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FINANCIACIÓN PÚBLICA

Los inversores respaldan a España

El estreno se ha cerrado con la emisión de 5.000 millones a un tipo de interés del 1,835%

Las peticiones de los inversores han superado los 20.000 millones de euros

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El mercado llevaba meses esperando la primera emisión de deuda española en bonos ligados a la inflación. Y el resultado del estreno cumplió con las expectativas en una operación que, ante todo, confirma el apetito de los inversores por el papel del Tesoro en un momento en el que la renta fija europea acapara la atención del mercado. La emisión, al final, se cerró con la colocación de 5.000 millones de euros a 10 años con un tipo de interés real muy moderado del 1,835%, según informó el Ministerio de Economía.

La clave de la colocación estuvo en la fuerte demanda que encontró el Tesoro pese a que ha sido el último en llegar a un mercado donde Alemania, Italia o Francia, entre otros muchos, llevan años emitiendo. Según destacó Economía, los inversores solicitaron 20.300 millones al Tesoro, la mayor parte desde el extranjero, a donde fueron a parar el 73% de los títulos. “Ha sido un éxito que muestra la confianza en España y su economía”, destacó el ministro, Luis de Guindos, que anunció que habrá más emisiones ligadas a la inflación en un futuro. “Es muchísima demanda”, destacó, de su lado, José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup. En su opinión, la situación actual del mercado internacional es que sobra liquidez y falta papel donde apostar el dinero.

En cuanto al perfil de los compradores, a la operación acudieron un gran número de gestoras de fondos (41%), bancos (21%) y aseguradoras o fondos de pensiones (16%), que buscan más seguridad con estos bonos y no perder valor por la subida de los precios a largo plazo.

Tras esta emisión, que coincidió con una subasta de letras por 4.510 millones, el Estado ya ha pedido prestado al mercado más de 100.000 millones en lo que va de año, frente a un objetivo para todo 2014 de 242.200 millones. De ahí la relevancia de que haya puesto en marcha los bonos ligados a la inflación, cuya principal virtud es que sirven para atraer a inversores diferentes de los que normalmente acuden a las subastas de deuda. El rasgo que les caracteriza, por su parte, es que pagan un cupón anual más moderado —1,8% frente a un 3,8% del bono normal— a costa de que el principal aumente en base con la evolución de la inflación. Por este motivo, también devengan un interés real inferior. En concreto, del 1,835% frente al 2,9% del bono nominal, cuya rentabilidad ha caído a niveles desconocidos hasta la fecha por la coincidencia de las buenas perspectivas del mercado, el plan de ayuda del BCE y las eventuales nuevas medidas que anuncie en junio y, por último, el efecto de la baja inflación en los tipos de interés reales.

Para el Gobierno, la clave es que permiten posponer el grueso del pago a los acreedores al final de la vida del bono, algo valioso en estos momentos porque ayuda a atajar el déficit. La liquidez, además, ha empezado a calar también en la financiación de las pymes españolas, si bien siguen pagando aún mucho más que las alemanas. El interés medio pagado por los préstamos de hasta un millón de euros, el típico de este tipo de empresas, se situó en marzo en un 5,0%, frente al 3,54% de las alemanas, según los datos recogidos este martes por el Banco Central Europeo (BCE). Pese a ese diferencial de punto y medio, la situación es mucho mejor que hace un año, cuando las empresas españolas pagaban un 5,63% y las alemanas un 3,58%.

Pero las grandes empresas fueron hace más de un año las primeras en beneficiarse del fin de las hostilidades en los mercados y han podido llevar a cabo emisiones de deuda a un coste históricamente bajo, en línea con lo que paga el Tesoro público. Entre ellas, Telefónica colocó este lunes 1.250 millones en bonos a ocho años al interés a largo plazo más bajo de su historia con un 2,242%. La operadora había llegado a emitir deuda a cinco años a tipos inferiores al 2% a través de su filial alemana, mucho menos endeudada, pero no había logrado tan buenos resultados desde la matriz.

También Bankia, entidad rescatada por el Estado, apeló al mercado para reforzar sus niveles de solvencia y colocó 1.000 millones de euros en bonos de deuda subordinada, con una rentabilidad del 4%, y ha recibido más de 4.000 millones de euros de demanda, según informaron a Europa Press fuentes del mercado.

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