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Bruselas plantea un recorte de más del 5% en las ayudas agrícolas para España

El Gobierno presiona para mantener los fondos de la PAC intactos

Trabajadores de la empresa Flor de Doñana recogen fresas.
Trabajadores de la empresa Flor de Doñana recogen fresas.

España podría ver reducida la cuantía de las ayudas agrícolas que recibe de la UE en los próximos años. La Comisión Europea presentó este viernes su propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2021-2027. La propuesta confirma las cifras de recortes que ya anunció el Gobierno español semanas atrás. Si el texto acaba poniéndose en práctica, los agricultores españoles recibirán un 5,4% menos que en el anterior presupuesto.

Concretamente, las ayudas directas se reducirían un 3,5% hasta los 33.841 millones de euros. Los programas de desarrollo rural un 15,3% dejando su financiación en 7.008 millones. Y se dispondrían de 3.287 millones adicionales en otras subvenciones.

La caída de los fondos para España está en línea con la de sus socios europeos: Bruselas quiere que la rebaja de la PAC en el conjunto de la UE sea del 5%. Aun así, las ayudas agrícolas se mantendrían como la mayor inversión del presupuesto comunitario con 365.000 millones de euros. Pero la partida está lejos de haber terminado. Los Estados miembros deben validar esos números, y España, Francia, Portugal, Irlanda, Finlandia y Grecia han unido fuerzas para mantener las ayudas intactas. Este jueves pidieron una rectificación en una declaración conjunta en la que resaltaban las virtudes de la PAC para los agricultores, por ser un importante ingreso. Y para los consumidores, que disfrutan de precios más bajos.

Durante las negociaciones de las últimas semanas, la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, se felicitó de que el descenso de los fondos no será tan pronunciado como se había temido en un primer instante, pero ha insistido en que el objetivo es evitar cualquier recorte por pequeño que sea. Sin embargo, el dinero comunitario tiene otras urgencias. Los recientes presupuestos han fijado aumentos en el gasto dedicado a inmigración, seguridad, defensa, investigación, innovación y economía digital.

Para el comisario de Agricultura, Phil Hogan, el único modo de ampliar los recursos destinados a los agricultores es elevar las aportaciones de los Estados al presupuesto europeo. “Si consideran que la agricultura es una prioridad, estaré feliz de ver fluir más dinero”, afirmó durante la presentación de la reforma.

La nueva PAC ideada por Bruselas plantea un techo máximo de ayudas de 100.000 euros por explotación. Pretende así distribuir los pagos más equitativamente y favorecer a las pequeñas y medianas explotaciones. Además, eleva la ambición medioambiental: los Estados deberán emplear al menos el 30% de las asignaciones para desarrollo rural a medidas de este tipo. También contempla apoyo económico para los agricultores jóvenes para promover el relevo generacional en el campo.

Francia, principal beneficiaria

Pese al horizonte de reducción de su peso en el presupuesto europeo que planea sobre las ayudas agrícolas, el reparto de los 365.000 millones de euros de la PAC es, junto a los fondos de cohesión, uno de los instrumentos financieros centrales de la Unión Europea. Los cambios hacia una PAC “moderna y simplificada”, como repiten los responsables de agricultura en Bruselas, no ha provocado grandes cambios en la lista de países más beneficiados. Francia es la que más fondos recibirá, con 62.308 millones, seguida de España, con 43.777, Alemania con 40.988 e Italia con 36.359 millones. Solo cinco países, Estonia, Lituania, Letonia, Rumanía y Portugal, no han sufrido recortes en las ayudas directas de la política agraria común.

La respuesta de las organizaciones de agricultures a los recortes y a los límites de 100.000 euros por explotación no ha sido positiva. Joachim Rukwied, presidente de Copa-Cogeca, mostró su inquietud ante los cambios que prepara Bruselas. “Estamos preocupados por el impacto de estas propuestas. Los pagos directos, que estabilizan la renta de los agricultores y les ayudan a gestionar los riesgos que amenazan sus ingresos, se erosionarán aún más. Nos oponemos a cualquier fijación de techos o regresividad de los pagos como sugiere la Comisión”.

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