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El Banco Mundial advierte de que la guerra arancelaria reduciría el comercio como la crisis financiera

El organismo rebaja las perspectivas de crecimiento para América Latina por Venezuela y Argentina

Un empleado en una fábrica de producción de aluminio en Francia
Un empleado en una fábrica de producción de aluminio en Francia AFP

El proteccionismo lleva a más proteccionismo, creando una espiral económica perversa. Es el mensaje del Banco Mundial a tres días de la cumbre que reunirá a las siete grandes potencias del planeta. Una escalada global de los aranceles, advierte la institución dirigida por Jim Yong Kim, provocará una caída del comercio como la sufrida durante la crisis financiera. Las consecuencias las sentirán particularmente en los países en desarrollo y emergentes, como los de América Latina.

La probabilidad de un frenazo abrupto del crecimiento, advierte el organismo, crece. “Y lo hará más si este riesgo se materializa”, añade el equipo que preside Kim. Es precisamente el comercio uno de los factores que, según sus técnicos, permite que la expansión global se mantenga robusta a un ritmo del 3,1% este año y del 3% el que viene, conforme la actividad se normaliza.

El proteccionismo es el gran elefante en la cacharrería. “Los errores políticos de hoy tendrán consecuencias mañana”, valora el economista jefe del Banco Mundial, Shantayanan Devarajan, en referencia a la disputa provocada por Estados Unidos con sus mayores socios. La escalada puede provocar una caída del comercio global del 9%, “equivalente a la que se vio entre 2008 y 2009”.

Y ello justo cuando el organismo señala que el potencial de crecimiento empieza a estabilizarse tras ocho años cayendo. Eso implica, afirman, “que el legado de la crisis financiera se desvanece”. La perspectiva a diez años está, sin embargo, lejos de la tendencia previa de la gran recesión. Entonces la proyección era de una expansión del 3,4%. Ahora es del 2,6%.

La vulnerabilidad es evidente. “La amenaza de un cambio sustancial en las políticas comerciales de las mayores economías, y la incertidumbre asociada”, apunta, “puede tener consecuencias negativas para los mercados financieros, la inversión y la actividad global”. Los países que tienen mayor relación comercial y financiera con EE UU son los más expuestos.

Efectos

El riesgo económico que emana del proteccionismo es, por tanto, alto para América Latina. El limbo que vive la negociación del libre cambio norteamericano y las restricciones que EE UU está imponiendo a China y la Unión Europea levantando los aranceles “tendrán efectos negativos a través del comercio, la confianza, los canales financieros y las materias primas”.

La proyección de crecimiento para América Latina es del 1,7% en 2018, casi un punto más que el año pasado, y llegaría al 2,5% en 2020. El impulso se explica por un mejor rendimiento de los exportadores de materias primas y energía. También cita la recuperación cíclica en marcha en Brasil, que crecerá un 2,4% este año, y la mejora de las condiciones en Chile, Colombia, México y Perú.

Venezuela provoca, por el contrario, que la proyección para América Latina se revise a la baja tres décimas. En su caso se contraerá un 14,3% este año. El Banco Mundial vuelve a hablar de crisis humanitaria en la República Bolivariana. Argentina también hace de lastre por el cierre del grifo fiscal y monetario, junto al efecto de la sequía. La proyección se recorta a una expansión del 1,7%.

El perfil de crecimiento se refuerza para México, al 2,3%, gracias al incremento de las exportaciones a Estados Unidos. También por la mejora de la inversión, algo que se cita como factor positivo para el conjunto de la región. El consumo privado, sin embargo, tiende a atemperarse, y todo esto está a expensas de lo que suceda con el acuerdo de libre cambio de Norte América.

Deuda y tipos

Aunque la actividad económica repunta con moderación, el Banco Mundial insiste en que los riesgos que afronta la región son significativos. La escalada de la tensión comercial se combina con la restricción del crédito por el alza de tipos de interés en EE UU. En cuanto a los factores internos que amenazan al crecimiento cita la incertidumbre política y el impacto de los desastres naturales.

Las condiciones financieras siguen siendo favorables pese al caso de Argentina, donde los tipos se han disparado entre abril y mayo en respuesta a la presión sobre su divisa. En cuando a las cuentas públicas, señala que los déficits en la región se reducen ligeramente, aunque siguen siendo altos y por eso pide una mayor consolidación fiscal, especialmente en los países con la deuda más alta.

Los autores del informe advierten en este sentido de que una retirada abrupta de los estímulos financieros o un cambio en el sentimiento de los inversores por el alza de tipos de interés en las economías avanzadas puede revertir los flujos de capital de la región y afectar al crecimiento. Los países con menos margen en sus cuentas públicas lo tendrán más complicado para responder.

El Banco Mundial señala que el crecimiento per cápita en América Latina seguirá bastante por debajo de la media del conjunto de los países emergentes y en desarrollo. La baja productividad y el lento crecimiento de la fuerza laboral “crea dudas sobre su capacidad para converger con los ingresos por habitante de las economías avanzadas”, alerta. Por eso, insiste en la necesidad de que se emprendan reformas.

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