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Los bancos dan la espalda al comercio de porteo en Ceuta y Melilla por miedo al blanqueo

Empresarios de mercancías de la frontera con Marruecos denuncian que las entidades se niegan a trabajar con ellos porque manejan mucho efectivo

Cientos de los llamados coches patera en la frontera de El Tarajal, en Ceuta, esperan para pasar la frontera con Marruecos.
Cientos de los llamados coches patera en la frontera de El Tarajal, en Ceuta, esperan para pasar la frontera con Marruecos.

Ser comerciante interfronterizo en Ceuta o Melilla y cobrar en efectivo. Esos dos factores —comunes entre empresarios de ambas ciudades— dan muchos puntos para convertirse en sospechoso de blanqueo de capitales a ojos de los bancos. Y a algunos eso les está llevando a acabar con las cuentas cerradas y a quedarse sin entidad bancaria con la que trabajar, ingresar dinero, hacer transferencias o pagar a los proveedores. Es lo que aseguran sufrir ya unos 50 empresarios ceutíes dedicados al porteo con Marruecos, que acusan a las entidades de haberles expulsado y de complicarles el trabajo para evitar tener que gestionar su dinero en efectivo.

“Los bancos no nos quieren. Todos estamos en el punto de mira. Nos sentimos discriminados y ahogados”, se queja Bilal Dadi, empresario del polígono del Tarajal de Ceuta, cercano al paso fronterizo del mismo nombre con Marruecos. Allí se concentran hasta 180 comerciantes que, a diario, venden en sus naves las mercancías más variopintas que las porteadoras pasan —ahora, en carritos de la compra— por la frontera, aprovechando la ausencia de aduana comercial.

Allí en el Tarajal es donde dieron los empresarios la voz de alarma a principios del verano, cuando los bancos empezaron a ponerles los primeros problemas. “Nos prohibieron el ingreso de billetes de 100, 200 o 500 euros”, recuerda Bilal, dedicado a la venta de menaje de acero y aluminio. Los comerciantes se quejan de que a algunos les cierran las cuentas y les invitan a marcharse con su dinero. A otros, les bombardean con peticiones constantes de documentación y les impiden ingresar billetes de valor importante. Todo son trabas. Y eso, insisten, sin que haya investigaciones o hayan sido informados de posibles irregularidades. “Solo nos dicen que es por prevención del blanqueo de capitales, pero ¿qué hay de nuestra presunción de inocencia?”, se pregunta el empresario del Tarajal.

Sin llegar a cerrarles las cuentas, dicen que el resto de medidas de celo de los bancos sí están afectando a unos 250 asociados de la Confederación de Empresarios ceutí, según denuncia el organismo. Las entidades bancarias, por su parte, guardan silencio y el Gobierno aclara que no existe ninguna instrucción por su parte, más allá del cumplimiento de la ley antiblanqueo. Los problemas para muchos llegan en forma de peticiones de abundante documentación sobre todos los negocios. “Pero da igual, les suelen decir que no son suficientes”, relata Antonio Ramírez, secretario general de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE). Bajo la lupa de las entidades está “todo empresario que mueve mucho efectivo, es decir, el que tiene clientes marroquíes”, resume el secretario de CECE.

El dinero en efectivo es precisamente el denominador común de muchos negocios ceutíes de alimentación, textil, menaje o electrónica, cuyos principales clientes son porteadores o turistas de Marruecos que solo pagan en efectivo. Ramírez denuncia que, de los 300 socios de la Confederación, “un 83% está afectado” por estas las restricciones bancarias a ingresar billetes o exigir documentos. Sin embargo, aseguran que hace unas dos semanas, bancos como Bankia, o el BBVA dieron un paso más. “Pasaron a cerrar cuentas. Te devuelven tu dinero y te dicen que no te quieren como cliente”, asegura Dadi.

De momento, ya son unos 50 los empresarios del Tarajal con cuentas cerradas, denuncia el comerciante. Las mismas cuentas de Dadi penden de un hilo: “Intenté abrirme una cuenta en el BBVA y me dijeron que no me querían como cliente”. De momento, trabaja con otro banco, que dice que tampoco se lo pone fácil. Los cierres de cuenta se han sobrevenido prácticamente al unísono, sin embargo, fuentes del Banco de España y del Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac), dependiente del Ministerio de Economía, niegan que existan instrucciones concretas por su parte. Eso sí: recuerdan que la premisa para los bancos en toda España es el cumplimiento de la Ley 10/2010 para la prevención del blanqueo de capitales. En ella, se obliga a las entidades a realizar un seguimiento exhaustivo y controlar a sus clientes “a fin de garantizar que coincidan” el conocimiento que tengan sobre ellos y su perfil empresarial y de riesgo. También autoriza a los bancos a “no establecer relaciones de negocio ni ejecutar operaciones” cuando entiendan que existan indicios de blanqueo.

Sin pagar a los proveedores

Por su parte las entidades bancarias guardan silencio. Un portavoz de Bankia señala que no puede proporcionar aclaraciones por cuestiones de privacidad de sus clientes. El BBVA también ha declinado responder.

El pasado 14 de agosto medio centenar de afectados manifestaron a las puertas de las oficinas del BBVA y Bankia, en la plaza de los Reyes de Ceuta. No pueden ingresar sus ventas semanales y, con ello, pagar a sus acreedores. “Nosotros importamos desde la península la mercancía a débito. Ingresamos el dinero para pagar a los proveedores”, explica Dadi. El secretario de la Confederación de empresarios abunda: “Muchas operativas solo se pueden hacer por transferencias. La afectación es total. Hay situaciones de personas que tienen hipotecas con esos bancos y, a su vez, éstos no le van a coger el dinero para pagarlas”. Han pedido ayuda y aclaraciones al Gobierno, pero de momento, no llegan. Y dicen que sus pagos pendientes se acumulan.

No solo en Ceuta los empresarios sufren estas medidas. “Atravesamos los mismos problemas en Melilla, pese a que los billetes que queremos ingresar son de curso legal y que no existe orden alguna del Gobierno”, explica Enrique Alcoba, presidente de la Plataforma de Empresarios de esta ciudad autónoma. Aunque el comerciante no ha sabido precisar cuántos afectados melillenses hay, su asociación lleva meses enfrascada en reuniones y contactos para encontrar una solución. “Nos asesoran que denunciemos a título personal cada caso”, sentencia Alcoba.

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