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El PIB de Brasil vuelve a crecer por debajo de lo esperado

El alza del 0,6% en el primer trimestre está lejos del 1% previsto por el Banco Central

El mal resultado económico aleja los planes de subir los tipos para contener la inflación

El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, en la presentación de los resultados económicos en Brasilia.
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, en la presentación de los resultados económicos en Brasilia. REUTERS

Los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) publicados el miércoles lo dejan claro: el crecimiento económico brasileño se está recuperando. El PIB del país sudamericano creció un 1,9% con respecto al mismo trimestre del 2012, más que el 1,4% registrado hace tres meses. El problema para el Gobierno de Dilma Rousseff es que la recuperación no está siendo lo suficientemente rápida para cumplir con las expectativas de crecimiento para este año. La economía de Brasil creció un 0,6% en el primer trimestre de 2013 — la misma cifra que en los últimos tres meses del año pasado — lejos del 0,9% previsto por los analistas y aún más lejos del 1% que pronosticaba el Banco Central de Brasil.

Según el diario O Globo, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, ya ha reconocido que el dato del primer trimestre obligará al Ejecutivo a revisar a la baja su previsión de crecimiento para 2013, ahora del 3,5%. Aún así, Mantega fue optimista: "Hemos empezado este año mucho mejor que el año pasado", y señaló que el aumento de la inversión internacional ha hecho que el crecimiento sea de "mayor calidad".

El consenso cada vez más extendido entre los analistas es que el efecto del frenazo económico en Europa en la economía brasileña — las exportaciones han caído un 6,4% del PIB con respecto al trimestre anterior y un 5,7% en relación a los primeros tres meses de 2012 — no está siendo compensado por las medidas de estímulo impulsadas por el Ejecutivo. Eso mete presión al Consejo de Política Monetaria (Copom) del Banco Central para que en su próxima reunión no suba, o, por lo menos, reduzca al mínimo el alza de los tipos de interés.

Y eso es un problema por partida doble para Rousseff. En el plano económico, porque puede empeorar las cifras de la inflación, que en los cinco primeros meses del año ha alcanzado el 2,2% y rozado el 5% interanual, según los datos del IBGE. La Fundación Getúlio Vargas, privada, calcula una inflación aún mayor: un 2,69% en lo que llevamos de año y casi un 6% en los últimos doce meses. El alza de los precios, especialmente de los alimentos, ya ha llevado a los consumidores a ser más cautos y a contener el consumo, hasta ahora la mayor locomotora del crecimiento económico brasileño.

Y el problema económico es un problema político para la presidenta, ahora que el principal partido de la oposición, el PSDB, ya tiene candidato, Aécio Neves, y un tema de campaña: la inflación. Ante el lema del Gobierno de Rousseff "Un país rico es un país sin pobreza", Neves ha lanzado como slogan la frase "Un país rico es un país sin inflación". La subida de tipos abriría la vía a una estabilización de los precios ante las elecciones presidenciales del año que viene. Ahora la pelota está en el tejado del Banco Central.