Argentina sube en los mercados

Los inversores apuestan por un cambio de Gobierno en 2015 y celebran el giro ortodoxo de la presidenta Cristina Fernández en la economía

La presidenta argentina Cristina Fernández
La presidenta argentina Cristina FernándezEFE

Argentina no atraviesa el mejor momento de su economía. La actividad apenas creció el 0,5% en el primer trimestre de 2014, según la consultora Ferreres, y la inflación ascendió al 33,4% hasta marzo, tras la devaluación del peso en enero. El pasado jueves una huelga general paralizó el país. Pero no todo pinta mal en el país austral: los inversores financieros apuestan por sus bonos y acciones.

Desde que en las elecciones legislativas de agosto de 2013 quedó descartada la posibilidad de reformar la Constitución para permitir que Cristina Fernández de Kirchner buscara otra reelección en las presidenciales de 2015, las acciones y los títulos públicos de Argentina han comenzado a subir y la prima de riesgo, a bajar.

El exceso de liquidez en los mercados favorece al país austral

Los mercados han empezado a ilusionarse con que el próximo jefe del Estado sea más condescendiente con ellos que Fernández. Con la devaluación, los indicadores se derrumbaron por temor a que la situación económica y política se desmadrara, pero las autoridades argentinas han adoptado una serie de medidas económicas ortodoxas, combinadas con otras que no lo son, y los inversores las han celebrado con una recuperación de los precios de acciones y bonos.

También influye el hecho de que los mercados mundiales están inflados de liquidez y buscan rendimientos sin reparar en riesgos, como lo demuestra la reciente colocación exitosa de deuda de Grecia, un país que ha sido rescatado por la UE.

Algunos dudan de que el giro de Fernández sea definitivo

En los últimos 12 meses, el índice Merval de la bolsa de Buenos Aires ha subido el 81%, solo superado por el indicador de la plaza de Caracas. En lo que va de 2014 ha mejorado el 17%, con lo que únicamente El Cairo la aventajó, con un 18%. La prima de riesgo, que hace un año superaba los 1.300 puntos básicos, ahora ha descendido por debajo de los 800 puntos. Ya no se encuentra a la par de Ucrania, como cuando la devaluación del pasado enero, pero aún queda mucho por mejorar.

Un juicio en EE UU del grupo minoritario de acreedores que rechazó la reestructuración de la deuda argentina de 2005 mantiene todavía al país en riesgo de una suspensión de pagos.

“Los mercados mundiales están abarrotados de dinero y no encuentran buenos rendimientos, lo que lleva a la subvaloración de riesgos. Las cotizaciones de las acciones y bonos argentinos estaban muy postergadas”, explica Guillermo Nielsen, que durante los primeros años de los gobiernos kirchneristas fue secretario de Finanzas. En dicho cargo, negoció la quita de la deuda, y también ofició de embajador en Alemania.

Se frena la huida de capitales

Desde 2007, cuando Fernández sustituyó a su marido Néstor Kirchner en la presidencia de Argentina, las acciones de las empresas de este país han pasado a valer la mitad de lo que cuestan de media las de Brasil, México, Colombia, Chile y Perú, según un estudio del decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, Juan José Cruces. Desde 2013, sin embargo, esa brecha comenzó a acortarse, según el catedrático de la universidad porteña.

“Desde el mes de agosto cambió la huida de capitales por el ingreso porque hay una visión de que en 2015 llegará un gobierno más amigable con el mercado”, explica Claudio Porcel, presidente de Balanz Capital, una de las principales operadoras de bonos de Argentina. Porcel detalla que el mercado predice por ahora que el próximo jefe de Estado sería el peronista opositor Sergio Massa, vencedor de las legislativas bonaerenses de 2013; el kirchnerista moderado Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, o el conservador Mauricio Macri, alcalde de la capital.

Pero Porcel y Cruces coinciden en señalar que los mercados también han aprobado las medidas ortodoxas que Fernández ha comenzado a adoptar este año para evitar un colapso económico. Entre ellas, está una devaluación acotada, la mejora en la calidad de las estadísticas públicas, los ajustes fiscal y monetario, el regreso al mercado interno de deuda después de seis años y el inicio formal de las negociaciones por la deuda impaga con los países ricos del Club de París (incluida España). “Los inversores ven que si no esperan hasta el próximo gobierno pueden conseguir activos más baratos”, comenta Nielsen. Cruces opina que Argentina puede convertirse en la próxima “perla” de los mercados latinoamericanos, pero también hay quienes prefieren seguir esperando hasta que se aclare el panorama. Desconfían de que el Gobierno de Fernández profundice en el giro ortodoxo y dudan ante la actual estabilización cambiaria aunque esta actitud suponga que mañana tengan que pagar más en un país en plena crisis.

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