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PIB

La economía crece un 0,8% y se queda a las puertas de recuperar lo perdido con la crisis

El Producto Interior Bruto se sitúa en el primer trimestre de 2017 a solo cuatro décimas del nivel previo a la recesión

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Una operaria trabaja en la fábrica que SEAT tiene en Martorell (Barcelona). EFE

La economía española apenas da señales de desaceleración. Según los datos provisionales publicados este viernes por el INE, el Producto Interior Bruto (PIB) avanzó un 0,8% entre enero y marzo. Es decir, aumentó una décima respecto al 0,7% registrado en los dos últimos trimestres del año anterior y encadena catorce trimestres consecutivos de crecimientos. En tasa anual, el PIB arroja un incremento del 3%, el mismo que en el trimestre anterior pero sensiblemente por debajo del 3,6% que se tocó a finales de 2015. 

De confirmarse estas cifras, el año empieza con una inercia muy fuerte. Y ello aumenta las probabilidades de que se cumplan la previsiones del Gobierno de un crecimiento en el entorno del 3% por tercer año consecutivo. Sobre todo cuando en el segundo y en el tercer trimestre suelen ser incluso mejores, siempre empujados por el turismo y el buen tiempo.

"Con este dato, la economía se encuentra prácticamente a cuatro décimas de PIB de alcanzar sus niveles precrisis después de haber llegado a dejarse hasta 10 puntos", explica María Jesús Fernández, analista de Funcas. A mediados de año, se habrá recuperado todo el PIB perdido con la crisis, aunque con unos 25.000 millones menos en remuneración de los asalariados. Es decir, a costa de un ajuste del empleo la ganancia en productividad ha sido enorme. Es el resultado de verse obligado a transitar desde un sector intensivo en trabajadores como la construcción a otros más competitivos pero menos necesitados de mano de obra como las exportaciones y los servicios. Y hacia otros que necesitan mano de obra pero que la remuneran mucho peor como la hostelería.

Aunque el INE revelará las tripas de este dato más adelante, los indicadores conocidos hasta ahora ofrecen alguna pista de lo que tira de la actividad. En primer lugar el empleo sigue marcando el ritmo de crecimiento. En términos desestacionalizados y sustraído el efecto de que la Semana Santa no cayó en el primer trimestre, el empleo se elevó un 0,7% entre enero y marzo. Normalmente se crece porque aumenta la mano de obra o porque aumenta la productividad. Si el empleo engorda un 0,7% y el PIB crece un 0,8%, esto significa que la productividad apenas repunta un exiguo 0,1%, una mala señal sobre el tipo de puestos de trabajo que estamos creando a pesar de que no existe otra fórmula para intentar recolocar a más gente en menos tiempo.

A su vez, esta robusta creación de empleo se combina con unos tipos de interés muy bajos en el contexto de una economía muy endeudada. Y estos dos elementos juntos explican que el consumo mantenga su velocidad de crucero. Si bien lo hace ligeramente más lento, tal y como muestran los últimos datos de comercio minorista. Probablemente estos se hayan visto penalizados por la mayor inflación que detrae renta de las familias.

No obstante, esa ligera menor velocidad del consumo interno se ha compensado de sobra con dos factores: por un lado, las exportaciones han retomado su brío favorecidas por un mejor entorno internacional y se disparan en volumen un 12,2% entre enero y febrero respecto al mismo periodo del año pasado, por encima del 8,6% que aumentan las importaciones. “El déficit de mercancías no energéticas nunca había estado en unos niveles tan bajos creciendo tanto. Está prácticamente a cero cuando en 2008 rondaba el 6% del PIB”, destaca Pedro Antonio Merino, economista jefe de Repsol.

Por otro, la inversión en bienes de equipo ha recobrado el impulso después de que se estancase durante la segunda mitad de 2016 debido a la incertidumbre. Este dato apunta, además, un horizonte de buenas perspectivas para las exportaciones. Aunque desde unos niveles bajos, el consumo de cemento vuelve a avanzar con fuerza. "En líneas generales, se puede decir que el primer trimestre de 2017 ha sido algo mejor de lo que se esperaba a finales del año pasado", subraya el economista José Domingo Roselló. 

Mejora la capacidad de financiación

Según los datos publicados este viernes por el Banco de España, en términos acumulados de 12 meses la economía española registró en febrero una capacidad de financiación por valor de 25.700 millones de euros, una mejora respecto a los 23.600 millones anotados en el conjunto de 2016. Esta obedece a un mejor comportamiento del saldo que arrojan el turismo y las rentas, los cuales han sido capaces de compensar el deterioro de la balanza de bienes y servicios, que ha ofrecido un superávit algo menor debido al encarecimiento del precio del crudo.

En la cuenta financiera, mejora la posición de España respecto al exterior porque los españoles aumentaron sus activos en el extranjero más que lo que los foráneos elevaron su exposición a España, ya sea en inversión directa, de cartera o en otras inversiones.

El Banco de España también ha publicado la deuda del Estado central a fecha de marzo: esta subió un 3,2% anual, alcanzando los 968.804 millones, un nuevo máximo histórico.

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