendero Luminoso.

Según Naciones Unidas el VRAEM es el lugar del mundo con la mayor concentración de cultivos de hoja de coca, producción de pasta base de cocaína y clorhidrato de cocaína. Si la producción mundial de cocaína se estima en unas 1.100 toneladas, casi 200 salen de las 20.000 hectáreas que se cultivan en el valle. Ese mismo estudio aupaba a Perú al puesto de mayor productor, igualando e incluso superando en clorhidrato por primera vez a Colombia. Es lo que los expertos conocen como “efecto globo”: la presión de las autoridades colombianas sobre el narco y la erradicación han empujado los cultivos y el tráfico hacia Perú. El informe, rebatido por el Gobierno peruano por sus metodologías, refleja un hecho incontestable: Perú se ha convertido en los últimos años en el gran granero del tráfico de drogas cocaínicas. ¿Pero cómo se ha llegado hasta aquí?