Crisis económica del coronavirus

Paul De Grauwe: “Hay que evitar que la deuda obligue a pasar otros 10 años de austeridad”

El economista defiende la necesidad de una salida de la crisis conjunta en Europa. Si no es con deuda mutualizada, propone que el BCE use la emisión monetaria para financiar el déficit

Paul de Grauwe, profesor de la London School of Economics, en Alcalá de Henares.
Paul de Grauwe, profesor de la London School of Economics, en Alcalá de Henares.Jaime Villanueva

A la crisis económica del coronavirus entramos todos juntos, pero la forma de salir puede variar mucho entre los diferentes países del euro. Con menos margen fiscal que sus socios del norte, Italia y España no podrán inyectar el mismo dinero para la reactivación que Alemania. Y si los países del sur se arriesgan a aumentar el gasto y los mercados olfatean niveles excesivos de deuda, el fantasma de la austeridad terminará de arruinar cualquier esperanza de recuperación en el corto plazo.

Para evitar un círculo vicioso de deuda insostenible, los países del sur llevan semanas pidiendo a Bruselas compartir con sus compañeros del euro la emisión de bonos europeos. Pero la resistencia a la medida por parte de los países del norte ha hecho que hasta ahora solo se haya concretado un paquete de 540.000 millones de euros en préstamos, avales y seguros de desempleo a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede). Un paquete que, en palabras del economista belga Paul De Grauwe (Ukkel, Bélgica, 1946), se queda en lo “simbólico”. Como dice a EL PAÍS durante una entrevista por Skype, “España podría haber obtenido fondos en el mercado con condiciones no muy diferentes a las del Mede”.

En la cumbre de líderes europeos de la semana pasada ni siquiera se usó la palabra eurobonos para hablar de un programa europeo de reconstrucción que podría llegar hasta 1,5 billones de euros. Pero la diferencia entre los países del norte y los del sur sigue siendo la misma: ¿esos fondos de reconstrucción llegarán en forma de subvención como piden Italia, Francia y España, o en forma de préstamo como quieren, entre otros, los Países Bajos y Alemania?

Profesor de política económica en la London School of Economics y referente en integración monetaria de la Eurozona, De Grauwe defiende la necesidad de una salida conjunta europea. Si no llega con la mutualización de la deuda, explica, podría venir con la monetización del déficit, una medida extraordinaria que el Banco de Inglaterra inició en abril y que, según De Grauwe, está técnicamente al alcance del BCE.

Pregunta. ¿Los préstamos del Mede pesan igual que un bono tradicional en los ratios de endeudamiento de cada país?

Respuesta. Exactamente igual, solo que tienen el agravante de que si usas el Mede para algo que no sea financiar los costes sanitarios del coronavirus tendrás que cumplir con una serie de condiciones por una petición expresa de los Países Bajos. Desde el punto de vista económico, estos préstamos europeos no representan una mejora en la situación de España o de Italia. Es algo puramente simbólico para decir que hay cooperación en Europa, pero lo cierto es que el emperador está desnudo.

P. ¿Cómo se explica la posición de los Países Bajos?

R. Los neerlandeses creen que su modelo es superior, que han sido más virtuosos porque ahorraban mientras los países del sur gastaban demasiado y no aprovisionaban reservas. Esa cosa moralizante es muy fuerte, está presente en la opinión pública y algunos políticos, como Wopke Hoekstra [ministro de Finanzas de los Países Bajos], la están usando.

P. Los Países Bajos también se benefician del comercio en la unión monetaria, ¿no se podría explotar esa idea para promover la solidaridad?

R. Sí. El neerlandés es un pueblo bastante comerciante y hay gente que entiende que la recuperación del sur redunda en su propio beneficio. Pero los políticos van allí donde creen que van a obtener más votos. En los Países Bajos hay mucha influencia de la extrema derecha y hasta ahora les ha ido muy bien con esa estrategia. Pero por supuesto que dentro del país también hay una oposición a esta postura.

P. ¿Es la mutualización de la deuda tan imprescindible para Italia y España?

R. Por supuesto que sí. En los dos países va a haber un aumento dramático de la deuda, que ya está en niveles altos. Una vez que termine esta epidemia será necesario estimular la economía, pero los mercados van a presionar, así como los países del norte, para que les devuelvan su dinero, y eso forzará un regreso a la austeridad. Ese es el drama que Italia y España enfrentan hoy.

P. En ausencia de eurobonos, usted ha escrito que el BCE debe monetizar el déficit fiscal financiando directamente la deuda de los países en dificultades, ¿acaso no logra el mismo efecto con su programa de compra de bonos?

R. Podría ser lo mismo, pero esos bonos comprados en el mercado secundario siguen en el balance de la autoridad monetaria y cuentan como deuda estatal porque siempre existe la posibilidad de que el Banco de España los vuelva a vender. Eso no ocurre si cubres el déficit con emisión de moneda y no hay deuda involucrada.

P. El BCE no está autorizado a acudir al mercado primario, ¿cómo podría hacerlo?

R. Hay maneras de sortearlo. Es cierto que el BCE no puede acudir al mercado primario, pero se podría hacer en el secundario. Si por ejemplo España emite un bono perpetuo con tipo de interés igual a cero, lo vende a los bancos privados y ellos a su vez lo venden al BCE en los mercados secundarios, de manera que quede en el balance del BCE para siempre… Esta es una de las posibilidades, pero los abogados siempre encontrarán alguna forma de lograrlo. Si hay voluntad política, técnicamente se puede hacer.

P. ¿Estos bonos no pesarían en los ratios de endeudamiento?

R. No, porque son perpetuos y de cupón cero. Como son perpetuos, no hay que devolver su importe. Y tampoco hay pago de intereses porque el tipo es cero.

P. La Alemania de entreguerras acudió a la emisión monetaria para financiar el déficit y muchos dicen que así provocó la hiperinflación, ¿por qué ahora no ocurriría lo mismo?

R. La hiperinflación se da cuando hay exceso de monetización del déficit, pero la preocupación hoy no es esa, sino la de un shock deflacionario, una implosión de la economía. Hay que evitar la deflación y, a la vez, hay que evitar una situación futura en la que niveles elevados de deuda te obliguen a pasar 10 años de austeridad. Es posible que esto provoque un poco más de inflación, pero para que haya hiperinflación tendrías que estar haciéndolo todo el rato. Yo estoy hablando de hacer monetización del déficit una única vez. Una medida temporal que detienes en cuanto termina la crisis. Esa es la diferencia principal con relación a lo ocurrido en Alemania en 1923, donde el déficit fiscal fue financiado de forma continua por el banco central provocando una situación explosiva.

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