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Kristalina Georgieva: “Las políticas del nuevo Gobierno son alentadoras, incluida la subida del salario mínimo”

La directora gerente del FMI defiende, en un encuentro al que asistió EL PAÍS, las políticas inclusivas del nuevo Gobierno español

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI. ZUMAPRESS.com / Cordon Press

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, apoya las políticas económicas impulsadas por el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, incluida una subida del salario mínimo del 44,5% en cuatro años. “La economía española pasó dificultades durante los años de la crisis de la eurozona y uno de los impactos fue el aumento de la desigualdad. Es un problema que el Ejecutivo debe solucionar. Entre las políticas del nuevo Gobierno español, está trabajar hacia un crecimiento más inclusivo para asegurarse de que se comparten mejor los beneficios. La cuestión de los salarios debe formar parte de la agenda del Gobierno”, señaló este viernes.

En un encuentro en Washington con una decena de medios, entre ellos EL PAÍS, Georgieva recordó que el nuevo Ejecutivo acaba de echar a andar y es necesario darle tiempo para que lleve a cabo “las políticas que cree que son mejores para el país”. También tuvo buenas palabras para la ministra de Economía, Nadia Calviño, quien, recordó, había sido su directora general de Presupuesto en la Comisión Europea. “Ella y todo el Gobierno están absolutamente decididos a revertir la ralentización económica”, dijo. España crece a un ritmo mayor que la eurozona, pero el Fondo acaba de revisar a la baja su previsión de crecimiento.

El objetivo, insistió la directora gerente del Fondo, no es solo fortalecer la expansión, sino hacerla más equitativa. “En ese sentido”, dijo, “las políticas que impulsa el nuevo Gobierno son alentadoras”. ¿Incluida esa subida del salario mínimo? “Incluyendo eso, sí”, se reafirmó.

Georgieva (Sofía, Bulgaria, 66 años) mantuvo el encuentro en una jornada agitada para el mundo. Faltaban pocas horas para que se consumara el Brexit, confirmando a los mercados que un proyecto como la Unión Europea es reversible. Y en Washington se dan los últimos compases del histórico juicio contra el presidente de EE UU. La inestabilidad política amenaza el crecimiento, siempre lo hace, pero en este caso coincide con algo que el Fondo ha definido como ralentización “sincronizada”. Las tensiones comerciales entre la primera economía del mundo y China supondrán pérdidas globales de 700.000 millones de dólares, el pesimismo por la economía alcanzó niveles récord entre los ejecutivos del reciente Foro de Davos y, por si faltase algo, la imparable expansión del coronavirus de Wuham ya ha alcanzado el nivel de alerta internacional.

La directora gerente hizo notar algo preocupante sobre 2020: “No hemos terminado siquiera el mes de enero y Australia ya ha sufrido importantes riesgos en su crecimiento por los incendios, hemos vivido una semana de incertidumbre por las tensiones en Oriente Próximo y ahora tenemos el coronavirus”. Esta enfermedad “está golpeando la economía china, pero también representa un riesgo global para el crecimiento”, añadió. El Fondo aún no tiene una estimación de su impacto en la economía: “Habrá una ralentización en el corto plazo, pero en el largo no lo sabemos, debemos valorar lo rápidas y efectivas que son las medidas que se toman”. Con la epidemia del SARS, en 2003, recordó, al final del año el crecimiento global solo se redujo un 0,1%. Pero ahora, advirtió, el peso de la economía china en el mundo (en poder de paridad de compra) alcanza el 18%, frente al 4% de entonces.

Georgieva desembarcó como jefa del Fondo el pasado septiembre y se encontró con una institución distinta de la que había heredado su predecesora, Christine Lagarde, en 2011. El credo de la austeridad a ultranza para los países con crisis fiscales graves se ha ido modulando, a golpe de fracasos, y el mensaje predominante defiende el gasto social como forma de frenar el malestar social y garantizar un reparto más equilibrado del crecimiento y la riqueza.

Este es el discurso general, pero cada país requiere luego sus notas a pie de página. A España le acaba de diagnosticar problemas en la efectividad de su gasto social. Un informe publicado el jueves advertía de que los beneficios se centran en pensionistas y clases medias, mientras que no cala lo suficiente en rentas bajas y jóvenes. Georgieva se refirió también a esto. Advirtió de que la economía española se encuentra en “una situación fiscal difícil”. “Y debe continuar con la consolidación por el bien del país”, añadió. Lo que importa, apuntó, es “la calidad del gasto social”. Resaltó los problemas de empleo juvenil, la necesidad de un crecimiento más equitativo y advirtió de que las medidas para lograrlo “no van a ser fáciles por la necesidad de consolidación fiscal”.

“El coronavirus golpea la economía china y supone un riesgo global”

Georgieva advirtió sobre los mayores riesgos que supone el prolongado periodo de bajos tipos de interés. Respaldó que los bancos centrales mantengan su política laxa en 2020, pero apuntó que, en la búsqueda de rentabilidad, las instituciones asumen más riesgos y los peligros crecen. Además, la eficacia de estas medidas parece haber tocado techo en varias economías, sin margen para ir más allá.

A su juicio, algunos países ya se encuentran en zona negativa y no debería seguir bajando más los tipos de interés. Otros, como EE UU, tienen cierto margen, pero la cuestión, recalcó, es que “la política monetaria no puede ser la única medida en la que apoyarse”. Insistió en la necesidad de medidas fiscales, con más o mejor gasto en función de cada país, y sobre todo, reformas estructurales.

La economía mundial crecerá un 3,3% este año y un 3,4% en 2021. Esto supone un recorte de una y dos décimas respecto a lo que calculaba hace tres meses. Algunas economías emergentes, como India, se han frenado con fuerza y EE UU se desacelera.

El riesgo que suponía un Brexit desordenado ha bajado sustancialmente, según Georgieva. Pero asegura que la economía británica sufrirá a lo largo de la década un impacto de tres puntos porcentuales. “Debemos aceptar que el Brexit no ha sido favorable para la Unión Europea y menos para el Reino Unido”, señaló. Pero los daños serán contenidos “si concluye de forma ordenada y las partes logran relaciones comerciales constructivas”.

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