El mayor plan de ajuste de la democracia

Los socialistas reconocen que España estuvo ayer "al borde del precipicio"

El PSOE buscará recuperar la relación con el PNV para aprobar los Presupuestos

Nunca como ayer los socialistas habían sentido la importancia de contar con apoyos parlamentarios suficientes para sacar adelante sus proyectos. Ayer estaba en juego algo más que aprobar una ley. Se trataba de sacar adelante las medidas de ajuste que las autoridades europeas consideran imprescindibles, aunque solo como punto de partida, para que España no sea obligada a adoptar medidas mucho más duras, al estilo griego.

La reflexión del diputado socialista Rafael Simancas en su blog sobre qué hubiera pasado es muy significativa. "A cortísimo plazo, el triunfo del no hubiera provocado el hundimiento de las Bolsas, un fuerte castigo a España en los mercados financieros y el encarecimiento brutal de la deuda".

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Salvado el escollo por la mínima, un voto, los negociadores socialistas de los que se rodea el portavoz parlamentario, José Antonio Alonso, singularmente el diputado Francisco Fernández Marugán, empezarán a poner las bases para tejer las alianzas que les permitan sacar adelante los Presupuestos de 2011, su próximo gran obstáculo parlamentario. Se trata de que el augurio del portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, no sea una realidad. Duran proclamó que sin apoyo para las cuentas del próximo año, solo queda la convocatoria de elecciones.

En voz baja, muchos socialistas le dan la razón. Por eso la tarea prioritaria del PSOE se centrará en sellar alianzas como las conseguidas en los dos anteriores ejercicios presupuestarios de esta legislatura y en los cuatro de la primera andadura socialista. Buscará mantener el pacto con CC y UPN, desde luego, pero, sobre todo, pretende al PNV como compañero preferente.

Los socialistas no ocultan el estupor que les embargó al conocer que los peneuvistas votarían en contra del decreto. Pero mantendrán la fórmula de pactos a varias bandas en la medida que CiU acepte y también la izquierda, aunque con esta la relación se antoja más difícil.

El afán de acuerdo con el PNV lo corrobora el secretario del Grupo Socialista, Eduardo Madina: "Queremos seguir trabajando con el PNV, a pesar de la aventura de ayer". Y añade: "Algunos grupos han querido colocar a este país al borde del precipicio; eso ha hecho Mariano Rajoy y, por razones distintas, el presidente del PNV, Íñigo Urkullu". Esta afirmación de Madina se acompaña con otra consideración: "Ayer España se jugaba su credibilidad".

La comparación entre la actuación de Rajoy y la de Duran Lleida fue una constante entre los socialistas. A pesar de que el discurso del portavoz catalán les pareció demoledor para el Gobierno, alabaron su inteligencia y su actuación. "CiU es un grupo muy profesional, con alto sentido de la responsabilidad, y sabía que si el decreto no salía las consecuencias hubieran sido demoledoras para España", señaló un dirigente socialista. El propio Madina opinó que Rajoy había perdido "la oportunidad de comportarse como un político de Estado".

El debate de ayer tuvo una consecuencia interna para los socialistas. El vértigo con el que se vivió la votación del decreto sirvió para unir a los más ortodoxos con los más distantes con el texto, según reconocieron quienes hubieran preferido evitar el ajuste. La labor realizada por la dirección del PSOE, con las reuniones internas dirigidas por la secretaria de Organización, Leire Pajín, y del propio grupo parlamentario, para llevar al ánimo del partido la necesidad de las medidas, parece que ha calado.

El ministro José Blanco charla con el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, durante el pleno de ayer.
El ministro José Blanco charla con el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, durante el pleno de ayer.ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de mayo de 2010.

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